Siempre es invierno aunque no nieve como antes , la bruma gris es perpetua y seca , la lluvia permanece estática , a dos palmos de nuestras cabezas , ingrávida mientras muta en atmósfera vegana. En el horizonte el Tubo Oriental , como lo llamamos , es nuestro ejecutor personal , el encargado de vegaformar esta parte del planeta , llora su morralla extraterrestre y con sus lágrimas todos morimos un poco más.
Durante el día las ciudadelas de los enemigos permanecen cerradas, odian la luz y nos tienen tanto miedo como nosotros a un ratón, así que mientras brille el sol campamos a nuestras anchas entre los derribos. El ambiente cada vez es mas insoportable, la estática hace que nuestro cabello relumbre y se entiese, se puede percibir la radiación extraterrestre como puré de patatas, si mueves un brazo las turbulencias giran formando brumas como en el reflejo químico de un charco.
Después de todo sigue siendo un gusto tomar el sol, nuestras blancas pieles, tan finas como papiro, enfermas de oscuridad, rejuvenecen durante unos gloriosos minutos.
Acostumbro a escribir lo que pienso, será el testamento de la raza humana, estas líneas que lees. Los nacimientos son pocos y los Veganos esquilman de vez en cuando la población de los túneles como si de ratas se tratase. Hace tiempo que no veo niños, el parque de atracciones donde acostumbro a garabatear folios es lo mas desierto y lúgubre en toda la ciudad, allí me suelo sentar, en un columpio rojo, mientras los fantasmas de los infantes muertos se mecen en el balancín de caballos de hierro
El señor Kabuto , venerable anciano , viste un raído kimono encontrado en algún centro comercial , siempre fuma en pipa se protege del sol con una ridícula sombrilla rosa que en el queda tan noble como su figura de antiguo Shogun , nunca habla , solo sonríe , el único que lo hace, apoyado en el burlesco muñeco tan grande como un edificio de diez plantas que preside el centro del parque de atracciones , recuerdo de alguna compañía y su megalómana campaña de marketing .
Suele ser mi único acompañante en los ratos en los que escribo este testamento , nunca entablamos conversación , estamos tan sumamente abatidos sabedores del fin de nuestra especie que , la verdad , todo nos da igual , somos los últimos , un par de generaciones y el planeta será una bola gris de hollín , el hogar de los Veganos y nuestra tumba .
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