¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Centenario del nacimiento de Miguel Hernández

Jack LondonJack London Garcilaso de la Vega XVI
editado abril 2011 en Literatura
Hoy se cumplen 100 años del nacimiento del genial poeta alicantino Miguel Hernández (1910-1942).

Sirva este post para rendir un homenaje al "poeta del pueblo".


SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

Miguel Hernández, 1937

Comentarios

  • Vicente Magraner RipollVicente Magraner Ripoll Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2010
    En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
    muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
    tanto quería.)
    .
    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    .
    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    .
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.
    .
    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.
    .
    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.
    .
    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.
    .
    .Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.
    .
    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.
    .
    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta
    .
    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte
    a parte a dentelladas secas y calientes.
    .
    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte
    .
    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera
    .
    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.
    .
    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.
    .
    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.
    .
    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,:
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.


    La mas alta pena para un amigo
    el mas alto reconocimiento a un difunto
  • Jack LondonJack London Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2011
    EL HAMBRE

    Tened presente el hambre: recordad su pasado
    turbio de capataces que pagaban en plomo.
    Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
    con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

    El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
    sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
    sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
    frente a los comedores y los cuerpos salubres.

    Los años de abundancia, la saciedad, la hartura
    eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
    Para que venga el pan justo a la dentadura
    del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.

    Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
    los que entienden la vida por un botín sangriento:
    como los tiburones, voracidad y diente,
    panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

    Años del hambre han sido para el pobre sus años.
    Sumaban para el otro su cantidad los panes.
    Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
    de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.

    Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
    cicatrices y heridas, señales y recuerdos
    del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
    cerdos con un origen peor que el de los cerdos.

    Por haber engordado tan baja y brutalmente,
    más abajo de donde los cerdos se solazan,
    seréis atravesados por esta gran corriente
    de espigas que llamean, de puños que amenazan.

    No habéis querido oír con orejas abiertas
    el llanto de millones de niños jornaleros.
    Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
    a pedir con la boca de los mismos luceros.

    En cada casa, un odio como una higuera fosca,
    como un tremante toro con los cuernos tremantes,
    rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
    y os destruye a cornadas, perros agonizantes.


    firma0mh.gif
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado enero 2011
    ¿Qué pasa?
    Rencor por tu mundo,
    amor por mi casa.

    ¿Qué suena?
    El tiro en tu monte,
    y el beso en mis eras.

    ¿Qué viene?
    Para ti una sola,
    para mí dos muertes.

    Miguel Hernández



    rosa+roja.jpg
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado enero 2011
    Tristes guerras
    si no es amor la empresa.

    Tristes. Tristes.


    Tristes armas

    si no son las palabras.

    Tristes. Tristes.


    Tristes hombres

    si no mueren de amores.

    Tristes. Tristes.



    Miguel Hernández
  • Jack LondonJack London Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2011
    En la tarde-noche de ayer asistí a un espectáculo teatral a cargo de la compañía madrileña Teatro Meridional, S.L. En él, se recorre la vida de Miguel Hernández desde su adolescencia hasta su muerte. Realidad, ficción y poesía se entremezclan en una historia que llega al espectador. Al poeta le visitan sus fantasmas: Josefina Manresa, su esposa; Ramón Sijé, su amigo de la infancia; Pablo Neruda, poeta admirado, y una misteriosa mujer que pudo conocer en Madrid. Se acercan hasta la prisión donde pasa los últimos días de su vida. Se ven sus años de juventud, los años de la República, los años de la guerra, todo ello entremezclado con sus versos.

    Os la recomiendo.
  • moisesrgzmoisesrgz Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2011
    Pintada, no vacía,
    pintada está mi casa
    del color de las grandes
    pasiones y desgracias.

    Regresará del llanto
    adonde fue llevada
    con su desierta mesa,
    con su ruinosa cama.

    Florecerán los besos
    sobre las almohadas.
    Y en torno de los cuerpos
    elevará la sábana
    su intensa enredadera
    nocturna, perfumada.

    El odio se amortigua
    detrás de la ventana.

    Será la garra suave.

