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        <title>Terror — Foro de Literatura</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/</link>
        <pubDate>Tue, 28 Apr 2026 01:18:23 +0000</pubDate>
        <language>es</language>
            <description>Terror — Foro de Literatura</description>
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        <title>Ad astra (balada de un calcetín morriñoso)</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41085/ad-astra-balada-de-un-calcetin-morrinoso</link>
        <pubDate>Tue, 26 Aug 2025 03:46:14 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Bumblebee</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41085@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[(experimental)<br /><br /><br /><p>Dei maitia saomi,</p><p>saomi ara aitei.</p><p>Rea dia en las estrellas:</p><p>agua, melaza y lino,</p><p>aesea mare marea.</p><p>el loco se volvió mago</p><p>alma sin alma mater;</p><p>la paz dormida, sanomi,</p><p>vulnera meraki mio es tuyo:</p><p>arcano, principio y Pangea.</p><br /><p>vivo en una lavadora silenciosa de por vida</p><p>sin genitalidad (me importa un huevo).</p><p>soy el llavero sin llave,la canción de Roldán</p><p>esa que dice hashimoto kawasaki y es de Locomía.</p><p>Estoy dentro,</p><p>dentrísimo,</p><p>&nbsp;del bolsillo roto que antes era gris y a la vez rojo.</p><p>Vivo en las tripas del pantalón de un orco</p><p>y el pantalón es mío. De estos cagaos de rapero.</p><br /><p>el calcetín sin pareja es un mierda quejoso en la llorería.</p><p>A la lavadora se viene llorao, dice el sargento Bolilla.</p><p>meraki dolo de corda y tempo. Pero es sordo el liderazgo, así que nos da igual.</p><p><br /></p><p>Existe la dictadura,</p><p>la libertad es solo ignorancia.</p><br /><p>Y la verdad,</p><p>prefiero la media que tiene un tomate en el dedo gordo y lo muestra;</p><p>Un dedo gordo roñoso, por cierto, la garra del oso;</p><p>infame,</p><p>&nbsp;más no inefable por desgracia.</p><p><br /></p><p>"cicatriz es estigma es orgullo", pero no es eso, imbéciles.</p><p>es herida abierta todavía si te fumas cinco porros,</p><p>y en el instante en que puedes verla te has curado… aunque no te acuerdes de qué.</p><p>Por detrás de los sillares está escrito “dios lo ve”, qué más nos da curarnos.</p><p>porque así no hay quien se escape!</p><p>ni quien se muera tranquilo en este santo templo de mierda.</p><p>qué le vamos a hacer si hemos nacido. Pues habrá que morir.</p><p>Amén Jesús y, hasta ese dulce momento (ortotanasia)</p><p>intra tua vulnera, absconde-me.</p><div><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Gritaban aquellos cráneos</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41188/gritaban-aquellos-craneos</link>
        <pubDate>Sun, 07 Dec 2025 23:22:38 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41188@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Gritaban aquellos cráneos</b><b></b></p>

<p>Desperté. Era todavía de noche. Estaba tendido en la hierba en la caída de un
valle. La Luna brillaba con su fulgor blanco en la oscuridad. Las estrellas
eran como ojos que, extrañamente, se desplazaban parpadeando en línea recta.</p>

<p>Me incorporé. Un olor a podredumbre arrastrado por el
viento me golpeaba la nariz. Bajaba la vista hacia la hondonada: decenas o centenas
de cráneos empalados en estacas que emanaban del suelo como colmillos de madera,
se extendían hasta donde mi vista alcanzaba.</p>

<p>En el centro del valle se levantaba una casona antigua
y solitaria. Su tejado, a dos aguas, estaba a mucha altura, casi imposible de
coronar. En la planta de arriba, una&nbsp;
ventana estaba iluminada por una luz amarillenta. En su cristal podía
distinguirse una gruesa sombra, que no sabría justificar con nada en concreto,
pero me sentía observado desde allí.</p>

<p>Nubes de moscas, como olas de un mar negro, se agitaban entre los cráneos. Sus
zumbidos era desapacibles y execrables. Sentía un impulso ciego e inexplicable
que me conminaba a llegar a aquella casona, aunque semejante acción supusiese
adentrarme en tan nauseabundo lugar.</p><p>
Mis pies avanzaban hacia la casona. Me cubría la nariz y la boca con la mano
para que las moscas y el hedor no me asfixiasen. Iba sorteando los cráneos intentando no centrar mi mirada
en ellos, pero me resultaba imposible de evitar. Algunos me miraban con ojos
lechosos, mostrando sus dientes y sus carnes en jirones colgantes; otros,
exhibían negras cuencas, de cuyas incesantemente entraban y salían moscas e
indeterminados bichillos y gusanos. A mi paso, escuchaba lamentos inaudibles,
quejidos ahogados y palabras sin sentido.</p>

<p>El espanto de verme por todo aquello rodeado me
dominaba por completo, pero no me detenía. Una de los cráneos, que parecía de mujer,
gorjeaba algo que yo entendía:</p>

<p>==¿Dónde está mi cuerpo?</p>

<p>Me estremecía, haciendo mía su pregunta.</p>

<p>==¿Ya has vuelto? –preguntaba otro, con voz de dolor.</p><p>
Seguía caminando y tratando de no pisar los cráneos. Las moscas, rabiosas,
zumbaban por todos lados, topaban contra mi cara, cual furiosa y repulsiva
marea. Y, al igual que ellas, el fuerte olor a descomposición iba y venía,
intensificándose por momento en que iba conteniendo a duras penas arcadas. Y
todo ello por no pararme ni un sólo segundo en la infame blasfemia que suponía
aquel campo de pesadilla.</p>

<p>Por fin lograba llegar al umbral de la casona. A sus
pies, y digo a sus pies porque sentía estar más frente ante la presencia de un
ser vivo que de una casa. Miraba hacia arriba, y desde allí no parecía una
casa, parecía una torre infinita que se alzaba hacia los ojos de un cielo
nocturno. La Luna blanca había engordado, cual globo enfermo e innatural. La
luz de la ventana, según podía ver, permanecía encendida.</p><p>
El sentimiento de una angustia indeterminada que me acompañaba desde que
despertaba, se agudizaba más aún. Era como la percepción de que un terror
incomprensible e ignoto que me acechaba sin cesar y que estaba a punto de
aparecer una alerta en mi cuerpo, a la que no había manera de responder o
acallar. El instinto me llevaba hacia la entrada de la casa, pero cada uno de
mis pasos flotaba como si fuera un sueño en una creciente atmósfera de
irrealidad, sin sentido ni lógica.</p><p>
La puerta de aquella casona era la tapadera de un ataúd. ¿Y eso era una visión
admonitoria de mi destino, o un aviso para no internarme entre las paredes? Mi
temor era mucho mayor, sólo con pensar que tenía que quedarme allí afuera, a
merced de una amenaza invisible que estaba seguro de que enseguida me cazaría
si no hacía algo por evitarlo. A mi espalda, dejaba el rumor del grupo de cráneos,
y me disponía a tirar de la cubierta de herrumbre que servía de picaporte. Pero
temblaban mis manos cada vez más tan pronto me acercaba. Al abrirse hacia
adentro, observé que la puerta estaba cubierta de diminutas palabras cinceladas
en un idioma desconocido por mí.</p><p>-sigue y termina en próxima página</p><p><br /></p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>A cráneo abierto</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41136/a-craneo-abierto</link>
        <pubDate>Tue, 30 Sep 2025 11:18:32 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Pedro_Arranz</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41136@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Un relato&nbsp;pesadillesco de un autor joven.<br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>HAMBRUNA</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/40969/hambruna</link>
        <pubDate>Thu, 05 Jun 2025 00:11:33 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>OSWALDO</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">40969@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p><b>HAMBRUNA</b></p>

<p><b>Editado a partir
de una historieta de O. Mejía</b></p>

<p><b>&nbsp;</b></p>

<p><b>Esta corta
historieta la realicé en 1979, allá en mis años de estudiante de artes, en uno
de mis arranques depresiv...</b></p>

<p><b>&nbsp;</b></p>

<p><b>CLICK AQUÍ</b><b>👇👇</b><b></b></p>

<a rel="nofollow" href="https://omejiaartist.blogspot.com/2009/05/hambruna.html"><b>https://omejiaartist.blogspot.com/2009/05/hambruna.html</b></a><br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/il/xp5h9ojaiszo.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/il/xp5h9ojaiszo.jpg" /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Amma</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39981/amma</link>
        <pubDate>Tue, 09 Jan 2024 04:48:13 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Bumblebee</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39981@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; AMMA&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; (y otros infiernos infantiles)</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><br /><p>Me habría gustado que en alguna ocasión mi madre me hubiera defendido. Más allá de que hubiera dado valor a mis sentimientos, habría sido&nbsp; bonito que hubiera sacado la cara por mí alguna vez, incluso aún no estando de acuerdo conmigo.&nbsp;</p><br /><p>Pienso que, en la rocambolesca y disparatada tesitura de yo haber podido ser madre, habría querido representar un lugar seguro para mis hijos. Con casi total certeza en diferente forma para cada uno de ellos, porque puede ser que no todos los humanos necesitemos las mismas cosas, pero en esencia eso habría querido ser: un lugar seguro. Un hogar. El hogar físico y no físico que jamás podría alcanzar aquello que amenazara a un corazón de niño, por mucho que extendiera las garras.&nbsp;</p><br /><p>Yo fui ese niño que lloraba sin motivo aparente para los adultos, sólo por quedarme mirando una taza que era un regalo de mi padre. Nunca pude verbalizar que lloraba porque odiaba enfrentar monstruos sin él, pero me veía obligado a hacerlo un día tras otro. Y porque, por otro lado, la compasión que experimentaba hacia mi padre me superaba, aunque yo aún no acertaba ni a ser consciente de estar sintiéndola.&nbsp;</p><br /><p>Tal vez fui un niño extraño para los adultos que tenía cerca, pero, obviamente, que fuera incapaz de explicar mis motivos no significaba que no los tuviera. Mi madre solía decirme, cuando me veía llorar, que iba a pegarme para darme un motivo. Alguna vez lo hizo; tenía la garra larga.</p><br /><p>Aunque creo de corazón que ningún niño debería sentirse completamente solo, pienso también que las consecuencias de que mi madre nunca me haya protegido tampoco han sido malas. Al fin y al cabo, ha sido bueno para mí tener miedo y descubrir que puedo pasar a través. Descubrir que el miedo no me mata, o al menos de momento no lo ha hecho.&nbsp;</p><br /><p>Ha sido bueno también darme de bruces, desde muy niño y diariamente, con mi propia insuficiencia y con mi pequeñez real. Para abrazarlas, para no odiarlas, para comprenderlas. Nadie es grande comparado con “los demás”, porque todos somos grandes y pequeños al mismo tiempo, y si esto es así es porque, al menos en la línea de salida, ninguno es más ni menos que otro.</p><br /><p>Así que puede que no haya sido malo caminar desprotegido y sin amor cuando era niño, después de todo. Pero a cambio me ha quedado en el pecho una herida que aún hoy no sé nombrar. Un agujero lleno de engañoso vacío. ¿Por qué tengo dolor de miembro fantasma, ahí y en todo mi ser? ¿Por qué añoro sin descanso aquello que no he conocido nunca (una madre buena y amorosa, una madre que es lugar seguro)? Se trata del tipo de dolor que si no te quieres te llena de ira… y es difícil amarse a uno mismo sin haber tenido una madre amorosa, sin haber tenido un padre amoroso, porque creo que son ellos los que tienen esa facultad de enseñarle a un niño a amar. De mostrarle cómo se hace; son ellos los guardianes del corazón para que un niño jamás se sienta avergonzado, ni con miedo, ni culpable al permitir que el afecto salga o entre.</p><br /><p>A veces, cuando tomo a mi gata en brazos y meto la cara en su mullido pelaje, me viene a la cabeza que una madre amorosa debe de oler así, debe de sentirse así: como puro calor y calidez incondicional, como una hoguera dulce y siempre viva que no quema. Quizá es por eso que sólo en tales momentos, tan privados como inconfesables, me siento a salvo de mi propia vida por unos escasos segundos. A salvo de la tristeza yerma y de la lucha cuando ya no quiero luchar más. En realidad me alegro de que mi gata no sea una madre humana; a ella puedo decirle sin cuidado que lo he perdido todo, incluso puedo mancharle de lágrimas su precioso manto sin que ella sufra con ello preocupándose por mí. Saber eso, que sólo me aceptará y me soportará con paciencia —hasta que ella quiera si acaso la estoy incomodando— me hace sentir en casa, libre y tranquilo.</p><br /><p>Supongo que fantaseo con una madre amorosa que me rescate, sabiendo que esa madre nunca va a llegar porque yo ya no soy niño. Ya no quiero necesitarla, pero qué agotadora me resulta mi propia ira por no poder dejar de hacerlo en el fondo.</p><br /><p>Quizá los seres humanos deberíamos gritar más. No entre nosotros, sino al amparo de la soledad o en buena compañía, para dejar salir los lazos podridos de todo el amor cuya falta llevamos dentro. Y rompernos las gargantas así, solo para liberar estos lazos de desamor al viento y que Dios, esa fantasía de amor universal, los repare y los coloque en otro lado, haciendo llegar a todo niño que lo necesite el amor de su madre. Tal vez eso impediría que eventualmente nos matásemos, literal y figuradamente, entre nosotros o a nosotros mismos.</p><br /><p>Ojalá poder ser madre en otra vida y tener la certeza de que mi hijo sabe que le amo con todo mi corazón. Ojalá que el hijo que jamás he traído al mundo —ha de estar vivo y hecho trizas en alguna parte— sepa que le quiero.</p><br /><p>Les agradezco inmensamente a ustedes la lectura de este mensaje en una botella. Lástima que nunca sabrán si toda esta palabrería la escribió un vendedor de neveras, un asesino de niños o un filántropo que tenía pensado ahorcarse al día siguiente. Quizás, igual que en esos engorrosos exámenes de tipo test, todas las opciones podrían ser correctas. O quizá no.</p><div><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La nueva y la antigua inquilina</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/40224/la-nueva-y-la-antigua-inquilina</link>
        <pubDate>Thu, 25 Apr 2024 21:32:20 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">40224@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>La nueva y la antigua
inquilina</b></p>

