Vivir es consumirse como una vela. A penas nos damos cuenta, pero nos consumimos, y nos vamos difuminando en la oscuridad que dejamos a nuestra espalda. Y al final no somos sino restos ; un pequeño charco de cera en cualquier lado .
En otra parte del mundo, mientras tanto, esta brotando una chispa de calor apenas perceptible; se esta generando en un cerebro, en un cuerpo. Ahora sólo es un impulso eléctrico, pero poco a poco va creciendo. Con suerte, con miradas y palabras, con el tacto de dos manos, la misma operación se va produciendo en otro cerebro y otro cuerpo. Algo se prende, no se sabe en que momento, o a santo de qué estimulo, y acaba por crearse del todo hasta brillar como el mayor de los soles, hasta brillar con tal fuerza que duele , que quema en el pecho.
Luego comprendemos que vivir es aprender a acostumbrarse, cada cual a su manera, cada cual a su mentira, cada uno con su locura; Y entonces comprendemos que aprender, que vivir, no es más que una suma de decepciones que acaban por consumirnos, sin que a penas percibamos el olor a quemado.
Comentarios
Me encantó la forma en la que expresas la idea; no sólo de ese párrafo, en general.:eek: