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Sobreversionando la leyenda judía de Lilith

morfeisamorfeisa Anónimo s.XI
editado agosto 2010 en Literatura
Hola, me presento: mi nick es morfeisa y quisera compartir con vosotros alguna loca idea, entre ellas ésta es la última que se me ha ocurrido, a ver que os parece:
Pués aquí estamos, un siglo más sobre la faz de la tierra y todavía no sé que hacer. Llevo casi dosmil años sin salir de la tierra y todo por discutir con Luci. Buf! vaya petardo el Pablo, ya sé que él está subido en la parra de que el piso es suyo, que a mí sólo me alquila la habitación, pero de verdad que no le aguanto. """Que si las mujeres os apoyais las unas a las otras y por eso no quieres oir mi versión de las discusiones con Ana. Que si a tí te gusta Mujeres desesperadas porque está orientada al público femenino. Que no entiendo cómo puede gustarte el futbol. """ Y encima el tio se sorprende cuando va a la cocina y se encuentra sus cacharros de hace una semana en la pila. Eso sí que no cuela chavalote, que yo me voy a comer fueraaaaa.
En fin, que casi estoy por pedirle una ayudita a Dios. Aunque realmente no sé si me la prestaría, según la mayoría de sus "hijitos" mortales los demonios son malísimos y yo me he acostado con medio infierno (Con mayor gusto que con el último desgraciado de entre los primeros por cierto). Encima mi descendencia, joroba que son casi 6.000.000.000 ya, que bestialidad, y eso que la mayoría de los demónios son estériles, no deja de provocar que la de Adán y Eva deje de saltarse las reglas. Claro que entre tanta masacre una pajilla nocturna o unos deditos deberían pasar desapercibidos, pero es que los chiquillos son tan trastos que provocan una media de dos por noche y habitante terrestre y a fin de cuentas soy yo la que debería traerlos al orden.
Pero no es sólo la cantidad de ellos la que me lo impide, que son de mi sangre y algo tenían que haber heredado de mí, yo tambien hago mis trastadas. Y puede que suene a la zorra de las uvas, esa que decía que estaban verdes por no poder alcanzarlas, pero lo cierto es que tengo mi orgullo y arriesgarme a un "No" rotundo a mi retorno al paraiso, pués; después de todo fuí yo la que me fuí, no le pedí permiso a nadie, pero no podía soportar más la situación, el Señor, no sé si lo habré olvidado, pero no recuerdo que se pronunciase en ningún momento; lo cierto es que me sentaría realmente muy mal.
Se me pone la piél de gallina cada vez que recuerdo a Adán:
-Es que yo quiero estar encima tuyo.
Y yo esperé por si Dios decia algo, pero no.
-Venga Lilith, tienes que hacer lo que yo te diga.
Hasta que revolucionó los ovarios y se lo solté.
-Que NO gilipuertas, que Dios nos ha hecho a los dos del barro y no encuentro ninguna razón para hacer lo que tú me dices y que no te soporto más.
Así que me fuí del paraiso. Estaba muy bien el jardincito, sobre todo en comparación con esto: La tierra y cubierta por tres mil millones de Adancitos. Que yo no voy a decir que sean todos iguales, pero se le parecen demasiado.
Si, lo hecho mucho de menos, quizás si hubiese tenido algo más de paciencia le hubiesen dado un par de azotes al compañero.
Lo he pensado muchas veces y pueden llamarme sensible, yo no entro en competiciones de dureza, a fin de cuentas Caín no tuvo nada que ver conmigo, yo me salí por la tangente, pero realmente me dolió mucho al principio: cuando me enteré de que el "Señor" se había apiadado de la soledad de Adan y le había creado otra compañera. Me quedó durante unos días el alivio de saber que le había tenido que sacar una costilla para fabricarsela; pero no era alivio a mis celos porque le quisiese, era el alivio de pensar que quizás le hubiese dolido y la tuviese en más consideración que a mí al darse cuenta de que traer un ser al mundo puede tener consecuencias.
Cuando después de un millón de años, después de haberme acostado con Luci ya tres veces me contó que se había introducido en el paraiso en forma de serpiente y lo que había hecho... Puse los ojos en blanco, me quedé tan impresionada que no acerté a preguntarle porqué lo había hecho y en vez de eso me desvanecí.
Así que no pude soportar su presencia durante otro millón de años, de la conmoción del recuerdo. Creo que por aquellas fechas estaba yo por Marte o Jupiter, ya me falla la memoria. El tiempo suficiente para que la idea de que Luci lo hizo por amor hacia mí se me pasase unas cuantas veces por la cabeza. Es por eso que no me volví a acostar con él. Tal vez si no hubiese visto lo que les pasó a los hijitos de Adán sobre la tierra... A fin de cuentas el barro del que nos hizo el Creador era el mismo

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