Tus palabras, dulces falacias que día a día me hechizan, condenándome a la insensatez de creer en tus labios, aquellos a los que me vuelvo adicto noche tras noche, drogándome con tus inherentes miradas.
Y hoy mas que nunca mis manos sienten la debilidad de tu cuerpo, de tu dulce suspiro en mi oído, y aunque no creas, me enfrío, buscando en otras mariposas la calidez del amor sincero.
Y es entonces cuando la idiosincrasia de mis sentimientos se apodera de mi, convirtiendo mi corazón en frío acero distante, tornando mis palabras cada vez mas etéreas, olvidándome en la brisa de aquel agosto.
Comentarios
Ni idea, nunca fui bueno con eso de las frases, pero me alegra que te haya gustado. Muchos me dicen que tengo una manera o un estilo para escribir un poco peculiar, y puede que tengan razon. Gracias por leerme madre!