<p>El viento siseaba entre los
oscuros callejones de la ciudad, arrastrando hojas secas y susurros de sombras,
los cuales acechaban en la penumbra. </p>

<p>Aquella casa en la esquina de
la calle, con sus ventanas tapiadas y su aspecto desolado, era un recordatorio
ominoso de tiempos olvidados. Se decía que estaba maldita, que ningún inquilino
permanecía por mucho tiempo entre sus muros. Y era verdad.</p>

<p>Una tarde fría y con lluvia
de otoño, Nuria, una joven estudiante en busca de un lugar para quedarse,
decidió desafiar la historia de terror y alquilar una habitación en aquella
casa. Pasó por alto las serias advertencias de sus amigos y se mudó con
determinación, convencida de que la superstición era sólo eso, superstición.</p>

<p>Los primeros días de estancia
transcurrieron sin incidentes, pero enseguida empezaron a suceder cosas
extrañas. Nuria escuchaba unos pasos en el pasillo, pero siempre cuando estaba
sola, y puertas que se abrían y cerraban sin que nadie las tocara. Intentaba
convencerse a sí misma de que todo eso era sólo fruto de su imaginación, o los
viejos trucos de una casa antigua, pero la sensación de malestar persistía.</p>

<p>Una noche, mientras estaba en
su habitación, sintió una presencia fría y maligna que la observaba desde la
sombra. El aire se volvió denso, como si una oscuridad palpable la rodease.
Trató de gritar, pero su voz se ahogó en su garganta, mientras una figura
etérea se materializaba ante ella: era una mujer, con ojos vacíos y un rostro
demacrado que parecía haber sido consumido por el tiempo.</p>

<p>Aquella figura se presentó
como Leonor, la inquilina anterior de aquella casa. Le contó una historia de
terror que heló la sangre de Nuria: había alquilado una habitación con la
esperanza de comenzar de nuevo, pero pronto se dio cuenta de que la casa estaba
habitada por un algo maligno, algo que se alimentaba del miedo y de la
desesperación de quienes se atrevían a entrar.</p>

<p>Leonor había intentado huir,
pero la presencia oscura la había atrapado, condenándola a vagar eternamente
como un espíritu atormentado, al estilo zombi. </p>

<p>Ahora buscaba Leonor alguien
que pudiera liberarla de su prisión, alguien lo suficiente valiente como para
enfrentarse a la oscuridad que acechaba en la casa.</p>

<p>Nuria estaba aterrada, pero
también decidida a ayudar a Leonor a encontrar una paz duradera. Juntas, fraguaron
un plan para enfrentarse al mal que habitaba aquella casa. Armadas con coraje y
determinación, exploraron cada rincón, desafiando las sombras que se retorcían
y susurraban en las paredes.</p>

<p>Finalmente, llegaron al
corazón de la oscuridad: un sótano olvidado, en donde la presencia maligna se
manifestaba en toda su terrible magnitud. Con valentía, Nuria y Leonor
confrontaron al espíritu, desafiando su poder con la luz de su voluntad.</p>

<p>En una explosión de energía,
la oscuridad fue expulsada, disipándose en la nada mientras la casa temblaba
con el eco de su partida. Con un suspiro de alivio, Leonor se desvaneció,
liberada finalmente de su tormento.</p>

<p>Nuria abandonó la casa,
sabiendo que nunca volvería a ser la misma después de su encuentro con lo
sobrenatural. Pero también sabía que había encontrado algo invaluable: el poder
del coraje y la amistad para enfrentarse a la oscuridad, sin importar cuán
aterradora pudiera parecer. Y aunque aquella casa quedara vacía una vez más, su
historia viviría para siempre en los corazones de quienes se atrevieron a
desafiarla.</p><p><br /></p>

<p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/01/c5pnl1idnvz8.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/01/c5pnl1idnvz8.jpg" /><br /></p>

<p>&nbsp;</p>

<div><b>A Chávez López<br /></b>Sevilla abril 2024<br /><br />&nbsp;<img src="https://forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;<br /></div>

