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Felación

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


Slo escritos erticos - Pgina 7 Escri185


Felación


Chupar un miembro viril es uno de los más puros placeres en la vida. Resulta triste pensar que muchas mujeres no saben apreciar lo divertido que puede ser. La razón es que no saben cómo hacerlo y así termina por no ser divertido. Porque si lo echan a perder, no lograrán premio. La pene no se endurece, el hombre lo pasa mal y la mujer siente el fallo. Pero es fácil aprender a ser una chupadora de penes. Y voy a explicar exactamente cómo.

No tiene importancia el lugar que escojas, puede ser en la cama o aparcada en un parking, pero busca el nivel de intimidad que necesites para sentirte relajada y cachonda. Para el propósito de este escrito, digamos que estás en el sofá. Estás con un hombre que te atrae y sabes que a él le apetecería una buena felación en este momento.

Deslízate sobre el suelo entre sus piernas y ábrele su bragueta. Busca y palpa su pene. Si lo notas caliente, está duro. Si él es nervioso, puede estar doblado en sus calzoncillos. Manténlo agarrado y sube hasta su boca y bésalo. Mira si puedes sentir una respuesta abajo. Cualquier movimiento es una buen signo.

Ahora sácale el pene y tócalo. Si está tieso, lo estás haciendo bien, en otro caso, aquí está el que hacer; sácale los testículos Si el pantalón está tirante, bájalo. Ahora sujeta sus testículos con la mano izquierda y el pene en la derecha. Apriétalo poco a poco hacia abajo en dirección a la base del mango y disponte ya a chupar.

Recorre tu lengua sobre tus labios para tenerlos húmedos y mira a la cara a tu hombre. Él quiere ver cómo se lo chupas. A los hombres les gusta mirar. Abre tu boca ligeramente para atormentarlo y excitarlo y acércate más a su pene. Respira en él, sóplale con tu aliento caliente. Saca tu lengua de nuevo y atorméntalo.

Asegurándote de que tu lengua esta goteante de humedad, empieza en la base de su mango y lame hacia arriba lentamente. Gírate de lado y simula mordérselo, suavemente colocando tus dientes en su glande.

Humedécelo entero de nuevo con tu lengua y usa tu mano para esparcir bien el líquido alrededor si es necesario. Un pene húmedo está más cachondo que uno seco.

Tu izquierda mientras está tocando sus testículos, arañándolos ligeramente. Puedes también buscar debajo y detrás de los testículos, para así encontrar ese área tan sensitiva justo antes del ano, o incluso pasar tus dedos sobre su agujero negro. Ya que el músculo que causa la erección comienza ahí atrás, esto producirá una reacción en su miembro viril.

Luego de que hayas lamido su mango un montón de veces y está todo húmedo y duro, tu hombre comenzará a retorcerse con frustración si no lo tomas en serio. Una mirada a su rostro te hará saber que estás llevando las cosas demasiado lejos. Atormentar es bueno, hasta un punto. Un poco de experiencia mamando penes te enseñará si has alcanzado ese punto. En uno de tus balanceos hacia arriba con su lengua, desde la base de su mástil al borde de su glande, no te detengas.

Continúa tu larga y húmeda lamida sobre la punta de su pene, insistiendo en el agujero del meato. Mantén tu lengua en él, pero no chupes su cabeza todavía. Espera, espera un poco...

Seguidamente recorre con tu húmeda lengua el borde de su glande, por todo el contorno, haciendo frecuentes pases por la piel tierna encarada hacia ti. Aquí es donde la mayoría de los hombres es más sensible. Pero no todos. Hay algo que una buena chupadora de penes tiene que aprender a hacer cuando se sienta cómoda, que es hacerle preguntas. Cada hombre es único, y su pene también es único.

Estruja el mango y fíjate si brota un líquido claro. Si lo hace, baña tu lengua en él y espárcelo. Se extenderá y le parecerá fantásticamente erótico a tu compañero. Ahora, muestra cómo te gusta la sustancia.

Acércate a la cabeza del pene cual si fuese un helado de chocolate, y mete todo el glande en tu boca caliente. Manténlo ahí durante unos segundos.

Escúchalo gemir. Ahora baja rápidamente y mete tanto pene como pueda caber en tu boca, no temas, no te ahogarás. Si doblas tu cuello en la forma correcta, puedes meterlo limpiamente en tu garganta.

