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Tiramos por la borda el tiempo

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

Tiramos por la borda el tiempo

Este escrito es un viaje por esos momentos, que, sin saberlo, sacrificamos en el altar de nuestra vida diaria.

Todos los días, cual reloj silencioso que deshoja las horas, los humanos dejamos escapar cosas esenciales, ríos invisibles que fluyen lejos de nosotros. Hay personas que no se dan cuenta hasta que es demasiado tarde.

El tiempo es, sin duda, lo más valioso que perdemos cada día. Desde el primer bostezo de la mañana, hasta el suspiro que marca el final del día, las horas se escapan como gelatina entre dedos torpes de sueño. Perdemos minutos en el tráfico, en interminables colas, en distracciones tecnológicas que prometen entretenernos, pero que acaban vaciándonos.

Cada día, sacrificamos oportunidades de vivir plenamente por estar abstraídos en simples rutinas. El reloj no se detiene, y aunque sabemos que cada segundo es irrepetible, seguimos dejándolo ir. Quizás sea porque estamos convencido de que siempre hay más tiempo. Pero, ¿qué pasó con ese minuto que no dedicaste a abrazar y besar a tu hijo? ¿Y esas horas que gastaste preocupándote por problemas que nunca existieron?

Cada día perdemos palabras. Palabras que no pronunciamos por miedo, por orgullo, o simplemente porque no hallamos el momento adecuado. Las bellas palabras de gratitud quedaron atrapadas en la garganta. Los "te quiero" se postergaron para mañana. Las disculpas nunca llegaron al ofendido.

En nuestros silencios, tiramos por la borda conexiones que podrían haber cambiado el curso de nuestra vida. Todas esas historias que no contamos, todos esos consejos que no compartimos y todas esas risas que nos tragamos, son vibraciones que se van al vacío y que nunca se recuperan

La energía vital es un recurso que entregamos, sin querer o queriendo. La gastamos en asuntos absurdos, en atenciones dispersas que brindamos a decenas de cosas a la vez. Perdemos energía en conflictos insignificantes, en enfados eternos, en controlar lo incontrolable, en hacer mamarrachadas que pueden redundar en terribles consecuencias…

¡Cuánta energía se nos va por no aprovecharla para descansar o para dormir, en lugar de estar viendo la televisión; en los suspiros exasperados que lanzamos al aire sin ser dirigidos a nadie, en los trabajos que hacemos por compromiso. Esa es una energía que podría ser utilizada para crear, para amar, para crecer, ¡para seguir viviendo!… Pero, al igual que un río que fluye sin pausa, nunca regresa.

Cada día es una mina de oro de ideas que no siempre exploramos. Tal vez te ha ocurrido alguna vez que tienes una buena idea, pero estás demasiado ocupado para escribirla, demasiado cansado para perseguirla, demasiado indolente para llevarla a cabo. Y así, como un globo que se suelta de la mano de un niño, se evapora en el espacio.

La mente humana tiene un potencial inmenso, pero dejamos que la rutina la embote. Perdemos la oportunidad de aprender cosas nuevas, de cuestionar nuestras creencias y nuestras querencias, de soñar despiertos. Y estas ideas son semillas que se pierden en la nada de lo cotidiano.

Con la excusa de cumplir con nuestras responsabilidades, perdemos momentos de conexión con la gente que nos rodea. El café que bebiste mucha prisa por no escuchar a tu compañero del trabajo. La llamada telefónica que no hiciste a un amigo porque "no tenías tiempo". Las sonrisas y las risas que podrían haber llenado de felicidad el comedor si hubieras guardado el teléfono móvil cuando estás cenando con tu familia.

Las relaciones humanas son como hilos frágiles: necesitan una atención especial y permanente. Cada interacción perdida, es una hebra que se deshace; y, con el tiempo, esos lazos desaparecen, y lo malo es que no nos damos cuenta; o peor aún, sí nos damos cuenta, pero nos da igual.

La salud también se desgasta. Quizá no notemos el impacto inmediato de dormir mal, de saltarnos comidas, o de ignorar el dolor persistente en la espalda. Pero estos pequeños actos acumulativos son como goteo que va erosionando roca.

Perdemos salud al cambiar el ejercicio por la comodidad, al elegir alimentos basura en lugar de nutritivos, al llenar nuestra mente con un estrés casi provocado. Es una pérdida sutil, casi imperceptible, hasta que un día nos percatamos de que ya no tenemos la energía ni la vitalidad de antes.

¿Y los sueños que dejamos marchitar? Ese deseo que alguna vez llenó nuestro corazón con anhelos, pero que abandonamos por orden de una falsa responsabilidad. Cada día que pasa, sin que demos un paso hacia nuestra meta ansiada, es un día que la meta se aleja un poco más.

Los sueños necesitan regarlos para que florezcan, y también necesitan tiempo, energía y compromiso. Cuando perdemos estos recursos, sacrificamos también la posibilidad de cumplir las promesas que alguna vez nos hicimos.

Diariamente, los seres humanos perdemos más que objetos materiales, o minutos en el reloj. Perdemos piezas de nuestra esencia, fragmentos de lo que podríamos ser si fuéramos conscientes de lo que hacemos.

Como un pírrico consuelo tenemos la capacidad para detener las pérdidas. Debemos entregarnos, sin paliativos, a valorar nuestro tiempo, a emplearlo con cordura, a conservar nuestras energías y a perseguir nuestras ideas y nuestros sueños.

Cada amanecer, es una nueva oportunidad para taponar los escapes, para recuperar los ríos invisibles. Y si hacemos eso, construimos una vida más plena, más rica en lo que realmente importa.

Por interés personal, a toda costa debemos evitar, cuando inexorablemente lleguemos a una edad avanzada, decir: “necesito tiempo para pensar dónde meto mi vida”.


A Chávez López
Sevilla sep 2026

 :)
 

Comentarios

  • Es verdad, cuántas veces perdemos el tiempo en bobadas que no nos aporta nada importante. Cuando nos damos cuenta el tiempo ya no tiene el mismo valor .
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Es verdad, cuántas veces perdemos el tiempo en bobadas que no nos aporta nada importante. Cuando nos damos cuenta el tiempo ya no tiene el mismo valor .

    Los seres humanos somos animales de costumbre, pero algunas de nuestras costumbres no son siempre las más adecuadas. Y lo sabemos, pero no rectificamos y seguimos en más de lo mismo. Y el tiempo se va, inexorablemente...

    Un saludo, jefa

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Estos tres puntos los añado al texto "Tiramos el tiempo por la borda"

    *Si perdemos dinero, podemos recuperarlo, pero un segundo perdido jamás.

    *El quid no es controlar el reloj, es invertir los momentos en experiencias significativas, afectos y crecimiento personal.

    *Es tan valioso el tiempo porque es irrecuperable.

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    He presentado este este escrito a un Concurso de Literatura Libre, patrocinado por "La Fundación Caixa para personas mayores de 65 años". A ver si tiene suerte

    Saludos

     :)
     
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