<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Zozobra</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39997/zozobra</link>
        <pubDate>Tue, 16 Jan 2024 11:22:11 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Bumblebee</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39997@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ZOZOBRA</p><br /><br /><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sábado, 1 de junio de 1996</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La primera vez</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>Gloria se había quedado colgada, en el más placentero sentido de la palabra, contemplando el reflejo de la luna sobre el agua de la piscina. Reclinada sobre la tumbona a rayas que ocupaba a pierna suelta, sonreía con feliz atontamiento al tiempo que se apoyaba contra el hombro de Tárel. Se le escapó una risita cuando este, que se sentaba junto a ella en el suelo, giró la cara para rozarle la mejilla con los labios. Un gesto rotundo y decidido, pero al mismo tiempo tan sutil, protegido por la cortina de cabello oscuro y largo del muchacho, que pasó completamente inadvertido a las cinco personas que compartían espacio con ellos allí.</p><br /><p>—Je, je. Estás en trance, Glori —susurró él, separándose tan sólo milésimas de aquella piel con la que adoraba estar en contacto.</p><br /><p>Ella asintió levemente sin ni siquiera mirarle. El disco difuso de plata que era la luna parecía&nbsp; bailar sobre el agua, cuya superficie se ondulaba gracias a los chorros en el lateral del vaso de la piscina. Era una danza hipnótica, atrapante a la vista, más aún tras haber ingerido una botella de vodka, otra de kalimotxo y media de ron entre los siete amigos allí reunidos. Más aún después de que Varu liase y encendiese aquel oloroso porro de maría.&nbsp;</p><br /><p>Suspiró. Estaba mareada, pero la sensación era inmensamente agradable. Cuando cerró los ojos, la hamaca pareció tirar de su espalda y arrastrarla suavemente, moviéndose, transportándola, como si de pronto Gloria viajara hacia atrás en un tren. Volvió a reír.</p><br /><p>—Vas más pedo que Alfredo —resopló Jesús, sin asomo de connotación despectiva. Él era el dueño de la casa (y por extensión, de aquel jardín de las delicias) y estaba encantado de ver a sus amigos disfrutar. Era cuestión de pura hospitalidad; se sentía como el posadero de Tolkien en El Pony Pisador, y hasta físicamente daría el pego. A su hermana Virginia, también allí presente, se la podía considerar de igual modo la dueña de la casa… al menos durante aquel fin de semana en que los padres de ambos se habían ido de viaje a la Costa del Sol.</p><br /><p>Todos parecían bastante relajados allí y no era para menos. Eran casi las tres de la mañana; se habían pegado una fiesta (“muy de tranqui, nada brutal”, como diría Varu) con bebidas en la casa y la madrugada de primeros de junio no podía ser más benévola en el exterior. El cielo se veía despejado y tachonado de estrellas sobre sus cabezas. El aire traía aroma fresco a enredaderas y jazmín. En el jardín del apartado chalet no se oía más ruido que el canto de los grillos, el agua tamborileando en los skimmers de la piscina y la brisa surcando una hilera de álamos temblones. Se accedía a la casa por un camino de tierra lateral, de modo que la carretera quedaba tan lejos que ni siquiera se intuiría el sonido del tráfico escaso a aquella hora.</p><br /><p>El único de los siete que parecía no estar muy a gusto en aquel momento, a pesar del idílico entorno, era Gabriel. Pero, bueno, Gabi solía estar “depre” a menudo y sumergido en su mundo.</p><br /><p>—Alegra esa cara, tolay —le increpó con cariño Varu, mientras extendía perezosamente la pierna para darle un toque en el costado, con la chancla rosa fosforito medio colgando de un pie que se veía bastante guarro—. Te lo dice el gran jefe de la tribu de los pies negros. Jau.</p><br /><p>Zoe se echó a reír bajo la melena que le tapaba parcialmente el rostro. Estaba sentada con Varu, los dos arrellanados en la tumbona gemela a la que ocupaba Gloria. Gabriel les daba la espalda a ambos, sentado en el suelo de terrazo, abrazándose las flexionadas piernas y mirando el agua. Protestó al momento por la amistosa patadita y lanzó una mirada de soslayo a Varu.</p><br /><p>— ¿Qué pasa, tronco? ¿Te aburres o qué? —inquirió este en tono de simpática mofa. No se podía decir que estuviera picando al otro con mala intención; por lo general era un cabrón bastante majo, aunque pesadete—. Hey, Vir. ¿Tenéis algún juego de mesa o algo? —se carcajeó, estirando el cuello a fin de mirar a la aludida, quien en aquel momento avanzaba hacia el borde de la piscina para mojarse los pies—. O mejor… anda, échanos las cartas.</p><br /><p>Virginia esbozó una sonrisa burlona, miró a Varu por encima del hombro y negó con la cabeza.</p><br /><p>—Tío. ¿Tú crees que yo estoy ahora para tiradas de tarot?</p><p>—Va, venga, Vir —intervino Zoe—. Aunque sea para saber qué va a preguntar el Geyperman en el examen final.</p><p>—Eso no saldrá en las cartas —rio Virginia—. Lo sabes muy bien.</p><p>—Te digo yo lo que va a preguntar el Geyper —terció Varu con suficiencia—: lo mismo que el año pasado. Porque es más vago que la chaqueta de un guardia.</p><p>—Joder. Pues el año pasado se puso cabrón con las unidades —masculló Jesús. Bien lo sabía él, después de haber repetido curso—. No recuerdo un examen más puto en mi vida. Dios santo, qué ataque a la cabeza.</p><br /><p>Virginia soltó una carcajada.</p><br /><p>—Ataque a la cabeza, dice. Qué valor. Si te la sudaba suspender, Jesús…</p><br /><p>Gloria rio y Tárel volvió a besarla en la mejilla, justo en el momento en que Gabriel se volvía hacia ellos.</p><br /><p>Virginia tomó asiento al borde de la piscina, se remangó la larga falda estilo hippy que llevaba y metió un pie en el agua. Carajo, estaba fría. De pronto, se le iluminó el pecoso rostro.</p><br /><p>—Ah, bueno. Cartas no, pero… se me ocurre algo mejor para terminar la noche —dijo con una enigmática sonrisa.</p><br /><br /><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><br /><p>***</p><p>— ¿Qué haces? ¿Dónde vas? —le preguntó Jesús a su hermana, viendo como esta se levantaba y se dirigía con repentina prisa de vuelta a la casa.</p><p>—Nada, ya verás. Sólo necesito un folio y… un bolígrafo.&nbsp;</p><br /><p>No tardó en regresar de nuevo al jardín, llevando en las manos papel, útil de escribir y un grueso libro llamado “la vida increíble bajo el mar” para apoyarse.</p><br /><p>— ¿Qué es eso, tía?</p><p>— ¿Qué vas a hacer?</p><br /><p>Sin responder a las preguntas de sus amigos, Virginia sonrió. Ella apenas había bebido alcohol y tal vez por eso se la veía mucho más despejada que ninguno allí.</p><br /><p>—A ver… —murmuró, concentrada, mientras se posicionaba con el libraco sobre las piernas cruzadas y colocaba la hoja de papel encima para empezar a escribir.</p><p>[ Para seguir leyendo:&nbsp;&nbsp;<a rel="nofollow" href="https://literanoicos.com/2024/01/13/zozobra/">(1) Zozobra – Literanoicos</a><br /></p>]]>
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    <item>
        <title>NUEVOS MITOS DE CTHULHU 3</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/40044/nuevos-mitos-de-cthulhu-3</link>
        <pubDate>Thu, 01 Feb 2024 14:54:12 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>MarcBarqué</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">40044@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Ya a la venta Nuevos Mitos de Cthulhu 3<br /><br />Booktrailer:&nbsp;<br /><span data-youtube="youtube-rD8oeSRkEGE?autoplay=1"><a rel="nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=rD8oeSRkEGE"><img src="https://img.youtube.com/vi/rD8oeSRkEGE/0.jpg" width="640" height="385" border="0" alt="image" /></a></span><br /><br />Audiorrelato "El horror de Bali":&nbsp;<br /><br /><span data-youtube="youtube-b6DaWKItyg0?autoplay=1"><a rel="nofollow" href="https://www.youtube.com/watch?v=b6DaWKItyg0"><img src="https://img.youtube.com/vi/b6DaWKItyg0/0.jpg" width="640" height="385" border="0" alt="image" /></a></span><br /><br /><a href="https://www.ivoox.com/horror-bali-audios-mp3_rf_119751472_1.html" rel="nofollow">https://www.ivoox.com/horror-bali-audios-mp3_rf_119751472_1.html</a><br /><br />Comprar libro:<br /><a href="https://www.amazon.es/Nuevos-Mitos-Cthulhu-Marc-Barqu%C3%A9/dp/B0CRHFJKBQ/ref=sr_1_1?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&amp;crid=1GKNK9HJ5YXGQ&amp;keywords=nuevos+mitos+de+cthulhu+3&amp;qid=1706799109&amp;sprefix=nuevos+mitos+de+cthulhu+3%2Caps%2C100&amp;sr=8-1" rel="nofollow">https://www.amazon.es/Nuevos-Mitos-Cthulhu-Marc-Barqué/dp/B0CRHFJKBQ/ref=sr_1_1?__mk_es_ES=ÅMÅŽÕÑ&amp;amp;crid=1GKNK9HJ5YXGQ&amp;amp;keywords=nuevos+mitos+de+cthulhu+3&amp;amp;qid=1706799109&amp;amp;sprefix=nuevos+mitos+de+cthulhu+3,aps,100&amp;amp;sr=8-1</a><br />]]>
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        <title>La Caja</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39986/la-caja</link>
        <pubDate>Sat, 13 Jan 2024 13:01:40 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Nefta_Lee</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39986@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<div>Primero de todo, soy un maniático de la <i>estética</i> de las páginas, así que os rogaría que me disculpéis si no posteo el relato directamente en formato hilo (no conseguiría que se viera como yo quiero, con sus sangrías y sus márgenes y sus espaciados y sus... en fin, ya me entendéis).<br /></div><div><br /></div><div>En su lugar os dejo un enlace a una página en la que pude subirlo en pdf, donde también puedo someterlo a los cambios que crea oportunos en el futuro sin tener que andar editando mensajes del foro. Además, en lo personal, un pdf me resulta mucho más cómodo de leer. Recomiendo el uso de la web con ese propósito, aunque seguramente tenga otros que aún no he explorado.<br /></div><div><br /></div><div>Y sin más dilación, aquí os dejo mi primer relato de terror, con ciertos toques de comedia negra (si estás un poco mal de lo tuyo), La Caja.</div><div>Advertencia: violencia bastante explícita, tampoco quiero herir sensibilidades.</div><div><br /></div><div>¡Espero que os guste! Y si no, acepto todo tipo de feedback, desde luego.<br /></div><div><br /></div><div><a href="https://clubdeescritura.com/obra/13464287/la-caja-4/" rel="nofollow">https://clubdeescritura.com/obra/13464287/la-caja-4/</a><br /></div><div><br /></div><div><br /></div><br />]]>
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        <title>Alta fidelidad (pequeño relato)</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39979/alta-fidelidad-pequeno-relato</link>
        <pubDate>Mon, 08 Jan 2024 16:15:04 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Bumblebee</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39979@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>Desde hace mucho tiempo te vengo observando. Tus noches siempre son las mismas. Hasta la madrugada, aguantas viendo algo infumable en la televisión, abollada en el sofá de dos plazas que ahora es sólo para ti. El gato se te sube a las piernas y se hace un bollito apretado sobre ellas. Tus ojos velados se parecen a los de un pescado muerto, y yo me hago siempre la misma pregunta: en una escala del uno al diez, ¿cómo de viva te sientes esta noche?</p><br /><p>Te vas a la cama a una hora tardía que tú misma juzgas como absurda. Pareciera que en efecto te da pereza acostarte, sólo porque hacerlo significa moverte, desplazarte del sofá. ¿O acaso te da miedo la cama vacía? La oscuridad del dormitorio parece siempre hambrienta.</p><br /><p>El gato hace su vida nocturna. A veces se va a la cama contigo, cuando tú ya estás dormida, y trastea entre tus pies. Es terrible cuando se vuelve psicótico y los ataca, agarrándolos entre las patas para hincarles bien el diente como si fueran una presa. Normalmente te despiertas unos segundos antes de que eso pase, al sentir que él camina sobre la sábana, extremadamente cauteloso pero tensándola sin remedio entre tus tobillos.&nbsp;</p><br /><p>Aunque no siempre el gato va a la cama, eso es cierto. En alguna ocasión se ha quedado dormido en el salón sin querer, y de pronto despierta y te llama maullando. Maullidos de elevada frecuencia sonora, en alta fidelidad, que a ti te hacen pensar que el animalito ha tenido una pesadilla y te necesita para sentir que regresó al mundo real. Como madre abnegada, te levantas y vas a calmarle. Y luego te lo llevas contigo a dormir contra el calor de tu cuerpo, abrazando su feliz ronroneo en el latido de tu corazón.</p><br /><p>Los dos sabemos que, salvo pequeñas variaciones, tus noches siempre son las mismas. La monotonía te engulle, infinita y eterna. Lo que te deja varada es cansancio, ese tipo de cansancio como un ruido sordo de taladro en el voraz silencio de tu alma. Cansancio y otra cosa.</p><br /><p>Los dos sabemos que sólo hay un modo de salir de esto, y que si no te has matado es por el gato. Eres fuerte, mucho más de lo que crees. Por eso me he fijado en ti. Por eso me gustas.</p><br /><p>Esta noche también harás lo mismo. Aunque sabes que la voz en off de la televisión no sirve para aliviar el dolor, seguirás durante horas conectada a ella. Te acolcha el alma y te separa de ti misma, así que funciona como anestesia por un rato.</p><br /><p>Te arrastrarás hasta la cama cuando por fin los párpados se rindan. Probablemente aun así tardes en dormirte, pero tranquila, que no hay prisa. Tenemos todo el tiempo del mundo; todo el insomnio del mundo por delante para disfrutar despacio el dolor del vacío, gota a gota.</p><br /><p>A una hora absurda, te despertarán los movimientos del gato sobre la cama, tensando la sábana entre tus pies. Y justo cuando te percates de que algo frío te ha rozado el empeine, escucharás desde el salón maullidos en alta fidelidad que esta vez no tendrán sentido ni podrán salvarte.&nbsp;</p><br /><p>Para cuando tu cerebro se dé cuenta de lo que está ocurriendo, yo ya te habré arrastrado conmigo.&nbsp;</p><div><br /></div>]]>
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    </item>
    <item>
        <title>Nieve negra</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39865/nieve-negra</link>
        <pubDate>Thu, 07 Dec 2023 17:27:59 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>mrplas</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39865@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Todos los villancicos mencionan siempre lo bella que es una blanca Navidad, pero creo que poca gente ha podido descubrir el encanto de la oscuridad en estas fiestas. Tenemos el carbón negro para los niños traviesos, sí, pero eso a mí no me basta, no desde que presencié el incendio de la vieja casa de la colina. Unos gamberros se pasaron de la raya con los fuegos artificiales y terminaron quemando el tejado y la fachada, afortunadamente según la prensa, llevaba abandonada unos cuantos años, por lo que no hubo víctimas.<br /><br />La destrucción de la vivienda trajo pánico a la tranquila vecindad, pero yo no sentí lo mismo que mis vecinos. No podía apartar de mi mente el color negro que se había extendido por todas partes, incluso por la nieve acumulada a lo largo de la calle. El viento había hecho bien su trabajo, las cenizas habían surcado por encima de nuestras cabezas durante varias horas, sin descanso, manchándolo todo.<br /><br />Creo que esa suciedad reflejaba mejor el espíritu de la gente, ahí no había hipocresía, no había máscaras de felicidad, ni disfraces bonitos. Nos quieren hacer creer que los seres humanos somos seres de luz en estas fechas y yo escupo ante esa idea. Las Navidades negras sí nos representan, nuestra alma está hecha de nieve negra, los antiguos lo sabían, el invierno era una estación peligrosa para ellos, suponía la muerte de la naturaleza, la escasez de alimentos, las temperaturas heladas, el aislamiento, un periodo duro en el que había que sobrevivir recurriendo a cualquier método posible.<br /><br />Quiero traer eso de vuelta, estoy harto de las canciones empalagosas y de los mensajes publicitarios. Por eso he preparado una función especial para este 25 de diciembre, mi trabajo como repartidor me lo ha puesto fácil. En la mañana de Navidad, las familias de mi barrio abrirán un paquete especial y la realidad les explotará en la cara. Estoy deseando ver los escombros y los cadáveres ennegrecidos, a ver cómo tratan de encontrar la esperanza y la bondad del prójimo en eso. Mi casa se teñirá también de negro, la nieve negra me traerá mi ansiado regalo.&nbsp; <br /><br />Por Pedro Plasencia (<a href="https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/profile/mrplas%29%26nbsp" rel="nofollow">@mrplas)&amp;nbsp</a>;&nbsp;]]>
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    </item>
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        <title>La Revista' Maldita'</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39887/la-revista-maldita</link>
        <pubDate>Mon, 11 Dec 2023 17:04:10 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>CharlyElvisRocker</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39887@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p><b><i>LA REVISTA ‘MALDITA’</i></b></p><p><b><i>Este relato me lo contó Iván Romero, quien es vendedor de periódicos y revistas en un kiosco de la Ciudad de México. Esto es lo que considera que fue un hecho sobrenatural que le sucedió en su puesto de revistas. Tú juzga qué fue lo que pasó… ¿Tuvo un encuentro paranormal o fue simplemente autosugestión?</i></b></p><p><b>Esto que voy a contar, me ocurrió hace cincuenta años, en 1971. Yo tenía 19 años de edad y me encontraba solo y aburrido adentro de mi puesto de revistas, ya que era hora de baja clientela.</b></p><p><b>Me puse a acomodar mis revistas y tomé una que decía: </b><b><i>‘Tradiciones y Leyendas de la Colonia’ y me puse a leerla. Era el caso de una bruja a la que le cortaron la cabeza.</i></b></p><p><b>Un hombre se quedó a dormir en una casona oscura y vio pasar a un gato a un lado de su cama y lo acarició… ¡No era un gato, era la cabeza de la bruja que flotaba al ras del suelo y que empezó a reír macabramente!</b></p><p><b>Estaba bien entretenido leyendo, cuando una voz me llamó: ‘Iván, Iván’… Era una voz de mujer, de una anciana. Miré para todos lados y no vi a nadie. Seguí leyendo y esta vez la voz carraspeó fuerte y tosió, como una señora vieja.</b></p><p><b>Rápidamente salí a ver alrededor del puesto y no había nadie cerca. Solo los coches pasaban a lo lejos en la avenida.</b></p><p><b>Regresé al puesto algo temeroso. Me puse a barrer y a limpiar el puesto, ya que no quise seguir leyendo. De pronto cayeron al suelo tres revistas, entre ellas, la de </b><b><i>Tradiciones y Leyendas.</i></b></p><p><b>Las recogí, y con el rabillo del ojo vi que una anciana asomaba su cabeza y me estaba mirando. Fue cosa de uno o dos segundos. Cuando reaccioné, ya no vi nada.</b></p><p><b>Me quedé afuera del puesto un rato hasta que llegó mi papá con más revistas. No le quise decir nada, y de ese día cuando me quedaba solo, me salía del puesto un rato.</b></p><p><b>A veces escuchaba el leve tosido de la anciana. Rezaba un Padrenuestro y me sentía tranquilo. Hasta la fecha no sé lo que vi ni lo que escuché, y no quisiera saberlo…</b></p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La madre de todos los miedos</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/30548/la-madre-de-todos-los-miedos</link>
        <pubDate>Fri, 19 Sep 2014 12:44:22 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">30548@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Dormí mal, muy mal. Sudaba constantemente a pesar de que no hacía calor. En los escasos ratos en que lograba conciliar el sueño, aparecían en mi mente monstruos y criaturas de verdad desagradables que pretendían devorarme vivo: lo hacían pero sin destruirme, dejándome vivo para el siguiente mordisco.<br />
<br />
Me volvía a despertar y la angustia me aniquilaba. Ésta era real. Tomé doble un medicamento para dormir para ver así rescataba la calma y por ende el sueño.<br />
<br />
Pero no, la noche se fue entre dormido y despierto, entre soñar con simbólicos espantos y angustiarme con la durísima realidad que hacía poco me habían anunciado.<br />
<br />
La madre de todos los miedos –como diría Saddam Hussein- estaba presente en mi vida.<br />
<br />
Deseaba que nunca amaneciese. Como sea, prefería enfrentarme a esos espíritus oníricos indeseables de afilados y asquerosos dientes, que a la cruda realidad que se avecinaba. Los primeros rayos del sol habrían de caer en mí como afilada guillotina, pero sin matarme. Harían rodar mi cabeza viva varios metros con agudo dolor, pero no por ello encontraría el descanso de la muerte.<br />
<br />
Sonó por fin el despertador de mi esposa a mi lado. Sus ojos, una vez abiertos,  me confirmaron con su alegría que mi suerte estaba irremisiblemente echada: mi suegra iría a casa esa mañana a desayunar.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Muertes en cadena y fuego en el bosque</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38618/muertes-en-cadena-y-fuego-en-el-bosque</link>
        <pubDate>Tue, 03 Jan 2023 06:05:15 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38618@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><div><div><b><br /></b><b>Muertes en cadena y fuego en el bosque</b><br /></div><br />El frío asolaba el bosque. El Sol se ocultaba y teñía de rojo sangre las nubes. Parecía que el Cielo se había incendiado con las llamas del infierno. El silencio hablaba y el frío iba a más por segundo. La noche iba cayendo. La ropa estaba pegajosa por el tibio sudor. La sangre y el vómito empezaban a emitir un olor nauseabundo e insoportable.<br /><br />Aquel joven seguía tan perdido como antes; deambulaba sin fuerza por el bosque, sin rumbo y sin saber cómo había llegado hasta allí, perdido en la nada, y con un loco asesino suelto que lo buscaban y que, probablemente, conociese todos aquellos parajes mejor que él. Y aquel cuerpo muerto en el coche, horrible imagen que no se le iba a borrar de la cabeza en su vida. Increíble podría ser que una carne humana no se distinguiese de esas otras carnes que se compran en las carnicerías.<br /><br />Si después de la horrible visión sobrevivía a todo eso, se haría vegetariano. Solo con recordarlo le hacía sentir náuseas. La violencia de las mutilaciones, la carne humana desperdigada, las desfiguraciones de los rostros y los pedazos que faltaban, solo Dios sabía qué harían con ellos. Enseguida empezarían los llantos, no bien comenzaran a recordarlo.<br /><br />A lo lejos oía un ruido de motor de un vehículo. ¿Sería el asesino que cogido el coche y tirado el cuerpo? Aquel vehículo, a mucha velocidad, se iba acercando. Por un momento, no sabía qué hacer, si pararlo y pedirle ayuda, o huir. Sin detenerse en las dudas, decidía esconderse. Finalmente, el vehículo hacía su aparición al final del camino, en donde él se encontraba, y se aproximaba velozmente, derrapando al coger una curva sobre la grava y la arena del camino.<br /><br />Estando el vehículo como a unos doscientos metros de la posición del joven, veía que no era el mismo que el que había visto con anterioridad, además de que este provenía de una dirección contraria de la que había dejado el otro.<br /><br />Inquieto y tambaleante salía de su escondite y alzaba los brazos, con la idea de llamar su atención. Sus piernas flaqueaban y se movían y perdían el equilibrio, como un borracho. De pronto, los faros del vehículo iluminaban sus temblorosas piernas y su ropa mugrienta de sangre y vómito.<br /><br />Se ponía en la mitad del camino, pero el vehículo no aminoraba la marcha; de hecho, aceleraba más. Trataba de esquivarlo saltando a un lado, pero era tarde para eso y era lanzado por encima del capó. Con un enorme crujido, caía sobre la tierra, y, quedando a oscuras y terriblemente dolorido, aullaba hasta casi romperse las cuerdas vocales.<br /><br />La angustia era indescriptible. Sus piernas le ardían. Un dolor punzante le subía por la columna. Al retorcerse del dolor, éste se intensificaba. A pesar del frío, comenzaba a sudar, tanteando en la oscuridad sus piernas. Se clavaba algo en los dedos, a la vez que el dolor le daba otra punzada. Iba a vomitar de nuevo y a desmayarse, pero se reponía. El sudor le empapaba. El fémur de una pierna estaba partido en dos. Al partirse el fémur, se abría paso entre los músculos y los tejidos con su filo hasta salir por la piel.<br /><br />Quien conducía ese vehículo era una mujer, que estaba en un estado de histeria. Lloraba desconsolada mientras sujetaba el volante y pisaba el acelerador. Reía entre sus lágrimas, pero sus risas se convertían en gritos de angustia y terror. Una niña pequeña, de unos seis años, que iba en asiento estirado de atrás, despertaba asustada.<br /><br />- ¿Qué ha sido ese ruido, mami?<br />- Nada, hijita -trataba de disimular.<br />- Vuelve a dormirte, hijita&nbsp;-añadía.<br />- ¿Qué te pasa, mami?<br />- Nada, hijita. Todo está bien, todo está bien...<br />- No, no está bien. A ti te pasa algo, mami.<br />- ¡No me pasa nada! –se enfurecía.<br />- ¿Por qué entonces estás llorando, mami?<br />- ¡No es nada, hijita!<br />- ¿Es por mí?<br />- ¡Por favor, hijita, cállate ya y duérmete ya!<br /><br />-sigue y termina en página siguiente-<br /><br /></div><div><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El cuadro de la muerte</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/29746/el-cuadro-de-la-muerte</link>
        <pubDate>Mon, 07 Jul 2014 09:35:03 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>estrofa</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">29746@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Es difícil imaginar que algo terrorífico pueda pasar en un día precioso y soleado. Eso creía hasta entonces, que todas las historias oscuras, las peores pesadillas, se producían de noche... en noches de espesa niebla, o con la presencia de la lluvia, preludio de una tormenta empañando con agua siniestra el aire. Factores tejiendo un ambiente opaco, huyendo de la transparencia, ocultándose de la benigna luz, buscando reflejos de mundos subterráneos queriendo salir hacía ti, alcanzarte con su halo negro...<br />
<br />
Me equivocaba, la prueba de ello la tenía en una de mis manos. Todavía asía con fuerza el cuchillo ensangrentado. Lineas azules llenaban el dorso de éstas, simples venas excitadas por el miedo a la lucha a vida o muerte. Volvieron a su estado plácido al dejar caer el cuchillo, liberándose del peso psicológico de empezar a asumir la situación...<br />
<br />
La victima derramaba su sangre, escapando su vida poco a poco, entre las flores de hermosos colores, formando un ramillete en mi mente enajenada de pavor; y bajo los luminosos rayos del sol, a modo de focos en un teatro formado por la naturaleza, descubriendo a la mirada una muerte pictórica empujando irremediablemente hacía una composición, en la que la música eran los suspiros agonizantes de la bestia infrahumna acercándole a un final, su final que daba paso a mi vida.<br />
<br />
Pese a parecerme un hombre en la primera impresión, eran quejidos de un ser sin nombre. Se fue transformando, perdiendo la apariencia,  hacía aquello indescriptible en lo que se había convertido, la muerte le iba devolviendo su verdadero rostro, el aspecto primigenio...<br />
<br />
¿Me creerán cuando les diga que fue en defensa propia? Saltó sobre mi con el cuchillo,  enloquecido, lleno de una rabia infernal, que me hizo preguntarme como había yo podido sobrevivir ante tal ataque.<br />
<br />
Conseguí arrebatarle el cuchillo, y ahora yace sobre la verde hierba, con las flores adornando en forma de collage, mitigando el efecto de la muerte, empañándose ésta de un reguero espeso, grumoso, de un rojo oscuro (por fin conseguía ver algo oscuro en la escena) haciéndose más y más grande, esclavizando mis ojos sin poder apartar la mirada del espectáculo de tonalidades y matices.<br />
<br />
Era un cuadro de colores, los colores de la muerte disimulada entre la exultante belleza, evadiendo la siniestra evocación al horror, resbalando entre los límites.<br />
<br />
Pensaba, que estas cosas solo sucedían en las oscuras noches de niebla... cuando la lluvia hace acto de presencia, anunciando la llegada de algo inesperado con aliento de pánico...<br />
<br />
Me equivocaba.<br />
<br />
Al igual que me equivocaba al pensar que en la muerte, no podía encontrarse la belleza. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo, al sentir la fascinación que cambiaría el resto de mi vida, la que se convertiría en una búsqueda enfermiza de estos escenarios...]]>
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    </item>
    <item>
        <title>El Horror de Laponia (cuento de Navidad)</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38534/el-horror-de-laponia-cuento-de-navidad</link>
        <pubDate>Fri, 16 Dec 2022 15:17:42 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>MarcBarqué</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38534@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<a href="https://nuevosmitosdecthulhu.webador.es/el-horror-de-laponia-cuento-de-navidad" rel="nofollow">https://nuevosmitosdecthulhu.webador.es/el-horror-de-laponia-cuento-de-navidad</a><br /><br /><p>EL HORROR&nbsp;DE LAPONIA (cuento de Navidad)</p><p>Por Marc Barqué</p><p><br /></p><p>En el enlace podéis leer (y descargaros en pdf) el cuento de Navidad con el que este diciembre promociono mi libro Nuevos Mitos de Cthulhu.</p><p><br /></p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Peor que pesadilla</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38646/peor-que-pesadilla</link>
        <pubDate>Sat, 14 Jan 2023 19:07:28 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38646@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Peor que pesadilla</b></p>

