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Hace unos días apareció una araña en el jardín, de esas con patas largas y colores hermosos, empezó a hacer su telaraña en el rosal, duro varias horas tejiendo y tejiendo, y al terminar se posó en el centro de su telaraña a descansar. Al poco tiempo el cielo se cerro por completo y con nubes grises, se podía saber que una gran tormenta se avecinaba, la pequeña araña se refugio bajo una hoja, yo me quede observando como se preparaba para ver su obra destruirse por la lluvia. Empezaron a caer las primeras gotas suavemente, pareciera que la lluvia se estaba conteniendo para no destruir la telaraña, pero aquellas nubes estaban cargadas de grandes cantidades de lluvia y como era de esperarse, la precipitación se intensifico de un momento a otro, cayeron litros y litros de agua por metro cuadrado, era una tormenta de esas que parecen cubetadas de agua, la telaraña no resistió y termino deshecha por la lluvia. Al día siguiente desde muy temprano, aquella araña estaba empezando una nueva telaraña, la fijó de puntos diferentes a la anterior, y sinceramente se veía mas bonita, sin duda se había esforzado mas esta vez, sin embargo, eran tiempos de lluvia y se podía apreciar que el cielo preparaba una nueva tormenta, la araña termino su trabajo y se poso en el centro de su telaraña a descansar, y antes de que pudiera refugiarse, empezó a llover, cayo la telaraña junto con su creadora.
Al día siguiente, la araña parecía cansada, no llevaba ni la mitad de su telaraña y ya estaba posada en el centro, descansando. Esta vez la telaraña parecía frágil, y no tenia aquella peculiar forma que las telarañas tienen, la pequeña araña se estaba dando por vencida, llego la lluvia y se llevo aquella extraña telaraña junto con su araña.
Al otro día, una telaraña hermosa con una forma perfecta se podía apreciar en el rosal, aquella telaraña brillaba como un cristal, pero no estaba la pequeña araña en el centro de esta, sino que yacía tirada debajo, con sus patas contraídas, hecha bolita, parecía que había muerto, y en efecto, la toque con una ramita y no se movía, había perdido todas sus energías haciendo su mejor obra maestra, la lluvia no se hizo esperar, pero en esta ocasión el cielo no aviso de su llegada, sino que de la nada comenzó a llover, grandes cantidades de agua, era una tormenta terrible, fuertes ventiscas hicieron volar ropa de los tendederos, láminas de quien sabe dónde, cayeron un par de árboles también, aquella lluvia fue tan desastrosa que no paro en toda la tarde y la noche, hasta la madrugada.
Al otro día las autoridades hacían un recuento de los daños, ya que había sido una fuerte tormenta, se querían descartar pérdidas humanas. Solo daños materiales decían los encabezados del periódico, pero en ningún lado se habló de la telaraña que había amanecido intacta, no vinieron autoridades a buscar el pequeño cuerpo de la araña que la lluvia arrastro, solo quedo ahí su brillante telaraña, tan perfecta y hermosa, con pequeñas gotas de agua sobre ella, pero vacía. La araña no pudo apreciar la grandeza de su obra, la vida no le alcanzo para saber que su telaraña era mas resistente que cualquier otra, que ni la mas fuerte tormenta la pudo destruir.
Hay una frase de Ovidio que dice, “la gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia", pues bien, yo fui testigo de como la constancia de una pequeña araña fue mas resistente que millones de gotas.
Comentarios
En fútbol no lo hubiese hecho mejor tu tocayo (Diego Armando Maradona)
Sludos