    Dejadme la esperanza.
  • SimeSime Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado marzo 2011
    Claro que yo también hubiera traído la elegía a Sijé. Desde que tenía 16 años tengo la poesía completa de Miguel casi siempre cerca de la cabecera de la cama, libro compañero de muchos viajes y vacaciones. La página de la elegía era la que más visitaba de joven, también es ese libro que más he regalado. Gracias a Serrat ahora se puede leer la canción a Sijé cantando.

    Yo me sumo a este homenaje de Jack y de todos vosotros con unos extractos de la "Oda entre sangre y vino" que dedicó a Neruda, creo que son de los pocos versos libres que tenemos de Miguel Hernandez, aquí esta su Neruda, con su "trompa de novillo destetado", realmente impresionante, ¡Ah! y también sale la leche.

    "PARA CANTAR ¡qué rama terminante,
    qué espejo aparte de escogida selva,
    qué nido de botellas, pez y mimbres,
    con qué sensibles ecos, la taberna!
    ...
    Yo que he tenido siempre dos orígenes
    un antes de la leche en mi cabeza
    y un presente de ubres en mis manos;
    yo que llevo cubierta de montes la memoria
    y de tierra vinícola la cara,
    esta cara de surco articulado;
    yo que quisiera siempre, siempre, siempre,
    habitar donde habitan los collares;
    en un fondo de mar o en un cuello de hembra,
    oigo tu voz, tu propia caracola,
    tu cencerro dispuesto a ser guitarra,
    tu trompa de novillo destetado,
    tu cuerno de sollozo invariable.
    ...
    Sangras y te ensimismas
    como un cordero cuando pace o sueña.
    Y miras más allá de los allases
    con las venas cargadas de mujeres y barcos,
    mostrando en cada parte de tus miembros
    la bipartita huella de una boca,
    la más dulce pezuña que ha pisado,
    mientras estás sangrando al compás de los grifos.
    ...
    te arrancas las raíces que te nacen
    en todo lo que tocas y contemplas
    y sales a una tierra bajo la cual existen
    yacimientos de cuernos, toreros y tricornios.

    Salud y un abrazo,
    Sime
  • AnitAnit Anónimo s.XI
    editado marzo 2011
    Escrito en la cárcel.

    Cuántas veces se agarraría a esa imagen.



    Menos tu vientre,
    todo es confuso.
    Menos tu vientre,
    todo es futuro
    fugaz, pasado
    baldío, turbio.
    Menos tu vientre,
    todo es oculto.
    Menos tu vientre,
    todo inseguro,
    todo postrero,
    polvo sin mundo.
    Menos tu vientre,
    todo es oscuro.
    Menos tu vientre
    claro y profundo.

    Miguel Hernández
  • editado abril 2011
    No podía dejar pasar este artículo. Miguel Hernadez siempre fue y será mi mejor poeta.
    Os recomiento "carta" del libro "El hombre acecha"

    El palomar de las cartas
    abre su imposible vuelo
    desde las trémulas mesas
    donde se apoya el recuerdo,
    la gravedad de la ausencia,
    el corazón, el silencio.

    Oigo un latido de cartas
    navegando hacia su centro.

    Donde voy, con las mujeres
    y con los hombres me encuentro,
    malheridos por la ausencia,
    desgastados por el tiempo.

    Cartas, relaciones, cartas:
    tarjetas postales, sueños,
    fragmentos de la ternura
    proyectados en el cielo,
    lanzados de sangre a sangre
    y de deseo a deseo.

    Aunque bajo la tierra
    mi amante cuerpo esté,
    escríbeme a la tierra,
    que yo te escribiré.

    En un rincón enmudecen
    cartas viejas, sobres viejos,
    con el color de la edad
    sobre la escritura puesto.
    Allí perecen las cartas
    llenas de estremecimientos.
    Allí agoniza la tinta
    y desfallecen los pliegos,
    y el papel se agujerea
    como un breve cementerio
    de las pasiones de antes,
    de los amores de luego.

    Aunque bajo la tierra
    mi amante cuerpo esté,
    escríbeme a la tierra,
    que yo te escribiré.

