¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Sin título por el momento

MuffliatoMuffliato Anónimo s.XI
editado marzo 2013 en Fantástica
Hace 3 años mi vida cambió y enseguida supe que nunca volvería a ser la misma. Hace 3 años entendí que mi misión en esta vida no es la satisfacción personal, sino salvarlo a él. Pero me resulta impracticable, no es posible que esté tan cerca de él y a la vez estar tan lejos... Por esa razón es que estoy fracasando en mi misión.
Hoy estaba, como todos los días, cuidando de Piero. El lugar era una cafetería, no había muchas personas, y algo en mí se despertó, y me empujó a acercarme a él. Nunca lo había hecho, muchas veces sentí el impulso, pero pude contenerlo. Pero algo hoy fue distinto… Me acerqué y al momento supe que él cambiaría mi vida, es difícil de explicar, sólo sé que me acerqué fingiendo confundirlo con alguien más, y de ahí en más la conversación fluyó sola. Estuvimos horas hablando de nosotros, de nuestra vida. Supe que él fue criado por sus abuelos, ya que sus padres fueron Reclutados apenas nació. Después de mucho tiempo, mi localizador sonó, era Timoteo y me pedía de manera imperiosa que me reuniera con él en El Protectorado; enseguida entendí que estaba en problemas, debería haberme controlado, pero no lo hice y de ahora en más todo será mucho más complicado…
- No puedes seguir con esa actitud, Frida. Bien sabes que el amor no es algo posible para nosotros.
-Pero yo no elegí ser una Protectora, no puedo lidiar con esto.
-Debes hacerlo, y no reniegues de tu condición. Sabes el honor que representa ser un protector. Ser un protector significa...
- ¡Si, ya lo sé! Ser un protector significa ser lo suficientemente fuerte y valiente para sacrificar nuestra vida por el bien ajeno. Y tengo muy claro que representa un honor incalculable, pero estoy dudando de estar a la altura de la situación, no sé si pueda manejarlo mucho tiempo más.
- Entiendo lo que te pasa con este chico, pero necesito que tú entiendas que si realmente lo quieres debes desempeñar tu papel mejor que cualquiera de nosotros, y sé que tienes las aptitudes. Pero para que puedas absorber la responsabilidad de conlleva ser un Protector, estarás confinada en tu cuarto por 48 horas, mientras tu puesto será reemplazado por Anaí.
- ¡No! No puede reemplazarme Anaí! Para ella provocarme dolor está por encima de cualquier otra cosa, y no dudaría en desatender a su Protegido solo por verme caer.
- Tienes que aprender a separar tus asuntos personales de tus asuntos profesionales, a mí no me interesan los inconvenientes que tengas con Anaí. Lo único que tengo claro es que ella va a ser la Protectora de Piero el tiempo que sea necesario, ya que si continúas con esa actitud las medidas serán aún más serías.
- Pero...
- Pero no se hable más, ya sabes lo que implicaría ser destituida de tu puesto de protectora. No creo que quieras seguir agregándolo. Es mi última palabra. Ahora, pediré a Malone que te acompañe a tu cuarto.
Malone, un tipo robusto y de espalda ancha, al cual le faltan al menos 3 dientes, me guía a mi cuarto. Si no lo conociera realmente, pensaría que es un tipo rudo, pero tengo la certeza de que no lo es. No es la primera vez que me confinan en mi cuarto, y siempre ha sido Malone mi guardia. He tenido la oportunidad de hablar con él a través de la puerta en esas ocasiones. Sé que él vivía en el campo, y tenía una producción de frutas y verduras junto con su esposa. Hasta que un día, sin previo aviso, le llegó el sobre de selección. A partir de ese momento tuvo que abandonar su familia y ponerse al completo servicio de El Protectorado. Su puesto es de guardia interno, y aunque realmente aquí no se pasa bien, tenemos que creer que somos especiales y superiores por haber sido seleccionados.
Malone es un hombre fuerte, y entiendo perfectamente por qué lo seleccionaron. Lo que todavía me cuestiono es por qué me eligieron a mí.
Todas las horas de confinamiento que he pasado no me han ayudado a descifrarlo. Según Timoteo, mi guía, hay algo de mí que yo no estoy viendo.
Cuando me miro, lo que veo es una niña, todavía una niña. Apenas tengo 16 años, soy delgada, baja, no sobresalgo por mis aptitudes físicas, ni tengo grandes destrezas. Aunque he tenido muy diversas experiencias en mi vida, no estoy segura de haber aprendido algo de todas ellas. Nunca tuve con quien hablar sobre lo que me pasaba; mi madre fue seleccionada como Protectora cuando yo tenía 4 años, y nunca más volví a saber de ella. Por otra parte, mi padre siempre estuvo, pero nuestra relación nunca pasó de ser un trato respetuoso, por lo que hablar de todo con él hubiera resultado incómodo.
