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El Rey (Parte 2)

DetectiveDetective Pedro Abad s.XII
editado marzo 2012 en Fantástica
El Rey

El rey estaba indeciso pero cuando un profeta dijo lo mismo y uno de sus guardias dijo ver qué pasaba algo extraño, el rey se decidió y llevando consigo un terremoto en forma de armada ataco al reino vecino, sus ansias y los sucesos extraños no parecieron terminar aun cuando ya era suyo las tierras vecinas, así que igualmente ataco al reino que se decía estar en el lugar más estratégico, aun cuando lo habían vencido esto no termino con los nervios del rey y finalmente se enfrento con el reino que le rivalizaba, fue entonces el día antes de vencerlo que su preciosa espada en una de las batallas se rompió, ahora aunque ya había acabado con todos sus enemigos aquella inseguridad no se iba por alguna razón, e igualmente lo pensaban sus súbditos, pero ahora ninguna idea tenia de quien podía ser su enemigo, ahora solo podían esperar. Al poco tiempo alguien los ataco pero había hecho hasta lo imposible para no mostrar quienes eran, solo atacaban débilmente y de vez en cuando, pero su reino ya había tenido muchas batallas y ahora incluso eso le causaba daños considerables.

- Esta claro, el demonio me ha maldecido – Dijo el rey desesperado mientras agitaba la cabeza con sus manos en ella al tiempo que apoyaba los codos en sus rodillas –, ¿qué puedo hacer ahora?

Pronto respondió su pregunta y sus ojos voltearon a ver a una de las cajas de regalo que solo había cambiado a la esquina de la habitación para no verlos frente a él.

- Sí, claro – Decía –, solo hay que abrir este – Dijo observando la caja de color negro.

Entonces pidió con todas sus fuerzas que se le perdonara por lo que había hecho, “es claro que debí haber abierto tu regalo”, decía entre recesos e imploraciones, después de varias horas sintió que podía abrirlo y así lo hizo, en este había un precioso escudo de color negro con la figura de un dragón rojo en el centro hecho de rubíes, igual que la espada era la más fina pieza jamás vista por sus ojos e igualmente con ellos casi podía ver como el dragón cobraba vida y se movía por todo el contorno del escudo, no necesitaba a sus sirvientes para esto, era obvio con esto podría defender su reino, y así fue con el liderando cada batallón podían resistir lo que fuera fácilmente, aunque pareciere que su enemigo empezara a aumentar gradualmente su fuerza, sin embargo después de un sin número de ataques ininterrumpidos el escudo se rompió partiendo al dragón justo a la mitad, igualmente habían ganado pero al rey eso le mostraba otro presagio.

- Dios se ha enojado, por supuesto, lo he traicionado con su peor enemigo – Se lamentaba el rey escondiendo su cara tras la palma de sus manos.

E igualmente como había hecho antes empezó a pedir perdón, rezando y pidiendo otra oportunidad esta vez por todo un día, pero cuando una nueva ola de guerreros enemigos ataco el castillo se dio cuenta que sus suplicas no estaban siendo escuchadas, desesperado mientras escuchaba como sus paredes y cristales temblaban con la inevitable llegada de sus enemigos recordó el tercer regalo, aquel que no llevaba remitente, tal vez no era de alguien importante, pero igualmente podía tener algún poder, claro, bien, era posible, corrió hacia él, al verlo dudo de que fuera realmente de ayuda, con ese listón corriente y papel sin ningún valor ni estética retaba a su lógica, sin embargo ya podía escucharlos, estaban a punto de llegar a donde él estaba. Volvió a ver la nota con sus grandes letras “Debe abrirme primero”, la lanzo hacia atrás y con rapidez rompió el papel y descubrió el interior de la caja, busco pero en la caja no había nada, solo una pequeña nota más en el fondo de la esquina derecha de la caja, el rey la tomo y empezó a leerla:

“Si lee esto después de ver los regalos a caído en nuestro juego rey, ojala le gusten la espada y el escudo que hicimos especialmente para usted, feliz cumpleaños rey, de parte de los bromistas del pueblo, esperamos que no se lo haya tomado muy en serio.

En ese momento el rey escucho como golpeaban la puerta con un ariete, se sentó en su trono y espero…
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