    Cuando te voy a escribir
    se emocionan los tinteros;
    los negros tinteros frios
    se ponen rojos y trémulos,
    y un claro calor humano
    sube desde el fondo negro.
    Cuando te voy a escribir,
    te van a escribir mis huesos;
    te escribo con la imborrable
    tinta de mi sentimiento.

    Allá va mi carta cálida,
    paloma forjada al fuego,
    con las dos alas plegadas
    y la dirección en medio.
    Ave que sólo persigue,
    para nido y aire y cielo,
    carne, manos, ojos tuyos,
    y el espacio de tu aliento.
    Y te quedarás desnuda
    dentro de tus sentimientos,
    sin ropa, para sentirla
    del todo contra tu pecho.

    Aunque bajo la tierra,
    mi amante cuerpo esté,
    escribeme a la tierra,
    que yo te escribiré.

    Ayer se quedó una carta
    abandonada y sin dueño,
    volando sobre los ojos
    de alguién que perdió su cuerpo.
    Cartas que se quedan vivas
    hablando para los muertos;
    papel anhelante, humano,
    sin ojos que puedan verlo.

    Mientras los colmillos crecen,
    cada vez más cerca siento
    la leve voz de carta
    igual que un clamor inmenso.
    La recibiré dormido,
    si no es posible despierto.
    Y mis heridas serán
    los derramados tinteros,
    las bocas extremecidas
    de rememorar tus besos,
    y con su inaudita voz
    han de repetir; te quiero.
  • SimeSime Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2011
    Miguel Hernandez fué declarado un peligroso criminal por aquellos jueces que le condenaron a muerte y luego la cadena perpetua acabó con su vida en poco tiempo por culpa de esa condena.

    El se defendió como pudo con su palabra y escribió versos como estos dedicados a aquellos jueces.

    I
    Los hombres viejos

    Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,
    y una perilla obscena de culo de bellota,
    y calvos, y caducos. Y nunca se les quita
    la joroba que dentro del alma les explota.

    Pedos con barbacana, ceremoniosos pedos,
    de su senil niñez de polvo enlevitado,
    pasan a la edad plena con polvo entre los dedos,
    sonando a sepultura y oliendo a antepasado.

    Parecen candeleros infelices, escobas
    desplumadas, retiesas, con toga, con bonete:
    una congregación de gallardas jorobas
    con callos y verrugas al borde del retrete.

    Con callos y verrugas, y coles y misales,
    la dignidad del asno se rebela en la enjalma,
    mirando estos cochinos tan espirituales
    con callos y verrugas en la extensión del alma.

    Alma verrugicida, callicida la vuestra.
    Habéis nacido tiesos como los monigotes,
    y vivís de puntillas, levantando la diestra
    para cornamentar la voz y los bigotes.

    Saludáis con el ano, no arrugáis nunca el traje,
    disimuláis los cuernos con laureles de lata.
    No paráis en la tierra, siempre vais de viaje
    por un país de luna maquinal, mentecata.

    Nacéis inventariados, morís previa promesa
    de que seréis cubiertos de estatuas y coronas.
    Vais como procesados por el sol, que procesa
    aquello que señala delito en las personas.

    Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,
    de un presidio siniestro de abogados y jueces.
    Y concedéis los pedos por audiencia de un lado,
    mientras del otro lado jodéis, meáis a veces.

    Herís, crucificáis con ojos compasivos,
    cadáveres de todas las horas y los días:
    autos de poca fe, pasto de los archivos,
    habláis desde los púlpitos de muchas tonterías.

    Nunca tenga que ver yo con estos doctores,
    estas enciclopedias ahumadas, aplastantes.
    Nunca de estos filósofos me ataquen los humores,
    porque sus agudezas me resultan laxantes.

    Porque se ponen huecos igual que las gallinas
    para eructar sandeces creyéndose profundos:
    porque para pensar entran en las letrinas,
    en abismos rellenos de folios moribundos.

    Sentenciosas tinajas vacías, pero hinchadas,
    se repliegan sus frentes igual que acordeones,
    y ascienden y descienden, tortugas preocupadas,
    y el corazón les late por no sé qué rincones.

