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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
A lo Nick Davis
Juan era un hombre de 37 años, carismático, previsor, listo y astuto. Su habilidad para manipular la verdad y su gran capacidad de organización eran asombrosos, lo que lo llevaba a manejar a la perfección su anormal situación. ¡Se había casado tres veces y con tres mujeres diferentes!
Trabajaba como jefe de ventas de una importante y acreditada empresa, con lo que tenía que viajar permanentemente por todo el territorio nacional; una excusa perfecta para sus frecuentes ausencias, además de que le permitía dividir su tiempo entre las tres familias. Ni que decir que su sueldo era elevado, además de suculentas comisiones.
Se casó con Inés, con la que tuvo tres hijos. Dos años después conoció a Pepa en uno de sus numerosos viajes. Desarrollaron una relación; y, tras asegurarse de que Inés no sospechaba nada, se casó con ella en otro lugar y tuvieron dos hijos. Por último, la más joven de las tres, Juana, con quien tuvo tres hijos. En total, ocho hijos de tres mujeres.
Se aseguraba de que cada esposa residiera en un lugar disímil: Inés, en Madrid; Pepa, en un pueblo alejado de Badajoz, y Juana en una ciudad del suroeste de España. Esta genialidad de ingeniería geográfica minimizaba el riesgo de encuentros fortuitos y le ayudaba, en gran medida, a mantener su “preciado” secreto.
Para evitar errores, mantenía un calendario riguroso. Pasaba una semana con Inés, la siguiente con Pepa, y la tercera con Juana, repitiendo el ciclo. En cada casa, era él quien costeaba todo, con lo que no levantaba sospechas de que gastase dinero en otras cosas innecesarias o superfluas, además de tener contentas, “en todos los sentidos”, a sus tres esposas.
Administraba sus ingresos con precisión de cirujano, con cuentas bancarias separadas y asegurándose de que no hubiera quejas por parte de ninguna de las mujeres.
Se comunicaba estratégicamente con cada esposa. Evitaba llamadas telefónicas que pudieran coincidir en horarios sospechosos y prefería los mensajes escritos cuando estaba con otra familia. Utilizaba teléfonos móviles diferentes para cada familia y ya tenía respuestas preparadas para preguntas comprometedoras.
El mayor desafío era los acontecimientos familiares inesperados, como enfermedades o emergencias. En estas situaciones, tenía que actuar con suma rapidez para justificar una ausencia prolongada en cualquiera de sus hogares. A veces, recurría a la ayuda de un amigo íntimo, de su entera confianza, para cubrirlo en alguna de las tres localidades.
Mantener la coherencia en sus tres matrimonios, era importante. Tenía que recordar detalles de la vida cotidiana de cada hogar: cumpleaños, aniversarios, nombres de amigos y compañeros del colegio de sus hijos, nombres de vecinos, etc… Llevaba un diario secreto donde anotaba todos estos datos para no cometer lapsus.
Vivir su insólita vida le causaba un impacto emocional. La permanente preocupación por ser descubierto y la necesidad de estar siempre en alerta, lo llevaban a un estado de estrés. Como las relaciones íntimas con sus tre esposas eran normales, le generaba un sentimiento de culpabilidad. Pero todo eso era solucionado en un pispás por su astucia.
Pero, como suele suceder en casos así, la verdad salía a la luz. Una serie de coincidencias y un detective privado contratado por Juana, quien empezaba a sospechar de sus frecuentes ausencias y sus excusas, llevaron al descubrimiento de su triple vida. Cada esposa se enteró de la existencia de las otras; y, con la ayuda de un abogado, denunciaron a Juan.
El enfrentamiento legal fue doloroso para el frívolo Juan. Fue acusado de tribigamia, de fraude y de falsificación de documentos. Las consecuencias legales incluían multas sustanciales y pena de prisión de nueve años, tres por delito. Las esposas, por su parte, se enfrentaron al dolor y la traición, y necesariamente tuvieron que reestructurar sus vidas y las de sus hijos.
Lo peor de esta, no tan singular historia, era que los hijos de Juan sufrieron por el descubrimiento. No sólo tuvieron que lidiar con la pérdida de la figura paterna, sino también con el estigma social asociado al escándalo familiar. Terapia y apoyo emocional eran necesarios para ayudarlos a superar su trauma.



A Chávez López
Sevilla oct 2026