Ella detestaba sus estruendosos ronquidos. Él se daba cuenta, pero tenía la certeza de que eran imprescindibles.
Cuando llegaba la noche y el lecho quedaba invadido por el oscuro manto de la penumbra, él buscaba con avidez el cálido contacto del cuerpo de su compañera. Ella rezongaba, rechazaba sus caricias, apartaba la boca del furioso ataque de sus labios y se daba media vuelta hacia el lado opuesto.
Así transcurrieron muchas lunas de sinsabores e incomunicación, de deseos insatisfechos y espaldas enfrentadas.
Hasta que una cerrada noche, ella entendió por fin las profundas razones de sus ronquidos.
De madrugada, escuchó un ruido extraño, un rugido diferente al que habitualmente emitía su compañero. Asustada, miró hacia la entrada y vio unos ojos que resplandecían como esmeraldas incandescentes en la oscuridad. A su lado, él roncaba con gran intensidad. Entonces se estableció una feroz batalla de rugidos entre su pareja y los ojos verdosos y acechantes que iluminaban la penumbra. Aterrorizada, metió la cabeza entre sus piernas y se puso a temblar de pánico. Al rato, sólo escuchó los terribles ronquidos de su compañero. Instintivamente volvió a mirar hacia la entrada. Los ojos amenazantes habían desaparecido.
Aquella noche se abrazó orgullosa a su pareja e hicieron el amor. El frío en la caverna era muy intenso y sintió mucho placer rodeada por los brazos de su compañero.
Comentarios
Que tierno él roncando para que ella pudiera dormir bien:) ( de critica nada);)
Al asunto:
Muy bien eso de desvelar un dato insólito justo al final. Muy propio del relato breve, con estructura de chiste, con sorpresa final. En un texto largo sería interpretado como una trampa por el autor pero aquí lo has jugado muy bien.
En lo negativo te diré que expresiones como "Cuando llegaba la noche y el lecho quedaba invadido por el oscuro manto de la penumbra" le restan frescura y están sobrecargadas. Si has dicho que llega la noche, así, directamente, no tiene sentido que añadas una metáfora tan elaborada como la invasión del oscuro manto de la penumbra. Dos redundancias: oscuro (es de noche) y de la penumbra (es de noche y es oscuro). Ojo con eso. Si quieres poner metáfora y merece la pena, inventa una que, de forma autónoma, nos haga entender la situación sin mencionarla directamente. Poner por poner, nunca. Menos en un cuento corto.
Lo mismo para "se daba media vuelta hacia el lado opuesto". Si se da la vuelta, tiene que ser al lado opuesto, es lo normal. A no ser que la mujer haga la croqueta 360º en el lecho rupestre y acabe donde estaba. Ojo, cuando tengo insomnio, a veces hago eso. Pero ya hablaremos de la croqueta nocturna en otra ocasión.
Error de raccord: Si ella se aparta de su boca quiere decir que en principio duermen frente a frente. Por eso las espaldas no pueden estar enfrentadas, como mucho, ella le da la espalda a él. A no ser que nos refiramos a otro momento que no tiene que ver con el hilo de lo narrado.
Bueno, en general hay que tachar. Si quitaras lo sobrante se quedaría como un gato persa cuando lo lavas en la ducha. Y más cuando el relato tiene desparpajo y una buena idea y una buena estructura. Le matas la gracia con lo engolado del estilo.
La idea, sí, me gusta bastante, presentar los ronquidos como mecanismo evolutivo de defensa de los machos alfa del clan cavernario, jeje. ¿Qué hembra no querrá acostarse al lado de un buen macho rugidor después de leer tu cuento?
No sé por qué, quizá sea algún problema mío jajaja, pero creo que este comienzo no es muy bueno. Quizá algo más corto o quizá algo más largo, dándole más énfasis. La verdad es que prefiero decir que me sabe mal al momento de leerlo sin saber porqué, que decir lo mismo y además darte una mala sugerencia, teniendo dudas.
Soy un novato así que mil disculpas si no puedo expresarte de mejor manera el por qué de mi crítica.
Todo lo demás, en mi opinión, está bien.
Saludos!
Un fuerte abrazo a los tres y muchas gracias.
P.D.- Es solo una opinión. Para gustos los colores.