¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Crónicas prohibidas: El pedantón

LitteraLittera Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado noviembre 2010 en Otros
Hará cosa de un año y pico intenté dar un giro completo a una existencia monótona y miserable enrolándome en la magna institución de la Universidad, cuna de las ciencias y hacienda de los eruditos del saber. Un año y pico en el que he paseado mi quijotesca persona por entre pasillos mal iluminados, acomodado mis chupadas cachas en decenas de asientos desvirgados, oído a punta de pala sandeces y más sandeces, amado como un cerdo, sufrido cual Redentor en la cruz, creado Nilos de lágrimas y dormido poco, mal y bañado en pesadillas las más de las noches. Habiendo pretendido formarme en el apasionante mundo del lenguaje y de las letras, soy tan iletrado como el sin techo rudo y roto que a cada jornada contemplo en la glorieta de los cuatro caminos, tan desgraciado como el reo de muerte que solo aguarda la condenatoria sentencia fría e inhumana de un vicario de Dios en la tierra, y tan ignorante que, aun sabiendo no saber nada, creo saber algo, por lo menos cuán vana, estúpida, engañadora y traidora es la humana vida.
No obstante, todo tiene sus ventajas; y ya que no pueda nutrirme filológica, literariamente por propia o ajena ineptitud, al menos sí he logrado desarrollar cierto peculiar analítico sentido de la observación. Con este y un poco de paciencia, me fascino de continuo ante las nuevas incorporaciones que a la tipología de caracteres subjetivos se añaden sin cesar, aportando exquisitos –por lo aberrantes– condimentos y jugosas sazones a la bien de por sí cargada ensalada de los egos y los horrores.
Uno de los últimos sabores que he tenido el gusto –o el disgusto, según miremos– de paladear es el que ofrece el estudiante profesional (pues llevada al extremo profesión de arduos preparativos y trabajos es la del discente), que por mejor llamar catalogaré aquí de sabihondo, relamido culterano y afectado aprendiz de sufragáneo. Dicho pedantón, de cuyo nombre, entiéndanme ustedes, no quiero ni debo acordarme, se muestra imbuido de un espíritu de engreimiento tal que en ocasiones llévale a considerarse parte integrante del parnaso áureo o miembro honorífico del ateneo regido por Apolo y las Musas. Esnob modernista, fanático rubeniano y acérrimo sectario gongorino, su tísica sesera no le permite sino expresar llanos conceptos de la manera más alambicada y rococó que imaginarse sea posible, jalonar sus alocuciones con toda la sarta de términos malnacidos que el hombre conoce por retórica y hacer inoportuno y ostentoso alarde de exotismos grecolatinos en un, ahora sí, oportunísimo conato por reservarse butaca en el palco de la necia y mojigata vanidad: nuestro hombre no habla de hiatos, sino de azeuxis, que suena más potente y postinero; para él la época otoñal no es tal, sino autumnal, más cerca de la raíz etimológica clásica; es amante de los retruécanos, poliptotos, oxímoros, calambures, anadiplosis, epanadiplosis, hipotiposis, hipérbatos y demás ácidos desoxirribonucleicos que restan lucidez y suman negrura a cualquier acto comunicativo; incluso a las putas, sea por no ofender, sea por dárselas de fino finolis, las refiere de meretrices o las parafrasea en la cómica fórmula de bachilleras del remoto oficio; no traga al bueno de don Benito el Garbancero por vulgar, por sandio y por prosaico temáticamente hablando; encumbra al Valle-Inclán preciosista y a las imágenes surrealistas, absurdas y delirantes del Lorca neoyorquino, ejemplo supremo, cuenta, de trascendencia y esencia poética; y aunque en su vida no ha compuesto más que un puñado de pseudoversos obtusos, entre copa y copa de güisqui, bailando al son de la crápula bohemia, blasona de poeta cultivado, cita a Borges como si fuera su primo hermano del alma y a Lugones le honra a diario en el altar de los desaparecidos recitando jitanjáforas y otros sucedáneos del alcohol de nombres aún más extravagantes.
Su grupo de feligreses, los epígonos del archimandrita, le adoran y veneran cual a dios tocado de la varita del destino, vislumbrando en él las dotes de elocuencia de un Cicerón y el poder acaparador de un Julio César. Se admiran por igual de la desmedida que es su medida, y de los desafueros que suponen sus fueros: denle al pedantón un versículo cualquiera, que lo convertirá en una glosa tan rica en tecnicismos como nauseabunda en contenidos; denle un poema completo, que lo convertirá en paráfrasis de dimensiones equiparables al texto de las Sagradas Escrituras; mándenle pormenorizar los milagros de los Doce Césares, y empezará a garlar cual cotorra convulsa hasta que alguien se digne a desembucharle un tiro en la nuca. Lo que es fácil, él lo pervierte en difícil, y lo que es llano, recto, lo monta sinuoso, ininteligiblemente zigzagueante. Todo, constancia quede, por el placer espiritual que se encuentra en resultar impenetrable de cara al prójimo, en saquearle a este su autoestima intelectual y sumarla a la personal; por el placer que se encuentra en pronunciar veinte palabros de media por palabra para que a continuación un pobre pelagatos se vea en el apremio de conjurarte: <<Disculpe su Ilustrísima, ¿mas podría reiterar de pe a pa su latinizante sermón en una jerga cristiana, abierta y responsable? Que por estos lares, aunque su Excelencia no lo sepa, los mortales así nacidos nos rascamos los piojos, hacemos caquita, meamos donde podemos y de cuando en cuando nos tiramos algún pedo>>.
Viviera Fray Luis de León y nada hubiera ocurrido; viviera don Francisco de Quevedo y el percal hubiese estado calentito; viva yo y quiera Satanás no tomar las riendas de mi asco enfervorecido.

Comentarios

  • toastedmantoastedman Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2010
    Jaja, tan entretenido como reflexivo. Saludos Littera.
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado noviembre 2010
    Un difrute leer tu escrito. Gracias por compartirlo aquí. ¿Hay más de estas crónicas? :rolleyes:
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com