No le permito a usted
que en las tardes de domingo
me dedique versos sin sentido
ni que me traiga flores
sin habérselas yo pedido.
No quiero que me llame,
ni que me suplique ni me implore,
porque de poco hasta ahora
nos hemos conocido.
No le permito que intente
callado, en la noche,
decirme cosas al oído,
porque para todo eso no
tiene usted todavía mi permiso.
He de decirle que en esta melodía
seré yo siempre quien marque el ritmo,
y deberá usted cumplir mis órdenes
si desea bailar conmigo
Comentarios
Me gustó, está muy titina esta melodía;):)
Pero es de agradecer quien sí lo hace y con razón.
Es simpático!
Jaja me recuerda a cierta dama que bajo una actitud "castigadora" esconde un corazón ávido de amor.
Gracias.
Por cierto, el poema me gustó mucho.
Esto me hizo acordar a ese juego previo de los amantes, "besame, pero no ahora", o "trata de tentarme a ver si caigo". Muy bueno, mis felicitaciones de nuevo.
Eso mismo. Eso mismo.
Simpático poema.
Saludos cordiales, Nefertiti.