Permanece así, con el pene dentro de tu boca un momento. Siéntelo dentro de ti. Esto puede ser tan exquisito como tenerlo en tu sexo. Crece en ti. En ese momento puedes hacer varias cosas.  Y esta es una de ellas: desliza el pene hacia atrás hasta el extremo y chasquea tu lengua contra él. Tu hombre experimentará un hormigueo que le supone querer profundizar más en tu garganta. Pero no lo dejes imponerse. Si lo hiciera, descargaría enseguida y esto no es tan divertido.

Moviéndote tan rápido como él pueda aguantar (no le dejes eyacular), deslízate arriba y abajo por su miembro viril como si estuvieras haciéndole el amor con la boca. Si está para descargar, para, o frena un poco. Si no puedes meterlo hasta el final, puedes engañarlo empleando tu mano para completar la sensación de tragártelo a fondo. Parecerá que te lo hubieras metido en tu boca y hasta lo sentirá de igual forma. Puede también deslizar tus dedos, moviéndolos en O alrededor de su mango, arriba y abajo con el ritmo de tu chupada.


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Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Esta es otra cosa. Además de solo meterte el pene en la boca, puedes mamarlo, que es diferente. Hay felaciones hondas y felaciones pequeñas y ambas sientan condenadamente bien. Tu hombre puede tener preferencia, pero observa su reacción. Coge solo el glande con tu boca, lámelo como si fuera un caramelo. Esto le sienta tan bien al hombre, que te pone el sexo caliente tan solo con pensar en ello. La otra felación es profunda, en la que coges todo el pene y lo mamas todo el tiempo hacia arriba como si fueras un aspirador, y después lo haces de nuevo, mamando hacia abajo también.

    Aquí hay algo importante a saber: cualquiera de estos vaivenes sentirán bien las primeras veces, pero tras un rato, es como si el pene se volviese inmune al sentimiento. Cuando sientas eso, es la hora de cambiar al juego siguiente. No querrás que el pene se vaya a dormir. Lo quieres constantemente estimulado, pero sin llegar al punto del orgasmo.

    Que es justo donde estás ahora; una furiosa erección en tu mano derecha y testículos tensos en tu izquierda. Échate atrás y obsérvalo, ¿no es bello? Lleva tu mano derecha a la base del pene y aprieta. Esto provocará que el mango se llene y espese, y ahora el glande estará brillante y suave. Sigue manteniendo el pene en tu boca y chupa y prueba todos tus vaivenes hasta que sepas que el hombre no puede soportar más y va a disparar.

    Lo que hagas ahora es entre tú y tu amante, personalmente prefiero observar el disparo. Me proporciona imágenes para mis sueños húmedos, y es emocionante ver salir el semen a borbotones. Es asombroso cuanto semen sale y lo lejos que llega el disparo. Si quieres mirar, lo sentirás venir con su mano derecha y sabrás cuando apartarte. Puede intentar coger un poco con tu lengua si eres rápida. Puedes querer tragarlo, algunas lo hacen, y a montones de chicos les gusta que se lo traguen. Pon cuidado para retroceder cuando estalle o si no te atragantarás y esto no es romántico. Cógelo en tu boca y después te la tragas.

    Otra solución, y esta también es maravillosa, salvo que estés haciendo el amor donde no puedas ensuciar, es dejar los tibios jugos derramarse en tu boca y entonces deslizarlos alrededor del ya húmedo pene. Lo hace tan escurridizo y es delicioso tocarlo. Querrás recorrerlo con tus manos, sintiéndolo duro hacia arriba y esparciendo el reluciente semen sobre el glande. Esto también da placer.

    Una estupenda imagen sensual, para ti y para tu hombre.

    Ahora le has hecho a tu hombre una felación que no olvidará. Créeme, si sigues mis instrucciones, este tío querrá saber más sobre ti. He oído a los hombres que una mujer madura sabe cómo hacer una buena felación. Las otras actúan como si fuera un favor. Lo que es otro punto que debo remarcar. Si no te gusta chupar y has intentado aprender a que te guste y aún no funciona, no te rindas. Quizás te guste con el tiempo. Los hombres comentan entre ellos que las maduras son las mejores chupadoras de penes.

    Pero debo advertirte algo, hay a las que nos gusta chupar y va a ser dura competencia para las tímidas. Conozco mujeres que incluso tienen orgasmos chupando penes.

    Una nota final, esta vez para los hombres: No empujes. No hay nada más mortal que tener un hombre empujando tu cabeza ahí abajo. Si ella está dispuesta, se pondrá en ello, quizá no hasta la segunda vez que hagáis el amor. Y si le das tiempo, aprenderá a gustarle. Si a ella no le gusta, quizá si le guste a tu siguiente amante. En la variación está el gusto.


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    Fuente: Internet

    Antonio Chávez López
    Sevilla


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