[FONT="]Había vuelto a Santiago y mi señora estuvo de lo más contenta de volver a verme. Me decía que su vida sin mí fue un infierno de soledad y que “me había extrañado mucho” en esas mismas palabras. Cuando sabemos que hemos sido extrañados, valoramos la vida y el horizonte que tenemos frente a nuestros ojos. Me di cuenta que mi viaje no había sido en vano, todo fue positivo, y a la luz de nuestros ojos llenos de lágrimas nos besamos. Al momento de volver, estuve dos días descansando de tanto ajetreo y un día trabajando.[/FONT]
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[FONT="]Aquel día fue duro. Algo extraño estaba pasando. En la oficina, todos hablaban entre sí pero nadie hablaba conmigo.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]¡Hey! Qué pasa ahí, Gabriel no te debía plata…- dije a un grupo de conocidos.[/FONT]
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[FONT="]Pero ni el aludido ni el resto quisieron hablar conmigo, se disgregaron relativamente rápido, mirándome negativamente (según lo que yo estimaba). Cuando estaba llegando a mi despacho pregunté si algo malo estaba pasando, y el que se sentaba al lado decía “terrible”. En eso me llamó el jefe de sección. Yo fui a su despacho, con una secretaria que me observaba muy atentamente, la que vociferó en un momento “cómo se le ocurre hacer eso”. Al parecer había hecho algo malo.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Señor,… Rodríguez, usted…- me decía el gerente siempre con pausas, al parecer así hablaba siempre- parece… haber… - dijo y ahora se decide a hablar fluidamente- haber hecho algo que no se debía…- se demoró 20 segundos en decidirse a decirme lo que tenía que decirme.[/FONT]
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[FONT="]Y cuando ya pasaba el segundo 18 o 19 yo sentía un suspiro que salía por mi boca, pues esta atmósfera de fatalidad me intrigaba y me hacía daño. Me comentó al fin que había entrado en conflicto con un empleado de Argentina el cual me acusó y por eso estaba aquí, siendo despedido. Yo, con mi tozudez de siempre quise saber exactamente qué era lo que le había pasado y el porqué me habían despedido. Aunque por lo general no se expresan las causas de un despido y se guardan discretamente, me las expresó:[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Usted queda despedido por “necesidades de la empresa”, en realidad usted parece haber entrado en conflicto… eeem… religioso y- hizo una pausa y recalcó la “y”- moral con un agente de Argentina, en el cual si bien descargó sus ánimos con usted este no aceptó el desagravio y lo acusó y difamó comprometiendo las relaciones humanas y de negocios entre Chile y Argentina de la misma empresa- en una pausa dijo “Moral”- moral recalco… es algo que usted no debiera entrometerse cuando se encuentra realizando labores de negociación, y menos cuando se encuentra de viaje, señor Rodríguez, usted debiera aprender a no mezclar a los amigos con los negocios, pues las relaciones humanas suelen ser delicadas. Le comunico el daño que ha hecho a la empresa y se dé cuenta que no ha sido menor: nuestras relaciones se han hecho más susceptibles a romperse y se ha involucrado en rumores la subsidiaria de Chile que el personal es más proclive a entrar en conflictos. Por eso, señor Rodríguez, usted ha increpado involuntariamente al personal a evitar llegar acuerdos, obligándonos- dijo resaltando la “a”- a despedirlo a usted. ¿Entiende?[/FONT]
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[FONT="]Hubo algo en ese “entiende” que no me gustó. Fue como reiterado y forzado, como si fuera “tonto” y no tuviera el intelecto para entender ya (en ese momento) que estoy despedido por simplemente permear las relaciones humanas internacionales de la empresa, yo me dije a mí mismo “qué más da” y le comuniqué telegráficamente.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Sí, señor- y me llevé el sobre azul que comunicaba mi despido.[/FONT]
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[FONT="]Cuando volví a casa, no tuve el valor de decirle a Marta hasta antes de la comida que había muerto. Lo tomó primero con rabia, luego con llanto y finalmente lo comprendió. Marta en adelante se preocupó, ella no poseía profesión alguna y no tenía como mantenernos mientras tanto. Marta, entre esos días cada tanto se ponía histérica, pensaba que no podríamos ganarnos el pan de la casa, pero yo siempre tranquilo y meditabundo. Veía televisión y leía el diario a ver si en alguno de estos avisos encontraba un nuevo trabajo de vendedor. ¡Pero no había ninguno! Ya me lo habían dicho: encontrar trabajo nuevo es un infierno, y más para un vendedor novato.[/FONT]
