Un año después todo terminó
de la misma manera que había empezado.
El día se copió de un día ya vivido,
y como en una cinta que es rebobinada,
los protagonistas de aquel drama
se dedicaron la misma mirada
suspiraron, se alejaron por el camino,
hasta el lugar del que habían venido.
Aún amando, se guardaron los recuerdos
en una caja blindada, sellada con una promesa,
donde nadie podía acceder.
Escaparon del destino que tanto miedo les había dado.
Un año después de aquella primera sonrisa,
todo terminó, de la misma manera.
Y como en una cinta que es rebobinada,
volvieron a donde estaban,
en ningún sitio, con nadie que les esperara.