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PARTE II

editado noviembre 2024 en Filosofía
En una sola frase se quedó sentada en el Reino de los Cielos y yo perdida en los mundos de Yupi, preguntandome si era empatia  encubierta o pasotismo compasivo. No recuerdo como cambie de tema, pero me inclino más que recurrí al final a una evasión temporal para no matarla con lentitud. 

Después  más tarde, en un acto de dudas y constricción, intenté averiguar si se me habia escapado algo que antes pudiera no haber visto; es mejor dudar por dos veces, porque si te equivocas es una buena verdad; pero no, ni por esto  apareció, me reafirmé que más que necesitar aprender algo en concreto, mi  ex jefe deberia revisarse el Estatuto de los Trabajadores, y que podria  volverme casi divina para afrontar la responsabilidad de una denuncia y provocar un cierre del chiringuito asumiendo sobre mis espaldas diez despidos improcedentes que no se pagarian con dos futuras madres, una de ella monoparental.  
Tambien acepté que ella no daba para más a pesar de su segundo curso de " La Gestalt" y que nunca levantará la voz para reinvidicar sus derechos si continuan explicandole que de todo es parte culpable, sin evaluar la situación de una forma global. No se percató ni siquiera de la posibilidad que en este momento concreto, en otros pues igual no,  que yo sí  habia sido  una buena trabajadora, y se tratara simplemente de un despido improdecente que no asumian.  

Me pregunté a continuación cuántos cambios hubieran surgido si después de ser explotada con jornadas laborales de doce horas sin descanso, sus " felicidades diarias" se sostuvieran con un mantra de agradecimiento al universo por los pequeños momentos del día maravillosos; como si tomarse un tecito mirando por la ventana de un cuarto de ocho metros cuadrados  al increible precio de 500 euros mensuales, con vistas a la ventana de alguien en el edificio idéntico al otro lado del callejón y la sabiduria alcanzada a través de días de meditación , fuera el sentido de su existencia expandiendo su sabiduria y su conciencia a un mundo que ni le importa y no moverá un dedo por ella. 

Supongo que al encontrar los errores propios y centrar su atención agotada en esta actividad, no habria tiempo real ni ganas tras el ejercicio de autoculpa, para agruparse, salir a reinvindicar, pelear y hasta soñar con la utopía de una jornada de ocho horas y un vivienda digna y propia. La culpa pesa mas que el orgullo, la dignidad y la fuerza, se ancla junto al miedo y se calma con la inmovilidad de la comodidad de una obligada felicidad enumerada reiteradamente en tik-tok e instagram en los pequeños acontecimientos diarios que nos hagan compensar la mierda de día que nos toque vivir. 

Sí, la vida no es perfecta, siempre hay otro mundo en el planeta donde se vive peor y que nos sirva de consuelo, me hago plenamente cargo de ello, tampoco es idílica, pero precisamente el deseo de tenerla es lo que nos hace levantar la voz. Pero un té sale mas barato desde todos los ángulos que un juicio. 

La segunda ocasión fui a contarle a otra persona de una traición. Recibí un mensage similar, dejando en mi mente la pregunta que durante tantas noches de insomnio provocaba mi sufrimiento. ¿ por qué? 
Me animó con la sugerencia que el otro tendría sus propias argumentaciones para hacer lo que hizo y todos hacemos lo que podemos. Y recaí en mi " mania tardia de evaluación" para unos minutos después pensar sobre esta sugerencia tan positiva que me rescatara de aquel  callejón sin salida de incomprensión. Sin embargo, lo único que saqué de nuevo en claro de mi rato de meditación fue básicamente que si evaluamos algo y nos detenemos igual lo que alcanzamos es a reiterarnos aún más en nuestras convicciones y, dependiendo de las circunstancias puede tratarse de una dualidad dificil de gestionar dependiendo en qué lío ande metida. 
Esto precisamente fue lo que ocurrió: el otro tendria todos sus " porqués" interiorizados a tal puntos que el acto de traición venia a satisfacer algo en él por encima de algo nuestro. Es decir, alguien no comete un acto de traición sino que es un traidor, y por eso, aunque todos comentamos errores en una relación y tenemos dias malos y tiempos de crisis, no hay motivo para creer que, ante esta esencia del otro, algo tuve que ver o ser responsable en su puñetero orden de prioridades. 

Lo peor de todo fue esa frase tan de moda : - ¿ es que no viste las señales?- como si el traidor llevase una bandera en alto por encima de su cabeza. Preferí no responder, porque me pareció una respuesta de perrogrullo y no  quisé hacerla sentir mal. No, no las ví, de haberlo hecho evidentemente no estaria traicionada, al fin y al cabo, el dolor viene de la " rompedora, tremenda y cruel" decisión unilateral y sin remordimientos de un otro que decide en base a dos, pero en solitario. 





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