Eunuco el sentimiento
para no urdir vejaciones impropias.
Gigante la excusa, inquieta la espera.
Necia distancia
que imaginar no puede
ni adivinar siquiera que el alma es ubicua.
Aceras vuelven sobre los pasos
para acercarme extracorpórea,
onírica
a tu selva
y, dormida,
no sé ni sabré
de despertares.
Comentarios
Me ha gustado mucho.
Aunque me hubiera gustado un análisis más exhaustivo de texto...o, quiere que se lo cuelgue en otro lado???:p
jajajajajajajaja
es usted harto-simpática.