<p>Despertaba repentinamente y me daba la
vuelta en una búsqueda instintiva e irresoluta por verificar todos mis
alrededores. Era diario despertarme en medio de una locura, y definitivamente
ésta no era una de las excepciones.&nbsp;</p>

<p>Me hallaba dentro de un cuarto, decorado
al estilo gótico, aparentemente antiguo, en ruinas. Por su estructura, me
suponía que era parte de una mansión. Estaba tan bien iluminado por los vitrales
de la pared norte que podía ver con todo detalle las partículas de polvo
sobrevolando al compás de una corriente de aire que entraba por un hueco del
techo. Aunque el sitio era viejo, no era aterrador, más bien tenía un aspecto
de abandono y maltrato, irónicamente por falta de humanidad.</p>

<p>Me levanté para buscar una salida y daba dos estornudos que me hacían llevar
las manos a la nariz, sin expulsar ni gota de mucosidad, una simple alergia
pasajera en un mal momento.</p>

<p>En la pared sur había una puerta vitral que llevaba a un amplio balcón. Atravesé
el cuarto en dirección a ella. Al empezar a caminar, sentía el peso de la
humedad en el ambiente. Había algo surrealista, como si, de pronto, la
estabilidad del lugar empezase a moverse, torcerse, a alargarse y hasta a
hablar. Todo lo que la luz iluminaba se volvía en penumbra. Solo podía ver
aquella puerta vitral, que de un sonoro estruendo se abría de par en par,
dejando pasar la lluvia, la tormenta, el aire, la oscuridad y unos cánticos en un
idioma, desconocido por mí.</p>

<p>Ni me inmuté. Estaba acostumbrada a vivir aquello, una y otra vez. Dejé que
pasase sobre mí, hasta cubrirme por completo y que jugase con mi pelo, que me
acariciase el cuerpo y mi sexo, cual perversa manifestación sexual. Sentía como
me poseía. Dejé que me susurrase terribles palabras y maldiciones en mis oídos.
Me sentía abusada. Quería llorar, quería correr y gritar, como lo hubiese hecho
en alguna otra de estas malditas pesadillas, pero me obligué a ser fuerte, a
pensar en él y solo en él.</p>

<p>De un parpadeo, todo lo que había perpetrado por la puerta salió tan rápidamente
como entró, y la penumbra de mis alrededores escapó y se escondió, cual ratón
temeroso por los rincones del cuarto. Cuando creía que todo sería diferente, en
esa ocasión sonreía para mí, victoriosa, pero no fue hasta que me giré que lo
vi, colgado en una esquina de un viejo ropero; una bestia verdosa de rostro
humanoide blanquecino, que lucía una ensangrentada dentadura con prominentes
colmillos amarillentos, y unos anémicos ojos saltones. Tenía el cuerpo de
gorila, o de un humano con alguna deformidad en las extremidades. Partes de su
cuerpo peludo mostraban zonas calvas con sarpullidos, putrefactas. No era la
primera ni única vez que miraba semejante monstruosidad; me seguía siempre, a
dondequiera que iba me amenazaba con unos dientes horripilantes y me lanzaba
chillidos sobrehumanos.</p>

<p>Antes que se abalanzase sobre mí, empecé a correr hacia la puerta vitral y pude
sentir cómo una de sus garras me tocaba los pies. Cuando la cerré, con fuerza
tras de mí, dejé escapar un hondo suspiro y me senté de golpe en el suelo. Pero,
de pronto, aquella bestia destruía la puerta vitral de un zarpazo y se
aproximaba con violentos pasos cojos hacia mí. Entonces, en ese momento pensé
que era mi fin.</p>

<p>"¡Sálvame, por favor…!" -lancé al aire ésa súplica, pero dirigida a él.</p>

<p>De otro parpadeo, la bestia había desaparecido de mis ojos, y en su lugar dejó
una estela de delgados cabellos rojos que danzaban al ritmo del aire. Cuando
entendía lo que había pasado, me levanté del suelo y me giré hacia mis alrededores.</p>

<p>Me encontraba en el amplio balcón, que pude ver desde los vitrales de la
habitación. El suelo, de piedra negra seca, raspaba mis pies, que hasta ese
momento no me había cuenta de que se hallaban descalzos. Las nubes poblaban el
cielo y pude percibir una rara calma en el ambiente. Parecía que el panorama
estaba como petrificado: las ramas de los arboles, que sobresalían de una de
las esquinas del balcón, no se movían, a pesar de que podía sentir el aire
acariciándome la cara.</p>

<p>Justo en medio del lugar, sobresalía del suelo una mesita. Encima de ella,
posaba una vela roja encendida, la cual teñía de sepia lo poco que su luz
alcanzaba a tocar destacando del gris del ambiente. A ella me acerqué, curiosa,
y me hallé con que también había un libro con hojas amarillentas; no era muy
grande, pero tenía pesadas hebillas de hierro que decoraban la oscura piel que
cubría la tapa sin título.</p>

<p>Jamás hubiese imaginado que al abrirlo me encararía con la más terrible de las
verdades; la primera página contenía una radiografía de un feto humano. Cuando
pasé la página, me encontré con otra, parecida a la anterior, pero el feto era
más grande.</p>

<p>Conforme iba pasando páginas, el feto iba creciendo y empezaba a notar
deformaciones en sus miembros; la mandíbula se alargaba, como la de un animal,
y de sus manos se encorvaban largas garras. De pronto al feto me miraba con sus
grandes ojos rojos, que abría y cerraba repentinamente.</p>

<p>Del susto me aparté de la mesita, y fue
entonces cuando oí el llanto de un bebé, mezclado con el grito desgarrador de
un animal.</p>

<p>Me hallaba empapada de sudor y con la
mirada aterrada, fija en el libro, cuando me llevé las manos al estómago y lo
sentí moviéndose, cada vez más rápido, hasta llegar a lastimarme. Cuando bajé
los ojos, ¡ahí estaba la horripilante bestia asomándose por debajo de mi propia
piel con la carne pegada al rostro! ¡Lo llevaba conmigo, estaba en mi vientre!</p>

<div>¡No, no, esto no es real, necesito
mantenerme cuerda, necesito hacerlo, sobre todo, por él!</div><p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/vm/deadae5k5k7f.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/vm/deadae5k5k7f.jpg" />&nbsp;&nbsp;</p>

