[FONT="]Capítulo final
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[FONT="]La Bestia murió poco antes que yo cumpliera mis veintinueve años. El recuento de batallas y cicatrices me dio un número menor a infinito. Asumo que de tantos enfrentamientos me he guardado el recuerdo de pocas victorias. Pero finalmente he derrotado al intruso que merodeaba los inagotables corredores de mi mansión. ¡¿Q[/FONT]

[FONT="]ué se creerán los que fallecen para desafiar a la verdad con sus silogismos alfeñiques?! A lo largo de veintinueve mágicos años, dilatados por soledades y heridas espirituales que luego se transpolaron en mis tejidos, ahora tengo el respe[/FONT][FONT="]to que me debía mi último enemigo, usurpador de mis soledades, responsable de todas mis fobias. Yo, Asterión, -soberano del mundo que me encomendó la Causa y el Efecto- puedo decir ahora que ya soy libre de oposiciones a mi felicidad: Atisbar los pasadizos de esta morada, intentando descifrar el misterio y la sabiduría que se ha ido impregnando en los tapiales de mi gran reino, a lo largo de mis ilimitados ayeres. Entonces nadie después de mí volverá a ser víctima de la traicionera Desgracia, entre los muros de esta fantástica estructura que simula llamarse "vida", pero que en cambio es una prisión: “Laberintos”.[/FONT]
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[FONT="]La novela de Asterión[/FONT]
[FONT="]por Nicolás López Dallara[/FONT]
http://asterionyyo.blogspot.com/