    No se han hecho para estos boñigos los barbechos,
    no se han hecho para estos gusanos las manzanas.
    Sólo hay chocolateras y sillones deshechos
    para estas incoherencias reumáticas y canas.

    Retretes de elegancia, cagan correctamente:
    hijos de puta ansiosos de politiquerías,
    publicidad y bombo, se corrigen la frente
    y preparan el gesto de las fotografías.

    Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,
    que unos soldados de alma patética deciden:
    ellos son los que tratan la verdadera muerte,
    ellos la verdadera, la ruda vida piden.

    La vida es otra cosa, sucios señores míos,
    más clara, menos turbia de folios, de oficinas.
    Nadan radiantemente sus cuerpos en los ríos
    y no usan esa cara de múltiples esquinas.

    Nunca fuisteis muchachos, y queréis que persista
    un mundo aparatoso de cartón estirado,
    por donde el cartón vaya paticojo y turista,
    rey entre maniquíes de pulso congelado.

    Venís de la Edad Media donde no habéis nacido,
    porque no sois del tiempo presente ni el ausente.
    Os mata una verdad en el caduco nido:
    la que impone la vida del siempre adolescente.

    Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre late
    dentro de mis vividos y veintisiete años,
    porque combato al tiempo y el tiempo me combate.
    A vosotros, vencidos, os trata como a extraños.

    II
    Trapos, calcomanías, defunciones, objetos,
    muladares de todo, tinajas, oquedades,
    lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,
    inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.

    Polvo, palabrería, carcoma y escritura,
    cornisas; orinales que quieren ser severos,
    y se llevan la barba de goma a la cintura,
    y duermen rodeados de siglos y sombreros.

    Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,
    lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.
    Gotosos, desastrosos, malvados, la injusticia
    se viste de acta en ellos con papel amarillo.

    Los veréis adheridos a varios ministerios,
    a varias oficinas por el ocio amuebladas.
    Con el sexo en la boca canosa, van muy serios,
    trucosos, maniobreros, persiguiendo embajadas.

    Los veréis sumergidos entre trastos y coños
    internacionalmente pagados, conocidos:
    pasear por Ginebra los cojones bisoños
    con cara de inventores mortalmente aburridos.

    Son los que recomiendan y los recomendados.
    La recomendación es un procedimiento.
    Por recomendación agonizan sentados
    donde la muerte cómoda pone su ayuntamiento.

    Cuando van a acostarse, se quitan la careta,
    el disfraz cotidiano, la diaria postura.
    Ante su sordidez se nubla la peseta,
    se agota en su paciencia la estatua más segura.

    A veces de la mala digestión de estos cuervos
    que quieren imponernos su vejez, su idioma,
    que quieren que seamos lenguas esclava, siervos,
    dependen muchas vidas con signo de paloma.

    A veces son marquesas íntimas de ambiciones,
    insaciables de joyas, relumbronas de trato:
    fracasadas de título, caballares de acciones,
    relinchan por llevar el mundo en el zapato.

    Putonas de importancia, miden bien la sonrisa
    con la categoría que quien las trata encierra:
    políticas jetudas, desgastan la camisa
    jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.

    Se cae de viejo el mundo con tal matalotaje.
    hijos de la rutina bisoja y contrahecha,
    valoran a los hombres por el precio del traje,
    cagan, y donde cagan colocan una fecha.

    Van del hotel al banco, del hotel al paseo
    con una cornamenta notable de aire insulso.
    Es humillar al prójimo su más noble deseo
    y el esfuerzo mayor le hacen meando a pulso.

    Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,
    en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.
    Con ametralladoras cálidas y canciones
    os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.

    Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida
    dentro del corazón, sangrando por la boca:
    y os vencerá la férrea juventud de la vida,
    pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.

    La juventud, motores, ímpetus a raudales,
    contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:
    mueve unánimemente sus músculos frutales,
    sus máquinas de abril contra vosotros mueve.

    Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.
    La vejez es un don que cederá mi frente,
    y a vuestro lado es joven como la primavera.
    Sois la decrepitud andante y maloliente.

    Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento
    rodar sobre mi pecho más claro cada día.
    Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,
    con este solo soplo dicté vuestra agonía.


    Salud y un abrazo,
    Sime
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com