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[FONT="]Marta al menos había aprendido a hacer las cosas de la casa, y a mudar al bebé, pareciera (aunque nunca lo supe bien) que todavía tenía deseos de tener otro, pero por ahora se sentía abismada de no tenerlo. Sus histerias parecían trastocarlas hasta que un día, terminó retándome por leer el diario tan tranquilamente.[/FONT]
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[FONT="]Me tiró un vaso encima de la cabeza y la ventana. Urgido, yo no pude más que hacer que ocultarle la vajilla y esperar a tener otra idea, aunque el tiempo me apremiaba así que decidí realizar mi propio negocio. Como no tenía conocimientos técnicos, no podría urdirlo entero yo, así que decidí, con el dinero que tenía, hacer una página web y contratar a un programador (independiente, que trabaje desde la casa). Mi negocio, como se lo comuniqué a Marta oportunamente, sería un organizador de fiestas para adolescentes, web, y que sea capaz de transportar la música y los equipos por subcontratar.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Así que al fin encontraste algo que hacer y que esté a tus alcances.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Y sí, fue duro encontrarlo, pero esa es mi idea, y con el capital que tengo no será complicado. Para pedir la música pediré un préstamo bancario.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¡Qué bueno que se te ocurrió!- dijo Marta más aliviada- creo que es una magnífica idea emprenderla, por lo menos mientras encuentras trabajo útil y estable.[/FONT]
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[FONT="]Y así fue. Nuestros dos primeros clientes tenían organizadas fiestas dentro de dos semanas más. Así que fui rápidamente al banco a tratar que me aprueben el crédito. Me mandaron a llenar unos papeles y les mencioné la calaña de mi negocio. Les pareció bastante bien, tanto que la ejecutiva de cuenta me regalaría un iPOD (un equipo para escuchar música) por la misiva (eso fue lo que prometió).[/FONT]
Comentarios
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[FONT="]Cuando fui a buscar el préstamo al banco (hacer el trámite de sello: la firma) todo fue como un sol que salió, reluciente, que me hacía sentir optimista por el nuevo futuro que tenía por delante. En eso que volví, quería relajarme y prepararme para organizar la fiesta, pero Marta, al volver estaba con una cara de ogro que yo no podía creer.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿Así que querías organizar una fiestecita, eh? ¿Parece que esto de las fiestas te viene bien, incluso en Perú?[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿De qué hablas? No entiendo…- y me golpeó con una bofetada.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¡¿Quién es esa tal Mónica que llamó desde Tacna?! Imbécil, imbécil, imbécil, tú crees que yo soy tonta, que nací ayer- vociferó Marta sollozando- Tan sólo creía que me amabas y yo lo di todo por ti, incluso dejar a mis padres tempranamente y tú, tú.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Cálmate, cálmate, no es lo que tú crees. Somos sólo amigos- mentí- nos conocimos en la soledad y compartimos en un casino, el-el casino Royal.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Sí, ¡con ese tartamudeo entiendo que me estabas poniendo los cuernos!, imbécil, más que imbécil- Y salió de la casa y se llevó al bebé.[/FONT]
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[FONT="]Y ahí, en mi casa, yací solo y desesperanzado. Sin embargo, no me sentía mal de ánimos para organizar el par de fiestas, ya me habían aprobado el préstamo y no tenía otra cosa que hacer. Pensé, lo mejor en estos casos de crisis era avocarse a lo que uno debe hacer en vez de lamentarse. Y así lo hice, organicé dos fiestas tremendas, muy movidas e inolvidables.[/FONT]