<div><b>Antonio Chávez López<br /></b>Sevilla abril 2015</div>

<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El Pintor</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38956/el-pintor</link>
        <pubDate>Mon, 12 Jun 2023 01:52:18 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>medusa_33</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38956@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<div><div><i><br />"Será como abandonar un vicio,&nbsp;</i><h1><i>como contemplar en el espejo</i></h1><h1><i>el resurgir de un rostro muerto,</i></h1><h1><i>como escuchar unos labios cerrados.</i></h1><div><div><i>Mudos, descenderemos en el remolino"<br /><br /></i>Cesare Pavese<br /><br /><br /></div></div></div></div><div><b>El Pintor</b><br /><br />En serio, perdóneme por contar repetidas veces la historia del pintor en Place du Tertre. Recuerdo el ritmo perdido de mis pasos, podría enseñarle como era en éste preciso momento.<div>Mira, por aquel entonces, Tertre no era como es hoy en día. Aquella pequeña plaza, hospedaba a los pocos que gustaban formar parte de ella y de sumergirse en la mugre de un Paris grisáceo oscuro.<br />Yo me tomaba una copa de vino frente a la rue.<br />La terrible quietud de ese río de piedras, me dividía del pintor. Más allá, en la parte más oscura, con un pincel furioso, asesinaba un lienzo sin atril.</div><div>Pensé en Antonio, en como me hizo esperarlo una hora y media en la estación del metro. Salaud! Va te faire foutre! No me avisó y yo tampoco me avisé que terminaría a la una de la mañana encendiendo un cigarrillo frente a la Place. Me había puesto el vestido amarillo con la espalda descubierta y me peiné con unas hebillas de plata, que me obsequiaron hace muchos años. La desastrosa velada, a solas con los faroles, el humo de los cigarros y ese hombre.</div><div>Me miró. Por momentos me miraba, miraba a su alrededor y luego seguía con su trabajo. No fue mi intención ser testigo, pero inclusive me hubiera gustado acercarme a ver mejor y preguntarle qué estaba pintando.</div><div>De un instante a otro, salió corriendo en dirección a la iglesia de Sant Pierre y me encontré sola nuevamente. Mi asombro hizo que casi me cayera de la silla intentando seguir visualizándolo a distancia. No volvería a verlo nunca más.</div><div>Mis ojos buscaron el sitio que el pintor había ocupado durante nuestra reunión. Empecé a recordar, a pensar en lo extraño de la secuencia que acababa de contemplar. Tenía dudas, muchas dudas y no recordaba al pintor corriendo con su pintura o con algún objeto en las manos. Por lo menos, su silueta oscura en mi memoria no me dejaba verlo con exactitud.</div><div>Me acerqué al banco, despacio pero decididamente di un paso tras otro. También podría recrear ese caminar si pudiera. Aún cuando cierro los ojos puedo oír el sonido de mis zapatos apoyándose en las piedras de la calle.<br /><br /></div><div>La piel del lienzo blanco, tan puro y sucio a la vez. Con los pelos de los pinceles dorados oro y dos residuos circulares de óleo marrón, oscuros y secos, plasmados en el centro de una paleta, empapada de carmín y de los rojos más intensos.</div><div>Los árboles, el refugio de la muerte, y el deshilachado bulto de telas del color de mi vestido. Ahí, volví a sentir el filo de las cerdas rozándome el cuello, como el agudo punzante de un violín desafinado.<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/ig/tu0fvjntm95r.jpg" /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/fx/urzbnag676ce.jpg" /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/bn/2pw1w51l8o37.jpg" /><br /></div></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Sin rastro</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39608/sin-rastro</link>
        <pubDate>Sat, 21 Oct 2023 13:07:23 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Thomasius2000</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39608@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Por el barrio empezaron a desaparecer las niñas. Cuando desapareció la primera, Griselda, la gente creyó que se había volado de su casa. Griselda a los catorce años ya fumaba cigarrillos y había rumores que por veinte mil pesos les chupaba el pene a los chicos de ultimo grado de bachillerato, detrás del parque, cerca del caño. La gente sabía y había escuchado que la chica sufría mucho en su casa. Su abuelo era un exsoldado que gustaba de emborracharse y amarrar a Griselda y su hermano barriga con barriga bajo la lluvia durante horas sin agua ni comida apuntándoles con un rifle que se había guardado de la guerra.
<div>A las dos semanas de la desaparición de Griselda, Katleen, una niña de 8 años que solía sacar a pasear a su bulldog francés, Azúcar, por el parque, desapareció. La niña era muy conocida y querida por todo el barrio por su carisma y su alegría. Siempre llevaba puesto un impermeable rojo y la apodaban “Capuchita roja”. La madre de Katleen repartió por todo el barrio panfletos con una foto donde se veía el rostro iluminado de la pequeña junto a su dulce perrita. Los vecinos se pusieron alertas e iniciaron patrullajes nocturnos de búsqueda.
</div><div>Tres días después de la desaparición de Katleen, dos jóvenes hermanos patrullaban por las inmediaciones del parque, cerca del caño oscuro y pestilente, cuando escucharon unos gritos muy agudos resonando desde el interior del caño. Dieron el aviso sospechando que era la niña desaparecida.
</div><div>A los pocos minutos casi toda la comunidad estaba reunida en el caño del parque.
</div><div>Encontraron en la entrada del caño a un vagabundo. Supusieron que él había sido el culpable del rapto de Capuchita Roja, así que lo golpearon con piedras y puños, lo desnudaron, empalaron con ramas secas de los árboles del parque y quemaron. Cuando la policía finalmente llegó por el escándalo, el vagabundo estaba totalmente desfigurado y muerto hacia más de media hora.
</div><div>Luego de finalizada la barbarie revisaron el interior del caño y lo que encontraron fue una caja de gatitos bebe que el vagabundo había rescatado y cuidaba.
</div><div>Nunca encontraron a las niñas.
</div><div><br /></div><div>
</div><div>
</div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El teléfono roto</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38993/el-telefono-roto</link>
        <pubDate>Sun, 25 Jun 2023 04:23:43 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Thomasius2000</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38993@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[(El siguiente texto es una reescritura que aún estoy revisando y corrigiendo. Estoy abierto a comentarios y consejos de cualquier índole. Muchas gracias)<br /><br /><p>El celular sonó, Xander contestó
y el grito le heló la sangre.</p>

<p>Estuvo en silencio escuchando
como le tapaban la boca y la golpeaban. Golpes secos, con rabia, los bufidos
del hombre iracundo hasta que se sembró el silencio total. Luego escuchó como tomaban
el celular: —Está hecho.</p>

<p>Colgó.</p>

<p>Xander se desnudó en la regadera.
Dejó que el agua corriese por cada centímetro de su cuerpo y que el vapor
disipara las tinieblas de la culpa que nublaban su mente. Era un hombre, como
cualquier otro, pero ese día se había convertido en asesino.</p>

<p>Detrás de la puerta cerrada del
baño escuchó el andar de Milo que llegó a recostarse esperando su salida.
Xander tenía los ojos cerras y trataba de concentrarse en el correr del agua y
el sonido de las gotas al caer. Su compulsiva mente, sin embargo, no se
resistió en sacar el rostro de Hazel desde la profundidad de sus intentos por
enterrarla. Trató de huir de la visión que se formaba en su mente, la culpa
encarnada, Hazel con los labios morados, moretones por su blanco cuerpo y su
pelo más rojizo que cuando estaba viva, incandescente, rodeada por los claveles
de sangre que le había regalado, las cartas hechas a mano y las promesas rotas.</p>

<p>Abrió los ojos.</p>

<p>Su celular empezó a vibrar desde
el lavabo.</p>

<p>Cortó el chorro y estiró su brazo.
Al desbloquear la pantalla vio que eran mensajes de Cristal:</p>

<p>“Estaba ocupada en el trabajo,
por eso no te había contestado”</p>

<p>Se sintió sucio y miserable.
Ignoró por el momento el mensaje de Cristal. Observó la foto de perfil de
Hazel, su rostro serio, pero incapaz de disimular su belleza hipnótica. Hazel
era una mujer que solía ocultar muy bien sus sentimientos y le costaba abrirse,
incluso con Xander después de un año y varios meses de relación. Habían estado
teniendo problemas últimamente. Creyó que ella ya no lo amaba y sintió el
advenimiento de una ruptura. Las discusiones reemplazaron las risas e incluso
el sexo había quedado en segundo plano. Xander era ansioso y sobrepensaba cada
cosa y tomaba como señales inequívocas de que ella podía haber estado
engañándolo con uno o varios hombres, más atractivos, aguerridos y masculinos
que él, un hombre fastidiosamente sentimental y sensible.</p>

<p>Volvió a la ducha y dejó
nuevamente correr el agua. Se fregó bien el cabello y al ver las manos contó
miles de pelos que se habían desprendido de su cabeza. Frente a él estaban los
champús y tratamientos que le había comprado a Hazel desde que la conoció en
aquel puesto cosmético en el que ella trabajaba. Utilizó varios de ellos con la
esperanza de que lo ayudaran a no quedar calvo.</p>

<p>El celular empezó a sonar con el
volumen al máximo desde el lavabo. Xander estaba seguro de haberlo dejado en
vibración. El sonido heló su sangre. Sacó un brazo, aun con el pelo lleno de
espuma y los dedos jabonosos, y contestó.</p>

<p>—¿Aló?</p>

<p>Se escuchó una estática, pensó
que era una contestadora de alguna compañía de servicios móviles importunando
con promociones.</p>

<p>—¿Aló?</p>

<p>Detrás de la línea se plantó un
extraño silencio. Agudizó el oído y alcanzó a escuchar una débil respiración.
Al no obtener respuesta, colgó.</p>

<p>Abrió el chorro del agua y dejó
que la espuma cayera por todo su cuerpo, desprendiendo un sonido similar al
chapoteo, pesado, como si se resquebrajara una enorme cáscara y de ella
surgiese un cabello nuevo, más vivo, brillante y hermoso. Sería la última vez
que utilizaría los productos de Hazel, al día siguiente arrojaría todo a la
basura.</p>

<p>Ella siempre había sido muy
vanidosa, esa fue la razón por la que la conoció vendiendo productos cosméticos
en el centro comercial. Xander llegó por consejo de conocidos que le indicaron
que ahí encontraría buenos champús, jabones y cremas para tratarse el acné y la
caída del cabello ocasionado por el desequilibrio químico que los
antidepresivos y antipsicóticos lo hacían sufrir. Estaba saliendo de una enorme
depresión por una ruptura y andaba por la vida como un espanto, sin rumbo.
Llegó al puesto casi en pijamas y se encontró cara a cara con una pelirroja
deliciosa, de ojos profundos, felinos y labios de modelo. Su rostro era pétreo
como la roca y para ella Xander era otro cliente más, pero él había quedado
flechado.</p>

<p>Como pudo y sobrellevando los
nervios, le explicó que había escuchado que en aquel lugar vendían productos
naturales y de buena calidad que podrían ayudarlo a no parecer un niñato
pasando la pubertad, con pelo de gato y acné vulgar. Hazel, mostrando su
experiencia en el tema cosmético, le explicó con lujo de detalles lo que
ofrecía cada producto y llegó a la conclusión de cuáles serían perfectos para
que Xander mejorase su demacrado aspecto. Lleno de nervios, terminó por comprar
muchas más cosas de las necesarias, solo por querer que aquella pelirroja se
acordase de él. Desde aquel día la depresión de Xander aminoró y el desamor fue
reemplazado por una nueva musa.</p>

<p>Desde afuera del baño escuchó
como Milo raspaba la puerta con sus viejas garras, como diciendo que saliera
ya.</p>

<p>—Ya voy mostrico —respondió desde
la ducha.</p>

<p>Tomó la toalla y empezó a
secarse.</p>

<p>El baño estaba lleno de vapor y
oloroso a champú de jazmín y cardamomo. Salió hasta el lavabo y se miró al espejo:
estaba peludo y con la barba crecida y descuidada. Se sorprendió de que alguien
lo encontrase atractivo en ese aspecto. Pensó en Cristal. Tomó el teléfono y
contestó su mensaje:</p>

<p>“¿Nos vemos mañana?”</p>

<p>A Cristal la conoció unas pocas
semanas atrás en una fiesta con piscina en la casa de un viejo amigo frente al
mar. Ella era la antítesis de Hazel. Su piel estaba bronceada por el sol, con
aspecto a canela, debido a las interminables horas surfeando. Su cabello
castaño tenía tonos dorados por el sol y sus ojos eran grandes y esféricos,
como las caricaturas japonesas.</p>

<p>No fue a aquella fiesta con la
intención de serle infiel a Hazel.</p>

<p>Estaba en la piscina, pasándola
de miedo con sus amigos, viendo el mar a los lejos, tomando ron con cola como
si fuesen agua y desahogándose por la ansiedad que vivía en su relación. Cuando
de pronto, llegó Cristal. Richi, el anfitrión, la invitó junto con varias
chicas más que había conocido tomando las clases de surf que ella impartía.
Xander quedó flechado al verla llegar con un bikini blanco de flores que dejaba
ver las marcas de bronceado en sus estrechas caderas y sus torneados hombros.
Él fue amable y divertido. Le convidó unos cuantos tragos y empezaron a
charlar. Ella le contó que amaba el mar, que era, como ella, libre, y que vivía
sola desde los diecisiete años. Sonreía mucho, incluso con chistes tontos que
Xander hacía y su coquetería era perceptible por todos. Richi tomó a Xander en
un momento de la fiesta en que quedaron solos en la piscina porque las chicas
fueron al baño y le insinuó que aprovechase: —Le gustas, viejo. ¿No andas mal
con tu novia, cuando fue la última vez que tuvieron sexo? O te la llevas a la
cama tú o me la llevo yo —le dijo en tono retador.</p>

<p>El influenciable Xander se sintió
en la necesidad de probarse a sí mismo.</p>

<p>La relación con Hazel había hecho
que olvidase por completo la sensación que producía el coquetear y el deseo de
lo prohibido. Cristal fue soltándose a medida que tomaban más y más, dejando
que la tocase por más tiempo, que sintiese sus caderas y sus nalgas firmes en
su pantaloneta. En un movimiento y sin que él lo buscase, ella lo besó.</p>

<p>Sus labios sabían a sal.</p>

<p><br /></p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>INTRUSOS</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38488/intrusos</link>
        <pubDate>Mon, 28 Nov 2022 00:32:38 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>LourdesVeraRueda</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38488@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>Era medianoche cuando Pedro abrió los ojos de manera brusca, con el
rostro pálido y sudoroso. No podía recordar cuánto tiempo llevaba inconsciente
o qué había sucedido antes, pero el ambiente le permitió hacer ciertas
conjeturas. Su madre, Antonia, no solía apagar las luces de la habitación sin
antes cerrar las ventanas. En ese momento, sin embargo, las cortinas se mecían
con el viento que penetraba por ahí. Antonia tampoco dejaba encendida la
iluminación del pasillo, pero él veía la luz colándose por debajo de la puerta
desde el borde de la cama.</p>

<p>«¿Intrusos?», pensó para sus adentros mientras comenzaba a observar a
sus alrededores en búsqueda de algún objeto con el cual defenderse. Se asustó
cuando no reconoció sus juguetes o sus pertenencias en el cuarto en el que se
encontraba. Tampoco estaba la cama de Simón, su hermano mayor.</p>

<p>—¡Mamá! —exclamó, asustado.</p>

<p>¿Quién pudo tomarse el trabajo de cambiar todas las cosas de lugar? ¿Y
la cama de su hermano? ¿Para qué? Claro que Simón llevaba varios meses
internado por tuberculosis, pero volvería a casa en algún momento. Y su madre,
¿acaso la habían lastimado? ¿Por qué permitió que se llevaran sus cosas? ¿Por
qué no cerró la ventana?</p>

<p>Con el corazón acelerado, Pedro intentó ponerse en pie para ir al
rescate de Antonia, pero sus piernas no le respondieron. Su cuerpo cayó
desplomado al suelo, provocando que las muletas y la silla de ruedas —que algún
extraño había dejado allí—, salieran despedidos hacia un costado.</p>

<p>El estruendo provocó que se hiciera un silencio repentino en la casa;
los intrusos seguramente ya estaban al tanto de su despertar.</p>

<p>—¡Mamá! —repitió al tiempo que intentaba pararse. Fueron vanos sus
esfuerzos y, en su lugar, sus ojos captaron la presencia de una figura negra y
fornida en el rincón junto a la puerta. </p>

<p>La sombra cubría gran parte de la pared y, casi con seguridad, tenía su
mirada fija en él. Cada tanto, cuando las cortinas se mecían al compás del
viendo, la silueta duplicaba su tamaño y se hacía aún más aterradora.</p>

<p>—¡Toma esto! —Pedro atinó a lanzar una pantufla contra la pared. Su
mano la había alcanzado en el medio de la oscuridad, y con impulsividad
contenida la arrojó contra aquel monstruo nocturno.</p>

