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un breve recuerdo

hitchhitch Anónimo s.XI
editado noviembre 2010 en Narrativa
Como cada mañana la entrada del metro estaba a rebosar, el ruido de la calle me despertaba del último sueño llevándose parte de mis legañas. Antes de entrar observo como un gran número de personas se adentran escaleras abajo sin mirar atrás, como robots, ponen rumbo hacia su destino, decido hacer uso de las escaleras mecánicas que siempre me permiten contemplar la escena durante unos segundos sin esfuerzo, según se va acortando el camino, un joven con una sencilla sudadera negra con la capucha sobre la cabeza asciende por las escaleras contiguas, no logro ver su rostro pero noto como se dibuja una sonrisa entre la oscuridad sin apartarme la mirada.
Cuando dejo las escaleras atrás un largo túnel oscuro me recibe invitándome a mí y a los demás a atravesar sus entrañas, la estación llevaba 50 años de inactividad motivo por lo cual no me sorprende la escasez de luz de la que dispone el recinto. En la sombra nadie tiene rostro pero el bullicio me alerta de que hay algo o alguien delante, detrás y a mis lados, una diminuta luz blanca al final del túnel me indica que debo sacar mi billetera para preparar el bono del metro. Camino con paso lento y me pongo a la cola para introducir el ticket, delante hay un supervisor anciano con la mirada triste y apagada, a cada persona que entra le da la bienvenida pero ellos no parecían percatarse de su presencia

–Bienvenido/a, su destino esta a un solo paso-. Sonríe y repite el mismo saludo una y otra vez cuando llega mi turno de pasar, me dice que espere luego con un gesto de mano me apremia a avanzar -“bienvenido/a, su destino esta a un solo paso”-. Me mira y Sonríe

En cada lado hay unas escaleras gemelas que te llevan a una línea u otra según voy bajando me fijo que del techo cuelga un cartel blanco de los que indican las paradas, no tenia nada escrito ni tan siquiera el nombre de la estación , esta totalmente en blanco alguien no se había molestado en hacer bien su trabajo, Me sorprendió que solo hubiesen bebes bajando por la escalera paralela a la mia pense que tal vez todo era un mal sueño


La línea de metro que cojo suele ser de las más concurridas hoy estaba casi vacía
mi curiosidad repara en una mujer sentada a mi lado de unos 24 años , elegante, con un vestido ceñido de ejecutivaa rayas acabada en una corta falda y un prominente escote, el pelo recogido en un elegante moño la hace ver mas alta de lo que realmente es, a pesar del ruido de la estación solo escucho el sonido de sus zapatos taconeando nerviosamente contra el suelo esperando con ansias la llegada del maldito tren, sus labios desprenden el humo de la ultima calada antes de desprenderse de él, el humo asciende lentamente entrecruzándose formando una calavera sonriente lo que me hace recordar al chico de la sudadera de antes y a las antiguas películas de Humphrey Bogart , un escalofrío recorre mi cuerpo y algo me dice que la vida de esa joven se consumirá pronto junto al humo.

Esta vez había sido silencioso tan silencioso que pensaba que me había quedado dormido y por eso no lo escuche llegar, busqué el vagón numero 7, es mi preferido, sus carteles publicitarios son bastante llamativos y suelen estar al día.

Las puertas se abren ante mi despidiendo una nube de vapor, al principio pensé que era polvo y que le hacia falta una buena fregada al suelo pero un olor dulce me avisaba de que alguien había hecho bien su trabajo, sin darme cuenta enseguida buscaba algún cartel interesante que observar pero ese día no había ninguno sobre los plásticos . al sentarme una música relajante riega mis pensamientos y caigo en un leve sueño que me hace dar una breve cabezada Con Un empujón suave se pone en marcha el tren y con él se disparan parte de mis pensamientos, recuerdos de mi infancia, recuerdos de mi adolescencia, de mi primer beso, de mi primer trabajo, miro por la ventana pero fuera solo hay oscuridad, supongo que estaremos debajo de algún túnel subterráneo que atraviesa la ciudad, mi vista se aclimata a la oscuridad de fuera permitiéndome incluso contar uno a uno los pilares que sostiene la estructura sin el menor problema, uno de ellos tenia un graffiti de una cara que me recordaba a mi mismo siendo bendecida por una mano anónima .


Acto seguido mi perspectiva visual cambia pero mis recuerdos siguen emanando a la misma velocidad que lleva el tren, , la música ya no se escucha solo oigo el sonido de unos zapatos acercándose a mi mientras un frío terrible me paraliza por completo, el joven de la capucha negra se plantó delante mía extendiendo sus dedos lentamente contra mis ojos con ese gesto el tren paró y con ello mis miedos


-Bienvenido/a, su destino estaba ha un solo paso -.

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