Mientras tanto cógeme la mano, decía
no quiero promesas, no quiero disculpas
tan sólo un gesto de amor.
Kirmen Uribe. Bitartean heldu eskutik. (Mientras tanto cógeme la mano)
Te agarro fuerte la mano y te miro cómo si fuese la última vez a través de mis ojos vidriosos, velados por la película lacrimosa que tiene prisa por realizar su estreno.
A pesar de que siempre nos quedará algún lugar en el mundo quien sabe si algún día volveré a verte, si alguien te espera a la salida de clase o que quizás pesen mas las cosas que no te dije. Mi inexistente fe siempre invoca a todas las deidades para que detengan el tiempo o provoque si es posible el diluvio universal o la nevada necesaria para que esperes un, dos, tres minutos, veinticuatro horas o el resto de vida que nos queda.
Mientras la noche se acerca en pleno mediodía, mis sueños viajan sobre cuatro ruedas junto con la certeza de saber que mañana no me despertaré contigo.
Las despedidas siempre son tristes excepto cuando piensas que puede ser cuestión de un minuto, dos o tres el lapso temporal en que estaremos separados y la espera agranda el deseo y las ganas de perderme en tus ojos oceánicos.
Paciente y resignado te beso, esperando el mañana feliz que el destino nos debe.