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El escritor y su admiradora

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII




El escritor y su admiradora

Un escritor (Andrés) y una chica admiradora de él (Luisa), estaban sentados y hablando en el despacho de él, atestada de libros la mesa caoba maciza, anaqueles llenos de carpetas Cae la tarde, la persiana bajada. Titila un punto de luz en el techo

-La libertad.

Luisa lo mira con ojos turbios.

-¿La libertad?
-Sí, la libertad, dulce pura libertad. Nunca es hija de su tiempo. ¿Sabes? Los humanos viven esclavos de su hora, como la lombriz o la mosca del agua.
-No entiendo.
-Mi niña Luisa. Tú no entiendes porque tu papel en este mundo es otro, diferente. No naciste para entender. Yo, sin embargo, soy listo, inteligente, lúcido….
-¡Claro! ¡Tú eres un escritor brillante! ¡Un genio!
-Lo soy. Pero fíjate, jamás alcanzaré la gracia de las rameras, esas que pululan como tórtolas ciegas por el claro del mundo.
-Pues a mí me gustas como eres
-Haces bien, hija, haces bien. Eres hermosa. Oye, lleva tu lengua a mi bragueta, ¿vale?

Y Luisa, sentada en su silla frente a Andrés:

-Eres tan brillante, Andrés... Ah... eres mi amo…
-Sigue ahí... Así, así. Haz que vea la luz. Pobre de mí…
-¿Me enseñarás cosas de la vida? ¿Querrás enseñarme? ¡Por favor, por favor...!
-Por supuesto. Pero ahora no te detengas. Así. Hasta el fondo.
-Te admiré desde el primer día que te vi. Tú lo no lo sabías, pero cuando te veía allí, sentado a la mesa de aquel bar, sin aún conocerte fantaseaba con tener algo contigo.
-¿De veras? Qué maravilla. Pero, ahora deja de hablar y sigue en lo que estabas, ¿vale?
-¿Te gusta cómo te lo hago?
-Gustar es poco, me encanta, me chifla...
-¡Eres un genio, Andrés!
-También mi entrepierna es genial.
-¡Oh sí, tu entrepierna es de premio Nobel!
-Sí, cum laude, pero en tu boca. ¡Qué bien me lo haces!

Luisa se detiene

-Andrés, tienes que prometerme...
-¡Ay señor, señor… qué…!
-Prométeme que me enseñarás.
-Qué cosa.
-A ser como tú. A vivir la vida del puro intelecto.
-Me temo que eso es imposible en tu caso, Luisita mía.
-¡Pero por qué! Quiero conocer la verdad de la vida, puedes ilustrarme. Tú eres capaz de todo, Andrés mío.
-Verás… sigue y no te pares... eso es. divinamente, divinamente lo haces. ¿Por qué iba a necesitar una talentosa chica como tú conocer la verdad?
-¿De verdad crees que yo tengo talento?
-Tu talento es que que es. ¡Sigue ahí, Luisita!
-Mi madre me decía que yo iba a llegar lejos...
-Ah, desde luego, Luisita mía… ¡Ah…!
-¿Pero qué clase de talento ves tú en mí, mi Andrés?
-¿Recuerdas que te hablé de las furcias que pululan... ¡ah! por el claro del mundo? ¡Ahh! Pues tú tienes todos los dones de una divina furcia… ¡Ahhhh!

Luisa se detiene de nuevo

-No me gusta oírte decir eso.
-Es la verdad. Yo escribo libros y tú tienes una lengua de oro. ¿Cuál es el problema?
-Yo también quiero escribir libros.
-Imposible. Sería como si yo tuviese una lengua de oro, ¿entiendes?

Luisa la engulle hasta lo más profunfo. Siente el bulto en su garganta, afloja la presión, sacándola hasta sentir la piel exterior. La acaricia con fruición, deja escapar una lágrima. Andrés echa hacia atrás la cabeza con los ojos cerrados. Está casi a punto.

-¡Oh, soy un hombre listo, inteligente, lúcido…!
-¡Umppp…!¡Umppp…!
-¡Me voy! ¡Libérame! ¡Luisita mía, desata las mareas! ¡Ahhhhhh!
-Lo siento... Uhm...ugl...lo siento, Andrés....
-¡¿Qué sientes qué?! ¡Ay!

Luisa aprieta los dientes. Un tajo profundo en la carne. Sabor de sangre en su boca. El gañido de él lo ve derrumbarse con las manos entre las piernas, los pantalones por los tobillos, hasta que finalmente cae sobre un costado…

…Y gime, y grita, y llora, él también ahora

LA CAJA DE MSICA 4 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 20 A_cds10

A Chávez López
Sevilla ago 2026

 

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