2. Capítulo-Primeros pasos
Cuando desperté eran las seis de la tarde. Abrí la maleta donde toda la ropa estaba hecha una bola y saqué unos vaqueros y una camiseta blanca de tirantes arrugada. Me tambaleé y caí al suelo intentando ponerme los vaqueros a oscuras. Nada grave. Mi equilibrio nunca fue bueno. Saqué una nota con una dirección escrita de mi cartera y la leí un par de veces para poder entender mi propia letra. Cogí una chaqueta y las llaves y me dispuse a encontrar la actual casa de mis caseros.
Pensé en llamar a un taxi, pero para que no me volviera a pasar lo mismo decidí ir andando. No parecía un pueblo muy grande. La suerte volvió a estar en mi contra y después de preguntar a siete personas y andar casi kilómetros encontré mi destino. Era una casa vieja y se caía a trozos. Me pregunté porque alquilarían la casa nueva y no la vieja.
Toqué el timbre y me abrió una chica joven, de unos 21 años.
-¿Están tus padres? – pregunté sin saludar.
-¿A quién buscas? – me preguntó después de analizarme con la mirada.
- A Jane y David.
- Yo soy Jane ¿Eres Amy?
- Sí… lo siento creía que mis caseros eran más…
- viejos, lo sé – terminó mi frase. – Pasa. – Dijo dedicándome una sonrisa – puedes esperar aquí, voy a buscar a David.
No tenía ningún sentido. Esa casa era horrible por fuera y peor por dentro. Las paredes eran de color oscuro, la maqueta negra y los muebles estaban rotos. No entendía nada. Jane vino acompañada de David que también tendría unos 21 años. Eran una pareja joven y guapa. Parecían modelos, Jane con una sonrisa preciosa y David rubio con ojos verdes.
-Bienvenida ¿Quieres tomar algo?
-No, gracias. Me gustaría pagaros ahora y que me deis la luz y el agua que estoy bastante cansada.
-Claro, ahora voy a buscar todo el papeleo – se despidió Jane dejándome a solas con David.
-Nos dijiste que ibas a trabajar en un local. – sacó conversación.
-Sí, en el Rock&Blood.
-Nos pasamos mucho por allí, así que nos veremos a menudo. ¿Lo has visto ya?
-Que va, cuando he llegado me he quedado dormida y no he visto nada todavía. Mañana veré un poco todo esto.
Llegó Jane con un sobre y papeles.
-Fírmame esto y listo.
-Aquí tienes – le ofrecí el dinero después de firmar.
Jane metió el dinero en un sobre y se lo guardó en el bolsillo.
-Si tienes cualquier problema solo tienes que llamarnos – dijo dándome su tarjeta
-Descuida.
Tendría que hacerme yo también tarjetas, parecía la moda. Esta vez llamé a un taxi que no tardó más de 10 minutos en llegar.
-Esta vez te cobro – rió el chico del volante.
-Claro – sonreí.
Otra vez él. Hubo un accidente a mitad de camino asique para no quedarme dormida le di tema de conversación.
-¿Cómo te llamas?
-No has leído mi tarjeta ¿eh? – ups… - Me llamo James.
-Yo Amy.
-Encantado – dijo mirándome por el retrovisor.
-¿Qué ha pasado? – pregunté respecto al accidente.
-Eh… un accidente supongo. Como se nota que eres nueva.
-¿Ocurren accidentes a menudo? – pregunté asustada.
-Bueno… casi a diario.
-Necesitáis una nueva autoescuela…
-No creo que sean problemas del volante.
No quise preguntar. A este chico le gustaba ser misterioso entonces no le iba a dar el placer de hacerlo. Después de esperar unos minutos más pasamos el tramo del accidente. Pude ver a través de la ventanilla un cuerpo posado en el suelo. Como no había sangre no me asusté demasiado. Ver un cadáver no es muy impactante cuando no hay sangre o destrozos en el cuerpo.
-¡Hemos llegado! – gritó al verme medio dormida.
-Lo siento, estoy agotada… Toma el dinero.
-¡Llámame! – me gritó al salir del coche. Ni lo sueñes…
Al llegar a casa ya serían las ocho de la noche. Encendí la luz y pude ver mejor mi dulce, vacío y silencioso nuevo hogar. Me tiré en la cama y en cuestión de segundos caí dormida.
Al día siguiente me desperté con lo puesto el día anterior. Cogí el móvil de la mesilla y tenía 23 llamadas perdidas de mis padres. Genial. Les llamé e hice todo lo que pude para calmarles y disculparme por no llamarles a la noche. Después de una larga conversación me duché y empecé a preparar el desayuno. Ah no. Que no había comprado comida. Me vestí y salí a la calle en busca del supermercado más cercano. Pregunté de nuevo a unas cuatro personas hasta que di con un supermercado pequeño al otro lado de la calle.
Adivinad quien estaba allí.