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[FONT="]El negocio siguió con la buena racha que aparentaba, de esa misma forma hasta un par de meses más. Pero lamentablemente, yo estaba solo ahora y nada podía compensar el amor perdido. Ella quería la separación y yo quería volver con ella. Un día cualquiera, de esos en que uno medita de frente al techo, me di cuenta que no era completamente feliz. Con la pérdida del amor, había perdido efectivamente la felicidad. Aquella felicidad de la cual se desprende la amistad se había perdido, y yo no sabía qué hacer. Decidí cerrar el negocio y terminar el contrato con los servidores web (después de todo aquellos tenían la culpa, porque si no hubiera ido a pedir el crédito, estaría en casa y hubiera podido contestar antes el teléfono) o por lo menos me hacían sentir lo suficientemente culpable e infeliz como para eliminarlos. Así fue como encontré otra vez trabajo de vendedor, de un día para otro, aunque con menor sueldo que el primero.[/FONT]
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[FONT="]Era un trabajo agotador, en realidad pensé que me abusaban. Pero dentro de unos meses me mandarían a realizar un viaje por el norte, similar al del trabajo anterior, qué conformidad con la vida: me irían a mandar a un viaje más entretenido. Sin embargo, tenían que pasar dos meses vendiendo seguros para poder salir del periodo de prueba.[/FONT]
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[FONT="]Los días pasaban atrozmente. Yo me torturaba por haber hecho lo que no debí hacer con Mónica. El habernos acostado fue un gran error. Y yo de seguro lo lamentaba, así que estos días no fueron para nada fáciles. Otro día sí, pero al siguiente de ese fácil día me encontraba totalmente torturado por mí mismo: yo amaba a Marta, pero no había forma de demostrárselo y de corregir tal error.[/FONT]
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[FONT="]Por fin me mandaron a viajar al norte. Califiqué para poder salir del periodo de prueba y poder dar la vuelta por Chile. El viaje era similar al anterior, con reuniones lateras, pero bastante tiempo libre para recorrer y conocerse. De todas maneras, me advirtieron que tenía que manejarme con las relaciones humanas, hacer lo que me conviene sin dañar a la contraparte. Así, un 3 de Mayo viajé.[/FONT]
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[FONT="]Cerré un negocio y fui a pasear por la ciudad. No me desvié por los casinos (de pachinkos), sólo recorrer calmadamente la ciudad. Cuando iba recorriendo las ferias artesanales me encontré con uno de los agentes de la reunión que tuvimos, estaba comprando un regalo especial para su señora.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿Cómo estás?- me dijo[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Bien, me encuentro, recorriendo[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Pero, ¿qué tal te ha tratado este viaje? ¿has encontrado acertado tus logros? ¿Te gusta viajar y hacer viajes de negocios?[/FONT]
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[FONT="]En esa última pregunta yo noté un dejo de más cercanía en el preguntar. Como que sentí la confianza.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]En realidad, estoy un poco deprimido, pero eso lo dejo de lado. No lo puedo contar, pero sí creo que esto de hacer negocios con gente nueva me ha reconfortado.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Recuerda que, la felicidad, que uno la encuentra en el trabajo reconfortante como éste puede traerse con altos y bajos, no somos felices hasta que notamos que estuvimos en un momento difícil y que lo superamos.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Aja- dije un poco estupefacto, cuando se fue y me dio unas palmaditas en la espalda. [/FONT]
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[FONT="]Cuando llegué a casa, no pude dejar de pensar en lo que me dijo. Era bastante obvio: “ no comprendemos lo que tenemos hasta que lo apreciamos” pero la felicidad creía yo que era cuestión bastante más compleja.[/FONT]
