Camino a los tumbos;
medio ciego voy.
Con las tripas revueltas
y la cabeza al revés.
Sin apetito, cansado...
Todo me sabe insípido.
Todo me es irreal.
Un malestar me recorre y me ata a la cama.
Sólo puedo seguir bebiendo
de la magia que derramas.
-No estoy borracho: me enamoré del amor-