Sueñe la mente que tiembla el alma,
que la calma asume la identidad de tristeza
o la tristeza el aspecto de felicidad.
Despierte la realidad,
desaparezcan los disfraces
antes del siguiente amanecer,
para distinguir si somos o sentimos
o vivimos o soñamos.
Ruedan las joyas del otoño,
vuelva la luz a escena,
ya está listo,
ya está aquí.
Es la vida, que sigue.