-¡Ay! ¡Que pesada me siento!-. María acabó de enfundarse las botas, sentada en la cama. Ya no podía agacharse, y se movía con incomodidad. Se acarició la barriga, y sintió durante un instante como se movía levemente por dentro. ¡Ya falta poco, pensó!. Cogió el bastón y bajó a la calle. Conocía el camino que recorría cada día hasta la radio: sólo eran unos cientos de metros, pero tan temprano, ¡Que frio! Apresuró el paso casi sin usar el bastón, y pasó por por encima del vacío abierto en la acera durante la noche. Por encima del profundo socavón. Notó algo blando bajo los piés durante algunos pasos, pero siguió caminando decidida . -¡Imaginaciones! . Sólo un niño, con la mirada aún somnolienta, vió como aquella mujer ciega flotaba como un hada, sin caerse en el agujero. Nadie le creyó, y tampoco nadie se fijó en aquellas plumas blancas que habían quedado en el fondo, y que los obreros taparon al mediodía.
Me equivoqué en el anterior relato.Este es el de Gabriel, y el anterior el de Rafael. Cada uno tiene sus características.;)
Un saludo.
Comentarios
Por cierto, ¿lesite los poemas que le dedicó a Gabriel García Lorca? Es que son muy bonitos...
Me gustó este relato, aunque personalmente prefiero el anterior, de Rafael...
pero al fin que son de la misma camada, parecidos pero diferentes, igual nos entendemos;):):p
Buena idea la tuya de estos breves relatos que son interesantes. Hasta ahora me quedo con el anterior. Esta es agradable, pero el otro tiene más “swing”.;)
Saludos
Ahora, mientras describo mis impresiones, llega una emoción tardía; descubro con ella que el relato alberga, además, una particularidad notable y beneficiosa para el enunciado literario: la historia, tras la lectura, sigue creciendo en la memoria, conmueve.
Lo que anotaré a continuación quizá podría asentarse en el apartado de los detalles menores, sobre todo por tratarse de una narración notable como la que nos dejas. No olvides revisar la acentuación: faltan cuatro acentos y estorban dos; la puntuación: sobra un punto y seguido.
Gracias, compañero, por dejarnos ver lo que escribes.
Juancho y Ariel:
Disculpadme, por favor. Acabo de ver vuestras críticas al revisar el relato, con vistas al siguiente.;) Pensé que no había ya mas respuestas, y por eso mi displicencia.
Muchas gracias por vuestros comentarios. Me siento halagado.
Ariel, por supuesto que reviso la puntuación y los acentos, compañero. Nunca han sido mi fuerte, lo reconozco. Muchas gracias.
Un afectuoso saludo.