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Llega la primavera

jesus F Alonsojesus F Alonso Pedro Abad s.XII
editado mayo 2012 en Romántica

Buenas y lluviosas tardes (al menos en Barcelona), compañeros del foro. Aquí os traigo un pequeño cuento.

LLEGA LA PRIMAVERA

Una mirada, tan solo una mirada. Una mirada es todo lo que nos une cada mañana, una mirada nos transporta a un imaginario mundo en el que solo existimos ella y yo.
A las ocho y cuarto la veo aparecer, baja las escaleras de la estación corriendo, casi siempre con prisa. Cuando pasa por mi lado gira la cabeza, me mira y sonríe. Debo gustarle, tal vez el hoyuelo que me marca la barbilla, tal vez mis ojos negros. O quizás solo le guste el traje que indefectiblemente visto, oscuro y de Massimo Dutti. Ella unos días lleva vaqueros, otros falda. Yo siempre mi sempiterno traje.
Tras ese íntimo momento en que nuestras miradas se cruzan ella se aleja escaleras abajo, hacia su andén. No sé a dónde se dirige, ni nunca lo sabré. Dios sabe que deseo correr tras ella, hablarle, susurrarle lo que siento, abrazarla. Pero no lo haré, claro, me limitaré a mirarla desde detrás de este cristal y ver cómo se aleja. Y sufriré en silencio por aquellas palabras que me encantaría decir y que nunca saldrán de mis labios.
Nunca me muevo de mi sitio, claro, es lo lógico. De lo contrario ya me gustaría ver la cara de la gente de la estación. Siempre estoy aquí, contra la pared, deseando que pasen las horas y que llegue pronto la mañana siguiente, esa hora en que la veo aparecer.
¿Será el hoyuelo, mis ojos, o el traje?
Hoy ha vuelto a pasar por delante de mí. Corría más de lo normal, y de hecho eran las ocho y veinte. Cinco minutos que a mí me parecen irrisorios después de las horas que me paso esperándola, pero que para ella resultan ser un mundo. Ella aminora su marcha y gira la cabeza, pero no llega a parar y no me sonríe. Y yo quiero gritarle que mañana no estaré aquí, pero claro, sigo callado. Aunque pudiese hacerlo tampoco sé si me escucharía a través del cristal. La veo alejarse y entonces escucho de nuevo los pasos de los dos hombres que han venido hace un rato. Traen las llaves que abren la puerta que me retiene, y uno de ellos porta un rollo que extiende en el suelo, ante mí. Ahora ella no mirará hacia donde yo solía estar, pero en su lugar muchos hombres se pararán y hablarán el lenguaje secreto de las miradas.
El cartel que me sustituirá muestra a dos exuberantes chicas con unas faldas cortas y camisetas de tirantes que enseñan parte de su pecho.
Cuando los dos hombres abren mi prisión dispuestos a descolgarme, miro de nuevo a las chicas y pienso que, después de todo, la primavera ha llegado a El Corte Inglés.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2012
    Buenas, lluviosas por aquí también, agradable cuento;):):p
  • SinrimaSinrima Miguel de Cervantes s.XVII
    editado marzo 2012
    Hola, Jesús. "Bona tarde de pluja".

    Creo que es lo primero que publicas o lo primero que yo leo tuyo.Para ser un relato "romántico", opino que sería mejor omitir nombres comerciales que distraen los sentimientos.
    El relato en sí, tiene su gracia, pero, -siempre según mi opinión-,la pierde al final y, sobre todo pierde el romanticismo dando paso a un eslogan comercial.

    También he observado que repites varias veces: "claro" y suena como una muletilla.

    Me alegro de que estés en Barcelona;creo que ya somos 3 o 4.

    Salut.
  • DamapaDamapa Fernando de Rojas s.XV
    editado marzo 2012
    Hola,

    Me gustó el texto y cómo desarrollas la idea, pero el final lo he visto precipitado, como si tuvieses prisa por terminarlo. No sé, es subjetivo pero es la sensación que me ha dado.

    Me ha sorprendido gratamente ver el uso de cursivas en el texto, algo no muy habitual en los textos del foro. Simplemente comentarte que nombres de marcas y establecimientos comerciales van con letra normal.

