Forma parte de un libro que planeo, así que como título forma parte de una enumeración.
El hechizo de tus labios que comulgan en los míos,
Y tu orbe de luz que fulgorante te siñe,
Y tus candiles de oro, fraguando las dimensiones, las realidades.
Si he presenciado la perfección cielo mío es porque tu la habitas, la hospedas.
Quisiera que juntos, esta vez, seamos sólo uno en el ocaso.
Que tu alma no se divida esta vez de la mía, que permanezca,
Y que al caer la noche, seamos sólo dos extraños enamorados.
Comentarios
Me gustan los versos de Quevedo que tomas como firma.
¡Que salgan de tu boca no solo las verdades amargas, sino las dulces!
Saludos.