¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

¿Qué es la utopía?

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

¿Qué es la utopía?

En la historia de los pensamientos, la Utopía ha encamado el anhelo humano de crear, de establecer una sociedad perfecta. Pero ésta, desgraciadamente, nunca se pueda conseguir. Sus objetivos pueden ayudar a los seres humanos a mejorar en cierta medida el mundo real.

Utopía se llama a un sistema ideal, en el cual todas las personas desarrollan su existencia en unas condiciones perfectas, en un sistema social perfecto, pero imposible de llevarlo a cabo. Aunque “la ciencia avanza que es una barbaridad”, según la frase jocosa del mítico, ya desaparecido, cómico español Pepe Da Rosa.

El adjetivo “utópico” se aplica por consiguiente a las reformas sociales y a las actuaciones que se presumen imposibles.

La palabra Utopía fue utilizada por el humanista Tomás Moro para dar título a su obra Utopía. Moro describía en ella un estado pagano y colectivista, cuyas instituciones políticas y sociales estaban guiadas por la razón. Describiendo una isla imaginaria de Utopía. Tomás Moro quería mostrar los contrastes con las organizaciones políticas reales de la Europa cristiana de su época.

Aunque la Utopía de ése humanista no era la primera, ni la última en ser escrita, la extraordinaria difusión que tuvo su libro en Europa, y en otros países de los cinco continentes, determinó la consagración como un nombre genérico.

Para entender los caracteres más distintivos del visionarismo utópico, con respecto a otras formas de visionarismo, era sumamente necesario tener presente la particular relación que la Utopía establece entre lo real y lo irreal.

También, como un complemento en la visión mítica y en la escatológica, se recurre a lo irreal, en función polémica hacia lo real, pero de un modo notablemente diverso.

Este mito contrapone a lo real un pasado irreal, como la Edad de Oro, idealizada nostálgicamente: la escatología. Por contra, contrapone lo real en un futuro irreal, fuera del alcance de la acción de los humanos, que se realiza por gracia e intervención divinas. La primera está gobernada por el recuerdo, y la segunda por la esperanza, pero a ambas se puede sumar lo real desmaterializado, en función de un existente irreal, quizá en el pasado o en el futuro.

En la Utopía, el irreal al que se recurre se halla fuera del tiempo, que viene ciertamente contrapuesto al real presente, pero con las intenciones y las perspectivas de operar sobre aquél y modificarlo.

Dicho de otra forma: la desmaterialización del tiempo se verifica en sentido opuesto sobre la operada por el mito y la escatología; el presente no se desmaterializa, al contrario, se anula toda dimensión temporal, para tratar de hacer más incisiva la acción que se despliega en el presente.

Definitivamente es esa última dimensión la que prevalece. La Utopía es una negación, pero también por así decirlo, una negación positiva; o sea, una actitud que busca un incremento de poder sobre el mundo, tomando distancia de él y que confía lo suficiente para poder multiplicar y enriquecer sus posibilidades experimentales, confiándose a la abstracción, a los periplos de las fantasías científicas, o a los viajes hacia lo desconocido.

En este sentido, la Utopía es una actitud ético-política y un género literario altamente congénito al homo faber, u homo sapiens actual, el hombre que fabrica, que gobierna su destino con el experimento controlado y dirigido por las matemáticas.

La Utopía de Moro, aunque no exenta de impulsos religiosos y escatológicos, se vuelve hacia el colectivismo laico y tolerante y hacia los instrumentos de la ciencia.

A colación de esta afirmada afinidad de la Utopía con las mentalidades modernas, se podría objetar que las maneras modernas o actuales del socialismo y el comunismo, han visto imprescindible sostener una lucha a ultranza contra todo resto de utopías.

Son conocidas, en efecto, las críticas de Marx. Pero el realismo de Marx va contra la Utopía, precisamente porque ha entrado en el dominio de los hechos y está reclamada por ellos. De ahí, como ya se dijo, la doble faceta del Marx heredero de la Utopía y a la vez despreocupado realista, lo que a investigadores actuales ha permitido una revalorización del momento utópico de la historia, en cuanto a las actitudes revolucionarias, dirigidas concretamente a la transformación del presente.

Como un añadido final, me atrevo a definir la Utopía como un avance para alcanzar un mundo mejor, una especie de marketing para conseguir más prosperidad en un futuro inmediato


A Chávez López
Sevilla oct 2026

 :)
 
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com