Soñando soñé que soñaba,
aquel día en que el llanto hecho cenizas,
prendía como hoja en llama.
Cubierto de azafrán el mar
como fruto, atardecer
veraniego en doses par,
volátil esperanza, fuego de azar
que ha venido ahogando
tu perfume, azahar.
Unas esperanzas torpes
encontradas en el dulce hogar,
sillas abandonadas,
balcones sin bondad, caídos,
destruidos por el peso de la edad.
Truncado aquel horizonte
divisado, en los sueños del nogal,
recorrido hoy queda el sendero
por el zagal.
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