    Una abraçada ^^
  • jesus F Alonsojesus F Alonso Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2012
    Buenos días, Amparo, gracias por pasar por aquí, me alegro de que te haya gustado (dame un poco de tarta, anda...).
    Un saludo.
  • jesus F Alonsojesus F Alonso Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2012
    Buenas, Sinrima,
    gracias por tu comentario. En realidad el relato lo concebí a caballo entre el romanticismo y el humor, y es cierto que el eslogan puede sacarte de la historia, pero a cambio creo que trastoca la idea que se da desde el mismo título del relato, y lleva a un desenlace que, aunque pienso que se percibe ya que el protagonista dista mucho de ser normal, creo que sorprende.
    Muchas gracias por comentar lo del "claro", lo revisaré.
    Puedes encontrar algo más mío por terror, así soy yo, de contrastes, je, je.
    Y si somos ya varios los de por aquí habrá que montar algo para conocernos, ¿no?
    Un saludo.
  • jesus F Alonsojesus F Alonso Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2012
    Buenas, Damapa, gracias por comentar,
    es cierto que el final es precipitado, pienso que cuando el lector comienza a plantearse cosas como por qué el protagonista no puede seguirla, por qué va siempre con un traje,... le mejor es dirigir hacia el desenlace para no perder el factor sorpresa.
    En cuanto a las cursivas, son manías mías, je, je. No obstante ya me planteaba quitarlas antes de tu comentario, así que cuando termine de meditar si lo hago o no, corregiré, pero gracias por comentarlo.
    Una abraçada per a tu també.
  • eucarrineucarrin Anónimo s.XI
    editado mayo 2012
    jesus F Alonso escribió : »
    Buenas y lluviosas tardes (al menos en Barcelona), compañeros del foro. Aquí os traigo un pequeño cuento.

    LLEGA LA PRIMAVERA

    Una mirada, tan solo una mirada. Una mirada es todo lo que nos une cada mañana, una mirada nos transporta a un imaginario mundo en el que solo existimos ella y yo.
    A las ocho y cuarto la veo aparecer, baja las escaleras de la estación corriendo, casi siempre con prisa. Cuando pasa por mi lado gira la cabeza, me mira y sonríe. Debo gustarle, tal vez el hoyuelo que me marca la barbilla, tal vez mis ojos negros. O quizás solo le guste el traje que indefectiblemente visto, oscuro y de Massimo Dutti. Ella unos días lleva vaqueros, otros falda. Yo siempre mi sempiterno traje.
    Tras ese íntimo momento en que nuestras miradas se cruzan ella se aleja escaleras abajo, hacia su andén. No sé a dónde se dirige, ni nunca lo sabré. Dios sabe que deseo correr tras ella, hablarle, susurrarle lo que siento, abrazarla. Pero no lo haré, claro, me limitaré a mirarla desde detrás de este cristal y ver cómo se aleja. Y sufriré en silencio por aquellas palabras que me encantaría decir y que nunca saldrán de mis labios.
    Nunca me muevo de mi sitio, claro, es lo lógico. De lo contrario ya me gustaría ver la cara de la gente de la estación. Siempre estoy aquí, contra la pared, deseando que pasen las horas y que llegue pronto la mañana siguiente, esa hora en que la veo aparecer.
    ¿Será el hoyuelo, mis ojos, o el traje?
    Hoy ha vuelto a pasar por delante de mí. Corría más de lo normal, y de hecho eran las ocho y veinte. Cinco minutos que a mí me parecen irrisorios después de las horas que me paso esperándola, pero que para ella resultan ser un mundo. Ella aminora su marcha y gira la cabeza, pero no llega a parar y no me sonríe. Y yo quiero gritarle que mañana no estaré aquí, pero claro, sigo callado. Aunque pudiese hacerlo tampoco sé si me escucharía a través del cristal. La veo alejarse y entonces escucho de nuevo los pasos de los dos hombres que han venido hace un rato. Traen las llaves que abren la puerta que me retiene, y uno de ellos porta un rollo que extiende en el suelo, ante mí. Ahora ella no mirará hacia donde yo solía estar, pero en su lugar muchos hombres se pararán y hablarán el lenguaje secreto de las miradas.
    El cartel que me sustituirá muestra a dos exuberantes chicas con unas faldas cortas y camisetas de tirantes que enseñan parte de su pecho.
    Cuando los dos hombres abren mi prisión dispuestos a descolgarme, miro de nuevo a las chicas y pienso que, después de todo, la primavera ha llegado a El Corte Inglés.

    ¡Buenísimo! Me encanta tu microrrelato, metáfora de esos amores que nos deja paralizad@s y el final totalmente inesperado y original. Me atraen mucho los trenes y las estaciones, en mi Diario de una mujer cansada también es el punto de encuentro de dos que se aman. ¡Excelente!
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