“El Telón acaba de abrirse, y hay un imponente silencio, nadie habla, nadie aplaude, y ahí yo estoy, soy cada uno y todos los personajes de la escena en mi imaginación; soy el actor único y principal, soy el dramaturgo, el sonidista, el tramoya, el portero, el tipo de iluminación, el niño, el joven, el hombre, la mujer, el culto y el ignorante, el homosexual, el cobarde y el valiente, la tristeza y la felicidad, todas las cosas que existen y las que no, desde las mínimas moléculas químicas hasta el terremoto grado 8 (según la escala de
Mercalli) que no ocurrirá, ¡y sí! También soy quien escribe estas palabras hurañas y carentes de quién las lea.
La primera palabra fluye de mi boca, seguida por la segunda, y la tercera, así sucesivamente, el freno del auto con mis palabras se ha estropeado por completo, no tiene ningún arreglo, tal vez un choque contra el muro de la ignorancia o quizás el estrellarme contra un poste de la indiferencia puedan hacer algo, aunque, lo único que sé es que ha empezado el último soliloquio, y que, ¿cuando terminara?… eso es lo único que no sé.”
Antonio Lascetia – El último soliloquio de los condenados a la locura
No se si Esto corresponda Aquí precisamente, pero si no es así pido las disculpas de antemano
(algo de lo que escribo

)
Comentarios
Me ha gustado ese toque de delirio e imaginación, de pulsión de muerte que tiene tu relato.
Hay una escena muy breve en la película "Mullholland Drive" de David Lynch (que me encanta la peli por cierto) que transcurre en un teatro, una mujer frente a un microfono canta haciendo una "audición", pero de pronto se desvanece por alguna causa y la canción continua... uno supone que es un play back, pero la escena es confusa, ya que se suponía no era play back, en el ambiente queda una sensación de una inercia que supera al sujeto como una pulsión autónoma, como la risa del gato Cheshire de alicia en el país de las maravillas, que desaparece y la risa queda flotando con autonomía. Es la pulsión de la muerte que no es la búsqueda de la aniquilación, es la inmortalidad del muerto vivo, que avanza, insiste y resulta indestructible... una dimensión de la persistencia...