<p>Un sonido en seco se dejó oír justo cuando la puerta de la habitación
se abrió de par en par. Como si la situación para Pedro no fuera ya aterradora,
la luz del cuarto se encendió e iluminó a una mujer joven con el rostro pálido.
A sus espaldas, un niño pequeño y desconocido lo miraba con temor.</p>

<p>—¡¿Dónde está mi mamá?! —gritó Pedro, tembloroso.</p>

<p>—¡Papá! ¿Estás bien? ¿Te has golpeado? —exclamó ella, asustada,
agachándose a su lado para ayudarlo a ponerse en pie—. ¡Tomi! ¡Ve a llamar a tu
papá!</p>

<p>—¡Sal de aquí, intrusa! —Pedro sacudió su brazo para que la mujer no lo
tocara—. ¿Dónde está mi mamá? ¿Dónde está la cama de Simón?</p>

<p>—Mamá, ¿qué le pasa al abuelo? —inquirió el niño con las cejas
arqueadas.</p>

<p>Pedro luchó con todas sus fuerzas, tal y como lo había hecho con aquel
monstruo nocturno. Fueron pocas las palabras que logró oír cuando otros
intrusos —esta vez vestidos de médicos— se hicieron presentes en la habitación.
</p>

<p><i>Alucinaciones.
Delirios. Traumatismo de cráneo. Demencia senil.</i></p>

<p>Nadie se detuvo a explicarle qué había sido de su madre, de Simón o de
sus pertenencias, o el motivo por el que se comportaban así con un niño de tan
solo nueve años.</p><br /><br /><p>®Lourdes Vera Rueda</p>

