En la realidad convulsa de tu ser
seguiré el camino y la búsqueda.
Seguiré loco, durmiendo en las calles
olvidando las terapias de los niños
los azules, los marrones y los grises,
las miradas de neón que me taladran,
las olas de hormigón que nunca llegan,
el envoltorio de las armas en los parques.
En la fragilidad serena de tu calma
seguiré la búsqueda y la espera
de tus palabras de limosna, Longinos.
De tu lanza.
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