¡Ahora! Tengo que pensar en ahora, ya de nada me sirve pensar en mi padre y su frente arrugada mientras leía el periódico, o tratar de recordar la cara de mi madre en la única foto de ella que quedó en mi casa. Ya de nada sirve eso, ya nunca volverán esas cosas. Y ahora estoy encerrada en mi cuarto, obligada a pensar en lo que significa ser una Protectora; y aunque no quiero hacerlo sé que voy a terminar pensando en ello.
Me recuesto en mi cama, y no se me ocurre más que mirar la pared. Mi cuarto es una habitación de 4 x 3, no tiene ventanas, y la única ventilación que recibe es por un hueco del tamaño de un puño, que se encuentra en el techo. Apenas llevo 10 minutos, cuando comienzo a sentirme sofocada y molesta; el hecho de saber que me esperan 2 días enteros aquí no me ayuda a sentirme mejor.
Inútilmente trato de dormir, pero 1 hora más tarde mi mente está funcionando a una velocidad increíble. No puedo dejar de pensar en Piero, en que debo protegerlo pero sin acercarme, que él no es más que un eslabón en la cadena que conduce a la liberación, y que debo proteger ese eslabón, no puedo permitir que se rompa, se quiebre o se abra... ¿Pero cómo voy a hacerlo? Conozco personas mucho más preparadas y capaces para hacerlo. Pero me eligieron a mí. ¿Es realmente un honor o es solo mala suerte?
Entonces recuerdo por qué estoy confinada, y la respuesta llega a mí... Es solo mala suerte.
Hay tantos Protectores como Protegidos, y justo me toca cuidar de Piero. Justo él, el rostro que aparecía en mis sueños desde que tengo uso de razón, el perfume que sentía cuando tenía un buen día, la voz que me calmaba cuando el fuego ardía dentro de mí. Todo eso es Piero, y aunque siento que sé todo de él, no lo conozco. Debería ser simple protegerlo, teniendo en cuenta lo que genera en mí, pero por el contrario me está resultando muy complicado desempeñar mi papel. Se supone que no debe saber que estoy todo el tiempo pendiente de él, pero estar tan cerca me empuja a hablarle, me despierta el deseo de saber todo de él, de no dejarlo ir, de decirle que estoy y que voy a estar siempre. Pero sería una mentira, no siempre estoy. Ahora mismo es Anaí quién cuida de él, y no confío en que sea objetiva a la hora de cumplir su función. Nunca supe por qué tiene ese desprecio hacia mí. Cuando llegué a El Protectorado, ella fue de las primeras personas en presentarse, e incluso intentó entablar una relación amigable conmigo; todo eso hasta saber que yo era Frida Caloi. Todavía recuerdo su rostro al escuchar mi nombre, cómo me dijo con un completo sarcasmo y con furia en la mirada "-¡Qué honor! Tenemos una Caloi! ¡Ahora si estamos salvados!". A partir de ese día todo lo que he recibido por su parte ha sido desprecio, sarcasmo y furia. Nunca quise preguntar qué implicaba para Anaí que yo fuera Caloi, siempre me dio miedo la respuesta.
A veces deseo haber nacido en otro tiempo. Recuerdo las historias que contaba mi padre, cuando no existían los Forx, y la gente no era reclutada para servirlos, y no eran necesarios los Protectores, porque nadie necesitaba ser protegido. Intento imaginarlo, una vida donde no existiera el miedo de convertirte en un instante en un ser incapaz de ejercer su voluntad, ya que esa voluntad no existe. Donde no haya personas que no sean conscientes de su existencia. Pero no logro imaginarlo, el mundo que conozco es este, y cualquier cosa diferente resulta irreal.
Paso la primera noche encerrada en mi cuarto, desperté varias veces sobresaltada por malos sueños. En uno de mis sueños, yo corría por una calle de piedras hasta llegar al cuerpo inerte de Piero; al lado de él, Anaí reía eufórica. Intento sacarme esas imágenes de mi cabeza, e intento creer que Anaí no haría algo así. No por Piero ni por mí, no lo haría por ella. Sabe, al igual que todos los Protectores, que ser revocada del puesto significa la mayor de las humillaciones, y que luego no perteneces a ninguna parte; ni a los Protectores, ni a los Protegidos, ni a los Reclutados. La mayoría de los destituidos terminan en internados psiquiátricos o pidiendo limosna en las calles. Cualquiera sea el caso, sé que no querría ese destino para ella. Esa idea me tranquiliza.
A la mañana me despierta Malone, con unos suaves golpes en la puerta. Él, tanto como yo, necesita hablar, sentir que es más que un soldado del bando de “los buenos”, y que a alguien aún le interesan sus sentimientos humanos.
Adivino que los demás guardias se deben haber marchado con el resto de los Protectores, por lo cual Malone se siente libre de hablar conmigo mientras estoy confinada:

No pude subir más que esto, espero ansiosa su opinion!

Comentarios

  • CheloChelo Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2013
    Está interesante, si separas los párrafos facilitarias la lectura.

    Chelo
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com