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<p><u>&nbsp;</u></p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Gajes del oficio</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38428/gajes-del-oficio</link>
        <pubDate>Thu, 03 Nov 2022 23:01:35 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Varego</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38428@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[&nbsp; &nbsp; &nbsp;-Doctor, creo que la anestesia está dejando de hacerme efecto -murmuró con la lengua aún entumecida.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp;El médico dio un respingo y soltó el bisturí que rebotó contra el suelo con un tintineo; su ayudante dejó escapar un grito agudo y salió corriendo.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp;Definitivamente, aquella era la autopsia más extraña de su larga carrera.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El manjar</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38328/el-manjar</link>
        <pubDate>Sat, 17 Sep 2022 21:55:31 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>Celembor</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38328@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Lo cierto es que he de utilizar toda mi fuerza de voluntad para no abalanzarme sobre la comida, pero por fortuna todavía conservo mucha de esa fuerza. Eso sí, no puedo evitar pasar la lengua por los labios y chasquear suavemente, anticipándome al banquete que me espera. Todavía está caliente, todo un lujo en los tiempos que corren.<br />Saco mis cubiertos de un pequeño bolso que todavía conservo y los coloco a mi lado. Hubiese preferido comer sobre una mesa, como antes, pero desde luego no hay ninguna cerca. Coloco la cucharilla de postre a mi lado y rasgo el tenedor contra el cuchillo varias veces, produciendo ese incómodo sonido de metal contra metal. Antes no lo podía soportar, se me erizaban los pelos de todo el cuerpo y me entraban ganas de estrangular a alguien. Ahora ya no me produce ninguna molestia. Es más, siento un extraño placer al hacerlo, ya que lo asocio con la comida.<br />Pincho la carne con el tenedor y corto un trozo de muslo con finura. La sangre brota con suavidad y se desliza por la piel. Llevo el pedazo cortado hasta la boca y lo saboreo. Es como si fuese la primera vez; siempre es como si fuese la primera vez.<br />Mientras mastico y engullo observo el cuerpo de la mujer. No debe de llevar ni una hora muerta. Toda una suerte para mí. Corto otro pedazo y lo degusto. Carne fresca… es tan difícil conseguirla, y no digamos no tener que compartirla.<br />Mis impulsos me llevan a mirar su rostro y lo que se esconde dentro de ese cráneo tan bien formado. Desgarro la ropa y dejo los pechos al aire. Hace unos años lo que tenía entre las piernas seguro que su hubiese puesto tieso como un mástil, pero se me debió caer en algún momento.<br />Pincho el pezón con el tenedor y corto alrededor con el cuchillo bien afilado; me encanta esta parte más dura. Al brotar la sangre me dejo llevar por mis instintos y me permito un pequeño capricho: me abalanzo sobre la el pecho ensangrentado y succiono y succiono hasta dejarlo seco. Este pequeño arrebato ha mellado mi voluntad. Siempre que dejo que mi naturaleza salga acaba por hacerse con el control.<br />Debo apresurarme antes de que lleguen los demás, no tardarán en olerlo. Pincho su ojo con el tenedor y lo extraigo, no sin algunas dificultades, tras cortar el nervio óptico cuando ya está fuera. Muerdo el ojo con fuerza; me gusta notar cómo estalla en mi boca y se desparrama su interior. Me recuerda a esa sensación de morder una uva. Mientras mastico con calma dejo el tenedor junto a la cucharilla y cojo ésta con los dedos pulgar e índice. La introduzco en la cuenca vacía del ojo y machaco con fuerza hasta dejar una pulpa. Noto como el ansia rompe mis barreras de voluntad, una a una, de forma implacable. El verdadero manjar está a unos segundos de distancia.<br />Meto los dedos de la otra mano y retiro la musculatura que me oculta el postre. Introduzco la cucharilla y remuevo en el interior, machacando el todavía duro cerebro. Si pudiese, salivaría.<br />El deseo irrefrenable que me invade me indica que estoy cerca de sucumbir.<br />Con el pulso tembloroso extraigo la cucharilla llena de pulpa cerebral y me la llevo a la boca. Ah, esto es el éxtasis. Me deleito con esta explosión en mi interior. Un sabor indescriptible, una sensación embriagadora. Vuelvo a introducir la cucharilla y extraigo otra porción. Delicioso.<br />Y antes de sucumbir por completo al ansia devoradora me reafirmo en lo que siempre digo: ser un necrófago no tiene por qué estar reñido con la buena educación.<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Conmoción</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38257/conmocion</link>
        <pubDate>Wed, 17 Aug 2022 12:30:11 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38257@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>C</strong><strong>onmoción<br /></strong><br />Me llamo Alejandro. Ahora cuento 47 años. Me dicen algunas amigas que soy un maduro resultón, bien parecido, de alta estatura, ojos marrones y pelo moreno, aunque un poco canoso ya. Cursé mis estudios de Medicina en la Universidad de Sevilla. Cuando hice las prácticas en el Hospital Macarena de Sevilla me aceptaron enseguida, ya que según me dijeron los catedráticos veían en mí buenas cualidades para la medicina y agregaban que había nacido para ser médico.<strong><br /></strong><br />Para intentar calmar mi espíritu, cuento lo que ha ocurrido, que sido algo que me ha superado. Prácticamente por mi culpa ha muerto un muchacho. Si no hubiese salido yo unos instantes del hospital, probablemente seguiría con vida.<br /><br />Trabajaba en el Hospital Macarena. Todos los días eran normales, hasta que un día, caluroso de junio, escuchamos un estruendo. Mi enfermera, Violeta (de abundante pelo del mismo color que su nombre) empezó a correr hacia el lugar del estruendo.<br /><br />No me había enterado de nada, sólo escuchaba que pedían urgente una camilla. Al poco, pasaban por mi lado. Un muchacho, pálido y más blanco que la leche, yacía inconsciente sobre una camilla con ruedas. Su cara estaba cubierta de sangre.<br /><br />____ ¡Lo han arrojado con fuerza desde un coche! -decía una señora.<br /><br />Todos vimos horrorizados cómo la angustiada señora sufría un ataque al corazón. La llevaron a la enfermería para inspeccionarla. Y yo iba a urgencias, donde estaba agonizando aquel joven.<br /><br />Dos de mis compañeras y un compañero le estaban haciendo pruebas. Yo le cogí la muñeca y le tomé el pulso: apenas si se oía. Le miraba los ojos, que eran de un color verde y que parecían suplicar ayuda.<br /><br />Le hicimos una prueba más exhaustiva. La situación era desoladora. Un pulmón lo tenía deteriorado, seguro por el golpe al caer al suelo desde un coche en marcha. Los brazos, uno de ellos fracturado, y los dos, llenos de cortes, producidos por algo afilado. Perdió un ojo, y el otro casi; el diagnóstico era: explosión del globo ocular. El riñón derecho no funcionaba, y el otro, terriblemente deformado estaba.<br /><br />Por todo esto no era extraño que hubiese perdido más de tres litros de sangre, por lo que entraba en un coma profundo. Lo llevaron urgente a quirófanos. Todos los que estábamos presentes pensábamos que no iba a salir con vida, pero no, vivía aunque había perdido toda la movilidad y nunca más volvería a ver. Su hermano, siempre estaba con él; lo paseaba por los jardines del hospital.<br /><br />Algunos amigos le visitaban a menudo. Dos de ellos se quedaban incluso a dormir, alternativamente. Los médicos y las enfermeras le cuidábamos con celo y entrega, e incluso llegamos a cogerle cariño.<br /><br />El día de Halloween por la mañana habían estado con él sus amigos, y también su hermano como venía siendo costumbre. Esa noche nadie pudo quedarse a dormir, y por esto le prometimos a Luis, que así se llamaba su hermano, su ángel de compañía, que se quedaba en buenas manos.<br /><br />Maldita la hora en que le dije eso, porque a las dos de la mañana, mientras acudía a recepción (que ocupaba momentáneamente el puesto de recepcionista, María, una veterana enfermera, guapa y amable de cuarenta y seis años, y de la que yo estaba enamorado), al ir bajando peldaños, una sensación de inseguridad me invadía al ver que todo estaba oscuro y solitario. Mi corazón se iba acelerando al ver que no había nadie en la recepción.<br /><br />Me iba corriendo hacia su puesto de trabajo y tampoco estaba allí. No sabía por qué me daba la impresión de que podía estar caída sobre el suelo; miré y allí estaba, con sus bellos y grandes ojos cerrados. La cogí y la acomodé en una camilla. Mi oído se agudizó y escuché cómo alguien huía por la escalera más próxima a mí del edificio.<br /><br />Le eché aire a María con una revista que había sobre una silla.<br /><br />De pronto una alarma asustaba a algunos pacientes. Venía de la sala de enfermería. Entraba apresurado y observaba que la señal en el ordenador de la habitación 276 estaba parpadeando.<br /><br />Corría hacia las escaleras y topaba con Dolores (otra enfermera). Llevaba tras sí una máquina de reanimación.<br /><br />____ ¿Qué ha pasado?! ¡¿Cómo ha ocurrido?! ¡Pobre María! -escuchaba decir a la enfermera Samanta.<br /><br />Corría hacia allí. Al ver aquel panorama tan desolador me daban arcadas, pero me controlaba. Samanta intentaba taparle la hemorragia en el cuello y la cara. La raya informática en la pantalla del monitor estaba plana.<br /><br />____ ¡Carga a 190! -grité enérgicamente a Samanta.<br /><br />Le di cuatro descargas seguidas, pero no reaccionaba.<br /><br />____ ¡Déjala ya! ¡Parece inútil seguir! –me dijo Samanta<br />____ ¡No, no me doy por vencido! –le respondí en un tono alto.<br /><br />Me remangué y empecé a hacerle un masaje cardíaco. Nada.<br /><br />____ ¡¡Carga a 200!! -grité a Samanta.<br /><br />Samanta no podía parar la hemorragia. Cuando el aparato se había recargado, le di una descarga tan fuerte que María daba un salto y caía al suelo.<br /><br />La sangre salía cual sádica cascada bajo el cuello. Empezaba Samanta a hacerle el boca a boca absorbiendo toda la sangre que salía permanentemente.<br /><br />Seguí tres minutos más, hasta que la sangre dejaba de salir. Samanta se deshacía en lágrimas. La cara de María se ponía pálida, sin vida. Instintivamente, me quedé unos segundos mirándola:<br /><br />____ Hora de la muerte: 5,11 -dije, desolado, desfallecido.<br /><br />Pero cuando estaba casi repuesto, no sabía qué había ocurrido. Estaba atado a una cama y me estaban medicando. Sin duda, era la secuela de no poder salvar a una mujer que quería y querré con toda mi alma.<br /><br />Según me enteraba al regresar al hospital después de tomar un poco de aire, había entrado precipitadamente a la sala un loco y le cortaba el cuello a María, pero antes la había violado salvajemente.<br /><br />Y ahora mi corazón está completamente destrozado y no empezará a recuperarse hasta que no haya muerto ese hijo de la gran puta depravado.<br /><br /><br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/hw/ed2duimaifdd.jpg" alt="" /><br /><br /><br /><b>Antonio Chávez López</b><br />Sevilla agosto 2002<br /><br /><br /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Rifle vengador</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37822/rifle-vengador</link>
        <pubDate>Tue, 28 Dec 2021 13:45:41 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">37822@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>Rifle vengador</strong><br /><br />Con una esposa y cuatro hijos con ella, y una amante sin hijos, el protagonista de esta historia, Eloy, era un individuo bien parecido: alto, moreno y 43 años. Estaba en buena situación social y económica, y era seguro de sí. Pero quince días atrás, su amante lo había dejado por otro más joven y con más dinero, y desde esa ruptura se sentía furiosamente despechado y con los ánimos bajo mínimos.<br /><br />Una tarde las sienes y el cuello le dolían cada vez más. Tomaba el tercer Ibuprofeno con un sorbo de agua, y luego dejaba la botellita de plástico en la mesilla de noche de su dormitorio, junto a un cuadernillo de crucigramas, amarillento, y una cajita de madera con dos dados; en uno aparecía el 5, y en el otro, el 4. Con agua fría se refrescaba cara, brazos y manos, y luego apagaba la luz del cuarto y se iba hacia la terraza.<br /><br />Aire fresco le venía bien para pensar y concentrarse. En su ático había vivido Aurora, su amante (comprado por él para ella, pero luego de la separación lo recuperaba). Aurora era rubia, 38 años, guapa y con hechuras mareantes.<br /><br />Eloy podía pasarse horas y horas ajeno a todo, solo sumido en la más honda de las obsesiones: mirar con unos prismáticos a la gente que pasaba por la calle, diez plantas abajo.<br /><br />Bajo la luz de las farolas de la calle observaba pasar a una pareja, cogidos de la mano; él, con vaqueros azules, camiseta verde y botines blancos, iba jugueteando con ella, que vestía minifalda roja, camiseta negra, y botines negros. Seguro que vendrían de alguna fiesta, donde habrían empinado el codo más de la cuenta, a juzgar por la pigmentación de sus rostros, y sus andares tambaleantes. Iban dándose golpes de cadera mientras caminaban, y a cada momento se detenían y se comían a besos. Él le cogía los pechos y el trasero, mientras ella entrecerraba los ojos, y así se enviaban mensajes, como un anticipo de lo que vendría más tarde.<br /><br />Eloy seguía mirando a través del visor de alta definición de su rifle, y ahora su atención recaía en una anciana, que paseaba con un perrito negro. La anciana lucía falda y blusa negras, a juego con los zapatos de tacón bajo; riguroso luto. El perrito ladraba a un gato que se le ocurría cruzar cual relámpago entre ellos, lo que irritaba a Eloy, pero no tardaban en alejarse.<br /><br />Al rato, aparecía una muchacha rubia haciendo footing, con mallas ajustadas, color azul, a juego con los mini vaqueros que llevaba, y que realzaba su figura. Desde el visor se podían ver unos turgentes y firmes senos, por lo que pensaba que haría gimnasio. Un cuerpo imponente. Eloy respiraba hondamente unos segundos, hasta que el dedo índice de su mano izquierda (era zurdo) acariciaba el gatillo y… ¡pum! Un sonido seco perforaba la noche.<br /><br />Una bala del calibre 22 entraba entre dos costillas, perforando el corazón con una precisión de cirujano. La chica avanzaba unos metros, hasta que su cuerpo sin vida caía. Llegaba el Servicio de Emergencias, pero no podía hacer nada por salvarla.<br /><br />Mientras los efectivos del SAMUR aguardaban a la policía, una pelirroja, con camiseta blanca, que iba hablando por su móvil, se detenía y preguntaba algo. Eloy era incapaz de leer sus labios, pero daba igual. No hacía falta: el mismo sonido seco, el mismo impacto e iguales resultados.<br /><br />El médico y su ayudante del Servicio de Emergencia la recogían y la subían a la ambulancia, que corría a lo Fórmula 1 rumbo a la urgencia del hospital más próximo<br /><br />De nuevo había dado en el blanco. Y ahora doble presa. Con una insultante tranquilidad, entraba a salón y de él pasaba otra vez al dormitorio, y allí limpiaba el fusil y el silenciador, ambos de última generación, los enfundaba en sus fundas de seda de color rojo sangre y, finalmente, los guardaba en una caja fuerte, empotrada en hormigón y con clave digitalizada, que se hallaba en su amplio dormitorio.<br /><br />Y seguidamente, cogía la cajita con los dados, los sacaba y, ceremoniosamente, volvía a tirarlos, sobre el cristal de la mesilla de noche. Y ahora salía el seis doble. Turno para una morena.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7722"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 7 Rifle10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/rifle10.png" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/rifle10.png" /></a><br /><br /><br /><strong>Antonio Chávez López</strong><br />Sevilla enero 2000<br /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El tósigo diario</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38137/el-tosigo-diario</link>
        <pubDate>Wed, 20 Apr 2022 15:47:01 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38137@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><div><h1><b>El tósigo diario</b><br /></h1></div><div><div>Hoy, mientras miraba por la ventana de mi cuarto, no veía el mar, ni tampoco el cielo, ni siquiera he podido oler la sal del paseo marítimo de enfrente de mi casa. He sido incapaz de traspasar con mis ojos esa negra y maldita cortina de la soledad.<br /></div><div><div><div><br />He podido ver cómo las dudas se tragaban lo que creía podían ser halos de luz, y he visto mi alma desamparada y perdida, atrapada en los márgenes de la desolación. Quisiera abandonarme en ese frío alféizar y ser devorado por cuervos que no entienden de compasión. Yo mismo me abriría el vientre, dejando al descubierto las vísceras de mis lamentos, los corrosivos ácidos de la culpa, el sangriento corazón de las penas.<br /><br />El laberinto del destino ha desembocado precipitadamente en la calle que tanto temí cruzar, esa que está al final del camino. Pero, tal vez, solo sea el desvarío provocado por el dolor, por la impotencia, por el desgarro que la rabia contenida ocasiona en los abismos más oscuros de mi espíritu.<br /><br />Apenas tengo fuerzas para mantenerme en pie, y de nuevo me dejo caer en el sillón. Cansado, forzando los pulmones en un vano intento de llevar a mis células el oxígeno que casi no pueden retener. Confuso, buscando en mis pensamientos la clave que me permita llenar de razón los vacíos argumentos de la vida.<br /><br />No hay nada más vulgar que la realidad, que es la que me ha hecho un traje a medida, la que ha vestido a mi vanidad, la que ha inyectado en mis venas el tósigo diario, que es el que aplasta mi cuerpo y diluye mi ánimo en este maldito averno.<br /><br />Hace ya horas que oigo sus pasos, me busca incansablemente; si no me ha encontrado todavía no es porque yo esconda mi aglomerado de carne y huesos, simplemente por su torpeza. Su eficiencia se basa en lo irremediable. Ella no conoce la prisa. Sin embargo, el dolor que me quema se propaga con rapidez agotando mi energía. ¿Qué es lo que soy? ¿Qué fuerzas me han modelado? ¿Por qué mi cuerpo se cubre de llagas ensangrentadas? ¿Por qué me duele el estómago de tanto vomitar vida?<br /><br />Pienso en el universo, ese fondo oscuro que da cobijo a la imaginación de los sabios. Pienso en el infinito, y apenas si puedo contener la risa. Pienso en Dios y en el desconsuelo que crea Él en mi garganta. Pienso en el hombre, y puedo ver el limitado recipiente de la consciencia. Y pienso en la consciencia solo veo un cuerpo que excreta las miserias de la mortalidad.<br /><br />He maldecido la muerte porque me arrebata la vida, y ahora que muerte está aquí, sé que es la vida la que me abandona.<br /><br /><br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/4h/kjv37fvmsvzo.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/4h/kjv37fvmsvzo.jpg" /><br /><br /><b>Antonio Chávez López</b><br />Sevilla abril 2022<br /><br />&nbsp;<img src="https://forodeliteratura.com/f/resources/emoji/naughty.png" title="&gt;:)" alt="&gt;:)" height="20" />&nbsp;<br /><br /><br /></div></div></div></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La Cosa Nostra</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37853/la-cosa-nostra</link>