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[FONT="]En la segunda localidad, que es en Arica, me encontré con una serie de responsabilidades que me aquejaban, que si bien no eran muchas, sí eran bastante contundentes, y si una salía mal todo fallaría. Por eso me fui con cuidado “entre las piedras”, pensé dos veces antes de actuar en cualquier minuto incluso en las reuniones. Tuve una a la hora de almuerzo que me aquejaba el estómago, pero qué más da, tendría que aguantarme el hambre. Cuando terminó salí disparado a vender seguros por allí, pues tendría que cruzar la plaza y seguir vendiendo. En eso, me encuentro con un mendigo que llevaba un cartel que decía “ayúdenme”, yo me compadecí de él y le di unos cuantos pesos, pero él antes de que me fuera me detuvo con su brazo vestido andrajosamente.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Señor, muchas gracias, que Dios lo bendiga[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Sí, sí.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Quería preguntarle, a pito de que usted está tan ajetreado, y que me gustaría hacer algo por usted, me preguntaba: ¿usted es feliz?[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Que si soy feliz… en realidad con tanto que hacer, separado de mi esposa y lejos de mi hogar, podría decir que no…- dije un poco urgiéndome por mí mismo.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¡Ah! Yo podría ayudarlo- me repitió- pero ante todo, siéntese, siéntese en ese banco conmigo.[/FONT]
[FONT="]Yo accedí, un poco entre identificado y desagradado pero sentí que por algo me llamaba.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Usted tiene que darse cuenta que la felicidad, no está en hacer muchas cosas y divergirse de ellas. No. Está básicamente en darse cuenta de lo bello que era lo feo, de lo bien que lo pasé cuando estuve mal, de lo difícil que puede ser una situación y lo bien que es ser capaz de salir de ella. Ser feliz no es pasarlo “descueve”, como muchos piensan, si fuera por eso, yo ya me habría suicidado hace tiempo. No - recalcó- ser feliz va en una actitud frente a la vida, y usted está rehuyendo de ella[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿Tú crees? – le dije- pero, pero… yo no me siento tan infe…[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Uno no puede saber qué tan infeliz o feliz se es con sólo investigarse por unos segundo adentro. En realidad ser feliz es – e hizo una pausa magistral- es no estar metido en un gran embrollo, no ser parte de un problema. Yo me las arreglo para salir de ellos y me siento tan feliz como una persona como usted que sí lo es.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿A ver? – rehuí a su discurso como escéptico- yo creo que ser feliz es pasarlo bien, y no se puede ser feliz sin pasar por un momento de tristeza, así como no se puede ser alegre sin pasar por un momento de tristeza, es… como el yin y el yan.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Sí, eso está bien, me replicó, pero esa es la felicidad momentánea, la pasajera, esa que se escapa fácilmente y de la cual abusan todos los jóvenes de hoy en día. La felicidad verdadera – y aquí no me dio tiempo de refutar- o felicidad plena mejor llamada es aquella que perdura ante cambios y que nos hace decir, qué bien que haya amanecido, hoy es un nuevo día y yo sigo con todas mis facultades directo a aprovecharlas y explotarlas, porque soy feliz, aunque sea un ciego o un discapacitado (pues está comprobado que las capacidades de aquellos sí se pueden explotar)[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Aja- dije estupefacto- o sea la felicidad está relacionada con la capacidad de salir de problemas, ¿sabe? Le doy unos pesitos más y seguimos conversando, en verdad está muy interesante, pero sigamos otro día, en este momento… tengo que salir de una reunión vivo o si no me voy a cocer… jajaja- reí- será que tengo que salir de este embrollo.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Siga no más su camino, yo con esto tengo suficiente como para alimentarme otra noche, siga su camino no más, y reflexione- me dijo sabiamente- “más vale ser pobre y feliz, que rico y desdichado. Pero, ¿No cabría la posibilidad de arreglar eso para ser, por ejemplo, moderadamente rico y sólo un poco infeliz?”[/FONT]
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[FONT="]Y seguí mi vía, y entre medio me di cuenta que era exitista. Vendí diez seguros y me comprometí a ir a otra reunión. En la reunión me di cuenta que se estaban aprovechando de mí y mis capacidades, así que los corté asertivamente tratando de aminorar mis problemas, cosa bastante acertada puesto que si no podría terminar mal en este trabajo. Así, al acostarme y mirar un tiempo al techo, me di cuenta que era lo más lógico el pensar que la felicidad es así: si uno estuviera en una situación difícil, casi laberíntica, uno se desesperaría entonces no estaría en sus facultades mentales ni físicas como para disfrutar la vida: eso era la felicidad, no estar metido en un embrollo grande.[/FONT]
saludos!