Cada vez que llovía dolor en su cara sin sonrisa
Ella devoraba sus lágrimas,
Porque creía que así desaparecería el sentimiento cruel.
Lo guardaba en su pecho con la lejana esperanza
De algún día poder convertirlo al fin en amor.
Pero aquel frío día en que las lágrimas fueron muchas,
Tantas incluso que no podía devorarlas para tragar su propio dolor.
Tantos sueños muertos.
¿Cuál habrá sido la razón?
¿Cuál habrá sido la emoción?
No cayó sólo una,
Ni dos,
Tampoco tres,
Parece que fueron cuatro,
Quizás cinco,
Pero brillaron seis,
Sin embargo la séptima había escapado,
La octava volaba ya en el aire...
Cuando desesperada vio que sólo
Lograba observarlas sintiendo el intenso dolor,
Fue entonces que se dio cuenta de que por primera estaba llorando..
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