        <pubDate>Sat, 01 Jan 2022 22:54:46 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">37853@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><strong>La Cosa Nostra</strong><br /><br />-¿Quieres más? –preguntaba Iván a Isabel, a la vez que movía con el cucharón los trozos de carne entre la pasta.<br />-¿Quieres que reviente? -decía Isabel exhibiendo en su sonrisa una perfecta dentadura.<br />-Entonces me comeré yo lo que queda&nbsp;-Isabel vertía más vino de la botella sobre el vaso de Iván.<br /><br />Mientras Iván masticaba, miraba de reojo a Isabel. O, mejor dicho,: miraba lascivamente el canalillo de Isabel.<br /><br />Isabel estaba buenísima. Iván no paraba de tener pensamientos eróticos con su nueva pareja: alta, pelirroja, labios carnosos, grandes ojos verdes y un cuerpo ¡uf! Se veía afortunado Iván por el solo hecho de haberla conocido. Y de eso hacía dos días, en una comida de empresa, donde dos grupos del sector informático se reunían para cenar.<br /><br />Isabel e Iván pertenecían cada uno a un grupo diferente. Empezaban a charlar en la cena cordialmente, y a poco más de una semana ya estaban emparejados. Y allí, en un restaurante italiano, estaban los dos, diez días después, como una pareja que se inicia en las artes amatorias.<br /><br />Esa cena era una idea que Isabel aprobaba con agrado. Era una fanática de la pasta. Y la cena era el primer acto de los tres que componían el plan: pasta, concierto y cama, digo… casa… Los dos juntos. Pero, claro, enamorados y solos… en fin...<br /><br />Iván, desde aquel encuentro en ese restaurante italiano solo pensaba en pasear su lengua por aquellas dos mamas jugosas, y parecía que esa noche lo iba a conseguir. Tiempo al tiempo…<br /><br />La idea lo volvía a atosigar. "¿Serán grandes? ¿Pequeñas? ¿Operada? ¿Auténticas?".<br /><br />-¿Quieres postre? -preguntaba en tono cariñoso a Isabel.<br />-Una bola de helado de fresa con nata y caramelo -y esbozaba una sonrisa, ornada con el rubicundo rojo de sus labios.<br />-Y para mí, un café solo. Quiero estar despejado…<br /><br />El camarero se acercaba al ver el brazo de Iván levantado. Le pedía Iván los postres acordados. El camarero se alejaba luego de anotar la comanda en su bloc.<br /><br />Como la mesa de ellos estaba en la terraza exterior, cuyo techo era el cielo, Iván se encendía un cigarrillo. Isabel no fumaba, pero no se oponía a que su chico lo hiciese. Él miraba a su alrededor. La terraza estaba vacía ya. Ellos eran los últimos allí, lo cual le reconfortaba.<br /><br />Hablaban de sus últimas y ajetreadas jornadas laborales durante los pocos minutos que tardaba en reaparecer el camarero con una bandeja, y encima de ella los dos postres pedidos: una copa de aluminio con una bola de helado de fresa con nata, y un humeante, negro y aromático café en taza de porcelana.<br /><br />Cuando la taza tocaba mesa, la puerta del local se abría estrepitosamente. Los acontecimientos comenzaban a acaecer de una forma precipitada. Primero un disparo. Segundo un dolor. Tres tipos con sombrero negro y gafas oscuras entraban al local. El primero de ellos portaba una pistola repetidora, la causante del horrible estruendo.<br /><br />El primer proyectil daba en el pecho del joven camarero, que caía fulminado con un orificio de entrada en su pecho y otro de salida en su espalda. Un arroyo de sangre tapizaba el suelo. Diez segundos después, el cerebro de Iván se preguntaba por su acompañante.<br /><br />Iván giraba en redondo el cuello. Isabel seguía sentada, con la misma sonrisa que exhibía segundos antes, pero sin el tercio superior del cráneo. Grumos de masa encefálica fluían por unos hilos de sangre, que resbalaban por su rostro, acariciando macabramente la comisura de unos labios que minutos antes habían besado, para acabar goteando en el canalillo, también castigado por el plomo, que mostraba carne interior de las glándulas mamarias. Por desgracia, no parecía haber silicona en aquella masa pultácea. Iván no podía gritar ni siquiera hablar, se quedaba inmóvil, mirando aquel pedazo de carne del que profundamente había estado enamorado, tan solo unos minutos antes.<br /><br />Los tres tipos con mascotas negras se olvidaban de un Iván inmóvil y entraban a quemarropa en las dependencias interiores del restaurante. Cuando el arma rugía de nuevo, reaccionaba. Se levantaba de la silla con tranquilidad macabra. Caminaba hacia una de las paredes del local, donde se exhibían obsequios que podían lograr los clientes por su fidelidad a cambio de puntos que se obtenían al pagar la cuenta. Con igual tranquilidad, miraba dos catanas. Las descolgaba de los asideros y las desenvainaba de sus llamativas fundas, y después caminaba hacia la entrada de la cocina empuñando unas hojas afiladas, como cuchilla de afeitar. Dos nuevos disparos tronaban en sus oídos. Esperaba escondido tras el marco de la puerta.<br /><br />Los tres capos aquellos, una vez cumplida su sanguinaria tarea, que consistía en asesinar al dueño y a los empleados del local, se disponían a abandonar con presteza el lugar del crimen. Bajaban corriendo las escaleras que llevaban a la cocina desde la planta principal.<br /><br />Iván escuchaba pasos, cerraba los ojos y apretaba las empuñaduras.<br /><br />Cuando el primer capo salía no le daba tiempo a entender lo ocurrido. Bastaba un tajo para separar limpiamente una cabeza cubierta con mascota de un cuerpo, que aún sostenía una pistola en la mano derecha. El frenesí se apoderaba de Iván.<br /><br />Con una insospechada velocidad batía sus brazos como aspas. Las catanas hacían su tarea. El sonido de la hoja, penetrando y lacerando los huesos, se hacía interminable. Solo se detenía por puro cansancio. Un amasijo de ropa, carnes y fragmentos óseos se amontonaban en la entrada de la cocina.<br /><br />La sangre cubría el mobiliario colindante. Tiraba las catanas al suelo. Se miraba las manos enrojecidas y se agachaba. Tenía que tirar con fuerza dos dedos del finado degollado para hacerse con su pistola. Lentamente se aproximaba a la mesa que antes ocupaba con Isabel. El cadáver seguía rezumando sangre, y la gravedad se estaba ocupando de que fuesen cayendo sesos poco a poco hacia el suelo de terrazo.<br /><br />Tropezones cerebrales descansaban en el plato de pasta. La salsa cubría algunos de los pedazos. Iván se sentaba, se comía el resto de helado de Isabel, y después alargaba la mano y la posaba sobre sus pechos, que no habían sufrido daño alguno. Les pegaba pellizquito. Se levantaba y, llorando, abrazaba y besaba la boca inerte de su amor.<br /><br />-No te dejaré sola.<br /><br />Cargaba la pistola. Daba dos últimos besos en las sangrientas mejillas de Isabel y a la vez entrelazaba sus dedos con los de la occisa, aún calientes.<br /><br />-Te amo.<br /><br />Metía el cañón del arma en su boca, apretaba el gatillo, y, de pronto, su cabeza era en un popurrí de sustancias viscosas, astillas óseas y fragmentos de plomo.<br /><br /><br /><div>DIARIO DE LA CIUDAD - SUCESOS<br /><br />Matanza en cadena en un restaurante italiano</div><br />Un joven, asesina a su pareja y a ocho empleados en un restaurante italiano. Todos eran miembros de La Cosa Nostra.<br /><div><br /></div><br />Jorge, decepcionado, tiraba el periódico sobre la mesa.<br /><br />-Desde luego, ya no existe el amor.<br />-Claro que existe. Yo te amo -respondía Ana con voz tierna.<br /><br />El camarero llegaba, decidido y dispuesto, a tomar nota.<br /><br />Con cara circunspecta y aires de profesional, sacaba su bloc y su bolígrafo del bolsillo de arriba de su impecable chaquetilla blanca, pero cuando se estaba afanando en garabatear la palabra “pasta”, las dos puertas del local se abrían violentamente y aparecían tres hombres con mascota negra.<br /><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/5169" title="Link: https://servimg.com/view/19658791/5169"><img alt="SLO ESCRITOS DE TERROR La_cos10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_cos10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_cos10.jpg" /></a></div><div><br />Antonio Chávez López<br />Sevilla agosto 1999<br /><br /></div>]]>
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        <title>Autoflagelación de un atormentado</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37819/autoflagelacion-de-un-atormentado</link>
        <pubDate>Tue, 28 Dec 2021 11:14:48 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>Autoflagelación de un atormentado</strong><br /><br />Este cuerpo mío sin pulso ya no merece ni el aire que inflama los pulmones, hasta que pare de robar de esta nefasta forma. Perdido en el laberinto de mi vida, deambulo en penumbra buscando mi camino, sin la más mínima idea de cómo distinguir la salida de otros intrincados pasadizos.<br /><br />Tras muchos años de perseguir la luz de la coherencia, he pensado no refugiarme más en las abstractas y vívidas pesadillas del mundo de los sueños, donde me es fácil caer, frágil, y permitir que la ancestral herencia nebulosa rapte la frescura de mi piel y encanezca mis deseos. He de estar alerta y con los ojos bien abiertos, aun unos rayos del sol decididos a lidiar con los espejismos sociales, y así tal vez tenga la salida de mi laberinto.<br /><br />¿Y cómo desvelar el fluido cristalino de mi mente, si en la cúspide de la mirada vertical se pierde la dimensión de todos los laberínticos muros entre la ciega luz de la conciencia?<br /><br />En mis venas ladra, rabiosa y celosa, la sangre de una trágica raza de un animal en búsqueda obsesionada de razones para justificar su existencia. Siempre necesito ser necesitado.<br /><br />Lo adoro, pero me avergüenzo del sexo, transformándolo en un conflictivo reo de mi vida, en la razón de mis flagelos. Soy autodestructivo, narcisista, ególatra, santo, mártir y contradictorio. Lo inmaculado lo admiro, porque, como otros hombres, he derrochado años de mi vida en adiestrarme en la mentira, un arma contra la ferocidad de los míos; y aun así, me estoy comiendo por dentro. Para este laberinto de mis problemas, no hay salida. El centro de mi mar interior es el cinismo.<br /><br />No fui tuyo, porque nunca he sido mío. Soy una búsqueda, un accidente de una sociedad en donde las mayorías siguen a las minorías, y viceversa, sin atender a sus inquietudes, imparables, incansables... Mi amo es la vida.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7953" title="Link: https://servimg.com/view/19658791/7953"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 17 Tormen10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/tormen10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/tormen10.jpg" /></a><br /><br /><br /><b>Antonio Chávez López</b><br />Sevilla julio 2002<br /><br />&nbsp;<img src="https://forodeliteratura.com/f/resources/emoji/naughty.png" title="&gt;:)" alt="&gt;:)" height="20" /><br /><br />&nbsp;<br />]]>
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        <title>Posesión masculina hasta el final</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37796/posesion-masculina-hasta-el-final</link>
        <pubDate>Tue, 21 Dec 2021 03:20:52 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<br /><br /><div><strong>Posesión masculina hasta el final</strong><br /></div><br />¡Cuánto, cuantísimo lo amaba! Y solo con pensar que había muerto por ella, que se ofreció voluntario como holocausto para salvarla. ¡Qué blanca reluce su piel! ¡Qué bello aparece dormido! Sus normalmente duras facciones se hallan suavizadas por las caricias de la Parca. El pelo rubio, lacio le cae desordenado en un flequillo y le tapa un ojo. Sus labios quieren acabar en una sonrisa.<br /><br />¡Qué desgracia, qué pena! No quiere perderlo, lo ama demasiado. Mientras la gente se va marchando del tanatorio, ella se queda sola con él. Le preguntan si se lo llevan ya. 'Una noche más', ruega ella, y así cumple su deseo que le permitan velar su cadáver el resto de la noche. "No hay problema", le responden.<br /><br />Cuando todos se han ido y una luz de Luna se filtra por las vidrieras, la chica se echa al lado de su difunto esposo y coge su mano: fría como hielo. No siente la calidez que solía recordar. Cierra los ojos y se deja arrastrar por los pensamientos más escondidos de su ser. Está tranquila; triste y sola, pero tranquila. <br /><br />Oscurece. Cree sentir la mano de él apretando con fuerzas la suya. Ella experimenta una presión en el pecho y un vacío en el alma. Trata de gritar, pero su aparato fonador no responde, ni su cuerpo tampoco. Agarrada de la mano de sus ser amado, abandona la vida.<br /><br />Al día siguiente, dos féretros salen del mismo tanatorio.<br /><br />En uno de ellos va una ex esposa joven, casi una niña, con una expresión de espanto, a pesar de que le han cerrado los ojos. En la otra, un ex esposo joven que sigue inmóvil y en la misma postura que se encontraba la noche anterior, pero en su cara se dibuja una sonrisa egoísta.<br /><br /><br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/n4/cahl782pxcse.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/n4/cahl782pxcse.jpg" /><br /><br /><b>Antonio Chávez López</b><br /><div>Sevilla enero 1999<br /><br />&nbsp;<img src="https://forodeliteratura.com/f/resources/emoji/frowning.png" title=":(" alt=":(" height="20" /><br /><br />&nbsp;<br /><br /></div>]]>
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        <title>Un sicario con piedad</title>
        <link>https://forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37794/un-sicario-con-piedad</link>
        <pubDate>Tue, 21 Dec 2021 00:08:27 +0000</pubDate>
        <category>Terror</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<br /><div><strong>Un sicario con piedad<br /></strong></div><br />Eran las doce y cinco de la noche y yo aguardaba con tranquilidad mi objetivo. Según mis cálculos, no debían demorarse en llegar al "Hotel Rincón del Amor", que más que hotel era un despropósito de cuartos guarros y de empleados groseros, que no dudaban en despreciarte con punzantes miradas y con gestos despectivos. Ese hotel había cumplido los cincuenta años de su construcción, como reflejaban sus paredes cuarteadas y amarillentas. El precio del alquiler por noche de un cuarto era asequible a todos los bolsillo, y básicamente eran utilizado para hacer el amor las parejas de novios y de algunas casadas, a espalda de sus maridos. O, como en este caso, para esconderse por algún delito cometido ¡Qué ilusos los que se escondían! Siempre era este hotel el primer lugar de caza y captura a gente a asesinar. Se sentían protegidos en este antro del infierno, hasta que yo llegaba de improviso y los encañonaba con mi pistola y… ¡pum!, se les acabó la protección.<br /><br />Volvía a mirar el reloj sobre la pared y removía mi whisky sin hielo. Odiaba las escenas previas a la acción, en las que había que comportarse como un buen chico y aguardar hasta el momento oportuno para "ajustar cuenta". Me lo ordenó mi jefe:<br /><br />-¡No me jodas, Pepe! ¡Termina de una puta vez con esas escorias, cuando estén en su cuarto, cuando caminen solos por las calles, cuando no haya nadie observando, que te obligue a matarle! ¡Parece que tú no te enteras o que no quieres enterarte, pero métete en tu mollera que somos una empresa de asesinos, si no demostramos nivel, no evolucionamos! ¡Mata primero a la mujer, que él vea cómo sufre; luego, mátalo a él! ¡Mata a todo lo que se menee en ese cuarto, joder!<br /><br />No sabía qué era lo que había motivado a mi jefe el haberme encargado este trabajo: quizás deudas, quizás rencores, quizá cuernos, quizá odio, quizá venganza. Pero tampoco me importaba. Me había acostumbrado a no detectar síntoma de cargo de conciencia. Al principio, cuando hacía mis primeros pinitos en este sanguinario oficio, a veces tragaba saliva, a la vez que pensaba: "Pepe, ¿qué coño estás haciendo?". Pero, con el tiempo, la fuerza de la costumbre acababa por acallar ese molesto susurro de tu interior, y apretar el gatillo era para mí una rutina, como al camarero servir cerveza o al panadero vender pan.<br /><br />No me hacía esperar más de la cuenta. Estaba apurando mi tercer whisky, cuando la pareja aparecía por la puerta de entrada de aquel antro. Esperaba hallarlos asustados, sospechando de todo, hasta de las horrorosas flores de plástico del vestíbulo. No obstante, despreocupados venían caminando y riéndose y cogidos de las manos, balanceándolas. Ella reía a carcajadas y, al hacerlo, su melena ondeaba con majestuosidad. Sus ojos eran guapos; su rostro moreno, y sus labios bien pintados con carmín rojo. Lucía un vestido negro elegante y a su vez sencillo, pero ceñido, y su trasero redondo y respingón causaba en mi entrepierna cosquilleo. Caminaba apoyada en unas esbeltas piernas con zapatos negros de tacón de aguja.&nbsp;<br /><br />Él, más bajo de estatura que ella, tenía pelo moreno, a su vez reía cómplice, acompañando con su risa pegadiza las de su fémina. Sus ojos eran grandes, cejas pobladas, que ofrecían la disparidad de que era inevitable no mirarle. Seguía con cierto esfuerzo el andar presuroso de su mujer, arrastrando los pies. Vestía vaqueros rojos y camisa azul de cuadros, que marcaba bíceps. Intentaba dar sentido a por qué gente de un buen nivel económico se alojase en un tercermundista hotel, pudiendo hospedarse en algún lujoso y protegido Meliá y sobre todo por qué se reían tanto, si él sabía lo que de un momento a otro le podría pasar. Hacían buena pareja. La pasta que recibía de mi jefe hacía mejor pareja conmigo que cualquier otra cosa.<br /><br />Saludaban amables y risueños al recepcionista, pero éste ni los miraba, solo les daba la llave de su cuarto, el 213. Llamaba al ascensor y mientras se besaban. Ya abajo el ascensor, subían. Decidía darles un cuarto de hora mas para un último polvo. Las curvas de aquella jaca se lo merecían. Pedía otro whisky. Al camarero de la barra lo veía con ganas de conversar:<br /><br />-Parece que va a llover –me miraba mientras iba llenando el vaso.<br />-Sí –respondía, lacónico, a la vez que me encendía un cigarrillo.<br />-¿Matando penas? -volvía a preguntar el camarero.<br />-¡¿Cómo?! –había escuchado su pregunta, pero quería dar el tono representativo de que empezaba a tocarme los huevos.<br />-Le preguntaba si está usted matando penas con el whisky -matizaba en tono conciliador e intentando buscar charla-. No recuerdo haberle visto antes por aquí y he supuesto que tanto whisky tenía algo que ver con matar penas, digo yo.<br />-¡Mira, camarerillo metomentodo, yo bebo porque me sale de los cojones, y no tengo ninguna pena! ¡¿Entendido?!<br />-Discúlpeme. Ya me extrañaba a mí. Se ve que no es usted de esa clase de borrachos que van llorando por las esquinas.<br /><br />El camarero estaba esperando más conversación, pero como veía mi careto, se ponía a fregar copas y vasos. Y yo me decía para que no quería seguir hablando con él ni con nadie. Por tanto, me sumergía de nuevo en el plan que tenía entre manos, y con dos tragos más, acababa el vaso. Dejaba dinero de sobra en la barra, para no pedir la cuenta, y me fui al ascensor.<br /><br />-¡Señor, se deja usted el cambio! -gritaba desde la barra el chismoso camarero.<br />-Bote -le respondía.<br />-¡Pero si sobran casi 15 euros! -exclamaba, cargado de razón.<br /><br />Me volví hacia él enfurecido, pero controlándome. Era más que obvio que empezaba a tocarme seriamente los huevos, y no podía evitar apretar los nudillos y los dientes y… tener ganas de mandarle al... Pero no. Le respondía:<br /><br />-Invita a una botella al novio de tu mujer. ¡Pero deja joderme! –me abría la chaqueta para que él viese colgando una pistola.<br /><br />Dejaba escapar eso en un tono relajado, pero contundente. El camarero me miraba con cautela y volvía a sus asuntos. Yo no soy de palabrerío, y más aún cuando alguien quería sacármelo a la fuerza. Decidía no subir en el ascensor. Me iba relajando mientras iba escaleras arriba, hasta la segunda planta, directo al cuarto número 213.<br /><br />Ya en la planta y antes de acceder al pasillo, me ponía mis guantes negros de cuero y revisaba el cargador de mi pistola; seis balas del calibre 44. "Perfecto, no creo que esto me lleve más de tres balas", pensé . Pero no descartaba el que tuviesen un guardaespaldas, pero un certero disparo en la cabeza me quitaría de tiroteos estúpidos y de gastar más de tres balas.<br /><br />Yo y mis balas, mis balas y yo. Era una obsesión. Me gustaba saber la cantidad exacta de munición que necesitaba en cada caso. Una vez usé 14 balas, pero todo estaba calculado; 5 escoltas, 5 jefecillos del tres al cuarto, y 2 putas, además de una chica que era la chófer, y un 'gorila'. Todos recibían la píldora vía craneal, comenzando por el 'gorila', que tras una estúpida demostración de karateka, no tenía más huevos que gemir, no bien desenfundaba mi arma y le encañonaba. Disparaba a la chófer y, parapetándome en el sofá aguantaba una ráfaga de tiros, pero recargaba dos balas, y dos caídos más en combate. Mis últimas dos eran relajadas, ya que los supervivientes, las putas, salían huyendo. Dos blancos en movimiento con una trayectoria recta. ¡Pum y Pum! Hacía blanco en ambas.&nbsp;<br /><br />Llegué a la puerta del cuarto 213, tras un trayecto sigiloso y con mi pistola amartillada y desenfundada. No había rastro de vigilantes, pero sí mucho yonqui lastimoso y más puterío. Me daban ganas de abrir uno de aquellos garitos y acribillar al gilipollas de los quejidos, o al viejo que jadeaba en plena "batalla carnal", pero eso no me daba dinero, y también me haría gastar balas innecesarias.<br /><br /><div><br /><br /><br />&nbsp;<br /><br /></div>]]>
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