¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Adios mi amor ©

José ArqueroJosé Arquero Pedro Abad s.XII
editado junio 2008 en Erótica
N. del A.: Este texto, basado en una historia real, esta incorpado en dos mis libros (de ahí lo del ©), en uno como relato independiente, y en otro como parte de una historia más amplia. Espero que os guste.


ADIOS, MI AMOR

Veo cómo te enfundas en tu vaporoso vestido al tiempo que me guiñas un ojo con picardía. Te calzas unas leves sandalias tan ligeras como tus pasos mientras te pintas la sonrisa y destacas tu mirada con apenas un toque de sombra en los párpados. Estás hermosa, mi amor. No son sólo tus formas, tus curvas sensuales, no son sólo tus esbeltas pero fuertes piernas, no son sólo tus delicados pies, ceñidos por las estrechas tiras del calzado, tus ágiles manos que vuelan rápidas de una a otra oreja, ajustándote los pendientes. No es sólo tu pelo a punto de desplegarse en una cascada de oro. Es tu mirada, tu ligereza, tus movimientos, todo lo que te presta una especie de luz interior cuando te despides de mí depositando un beso en la punta de tus dedos y soplando amorosa sobre ellos en dirección a mi rostro. Te diriges rauda hacia la puerta. Vas a cumplir tus objetivos, a derrochar alegría y yo me sentiré feliz. Un último guiño al cerrar la puerta y desapareces de mi vista, pero no de mi mente. Adiós, mi amor.

Sigo tus pasos en mi cabeza. Veo cómo llamas al taxi y en apenas unos minutos llegas al destino de tus sueños. Puedo oír el timbre de la puerta, la amistosa recepción y sentir tu entrada en el local. Puedo ver cómo saludas las caras y las manos amigas que te reciben, cómo pides una copa, y empieza una tranquila y amistosa charla. Puedo ver las miradas de aquellos que te observan, resbalando sobre tu cuerpo, parándose en tu pecho, pasando sobre tus muslos. Puedo sentir la de aquél que se detiene en tus ojos y te sonríe con los suyos. Sí, mi amor, sé que estás hablando con él. Parece tímido, pero poco a poco la charla se hace más directa, más íntima, más profunda.

Lentamente, casi pidiendo perdón, os acercáis a la pista. Sus brazos te abarcan con ternura, y los tuyos le atraen sobre tu cuerpo. La música os invita a suaves movimientos, y vuestras caras se van acercando. Ya sientes, ya sentimos, su aliento muy cerca, y tus labios se entreabren para unirse con los suyos sin que éstos apenas te rocen. Son suaves como los tuyos, y apenas se posan sobre ellos con exquisita dulzura, como disculpándose. Reaccionas y devuelves el beso, con esa delicadeza de la que sólo tú eres capaz, y poco a poco las bocas hablan por sí solas, sin sonidos ni palabras. Labios, dientes, lenguas, manos danzan por sí solos arrullados por la música que flota en el aire. Los cuerpos siguen estrechándose atrayéndose, intentando fundirse en uno solo, mientras tus manos, como las de él, recorren territorios hasta ahora ignotos, alternando suavidad con firmeza, caricias con pasión.

No estoy allí, pero sé que apenas os habéis separado unos centímetros para volver a miraros a los ojos y decidir, sin palabras, que daréis el siguiente paso. Os dirigís hacia el rincón especialmente dedicado a los ritos amorosos, y allí sigue vuestra danza, que ahora se acompaña con la retirada, suave, continua, sin perder la armonía, sin cesar los besos, sin dejar las caricias, de todas las prendas que os cubren. Desnudos, frente a frente, seguís acercándoos, seguís compartiéndoos. Os dejáis caer, dulcemente, como una pluma, sobre el lecho, y proseguís una lenta y cadenciosa carrera en vuestras mutuas exploraciones. Ya no son sólo las bocas que se besan. Ahora, buscan nuevos rincones, nuevas anfractuosidades que dan y reciben placer, que comparten gozo, que llevan al compañero hacia una escalada de disfrute que solo puede acabar en el éxtasis.

Es entonces cuando suena mi móvil. Veo el número, sonrío, y lo enciendo sin decir una palabra. Gracias a él oigo tus suspiros y sus gemidos, y con ellos, puedo ver aún más claramente lo que mi imaginación me dictaba. Por tus susurros adivino que su lengua te recorre, premiosamente, que sus labios a veces se detienen, en alguna parte de tu cuerpo y dejan su fugaz impronta con un beso más apasionado que el resto. Escucho los sonidos, diferenciados, y separados por un ligero espacio. El que va de tu boca a tu centro, a tu pozo profundo del placer, hendido y acariciado por su lengua. Tus silencios intermitentes me confirman que le correspondes de igual modo, y siento, aunque no sé cómo, vuestros estremecimientos, vuestros temblores, los mil y un pequeños sonidos que me comunican vuestro ardor, vuestra unión que ya adivino se está empezando a consumar. Un pequeño terremoto, una aceleración de los gemidos, una discreta explosión preceden a un no muy largo pero significativo silencio, apenas roto por el rumor de unos tranquilos y cariñosos besos. El móvil enmudece por completo.

No puedo pensar, mi amor, no me queda imaginación, y entro en dulces ensoñaciones vislumbrando tu cara entre las brumas. Sin embargo, pasado no mucho rato suena la llave en puerta, y entras como una tromba. Te abalanzas sobre mí y me besas en la boca, en las mejillas, en las manos, en el pecho. Me miras, te miro, sonríes, sonrío. Me abres el pijama y me besas por todo el torso, incluso llegas allá abajo, donde mis sentidos desaparecieron hace tiempo y me impiden darte todo el placer que te mereces, todo el goce que acabas de sentir por medio de un desconocido, y que yo sé que tú me has dedicado. Mis manos te elevan de nuevo y te beso en los labios, y te abrazo, mientras nos miramos y compartimos las mismas lágrimas de emoción y ternura. Gracias, mi amor, otra vez, esta noche, a distancia, en otros brazos, con otros labios, con otro cuerpo me has vuelto a hacer feliz. Te quiero.

Comentarios

  • mariaelenamariaelena Francisco de Quevedo s. XVII
    editado junio 2008
    Tremendamente sensual...cosa que me encanta..., conlleva su tristeza este cuento.
    Solo diria que has sido muy cauteloso para no nombrar por su verdadero nombre algunas partes intimas(cosa que tampoco me molesta).
    Vale la pena leerte, Jose...ese estilo con que describes a la mujer es simplemente magistral.

    un abrazo,
  • José ArqueroJosé Arquero Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    mariaelena escribió : »
    Solo diria que has sido muy cauteloso para no nombrar por su verdadero nombre algunas partes intimas...
    un abrazo,


    Así soy siempre, o casi, cuando escribo temas eróticos, Maria Elena, qué le vamos a hacer, es que no me sale de otra manera. Muchas gracias por tu comentario.
  • artemisaartemisa Fernando de Rojas s.XV
    editado junio 2008
    José Arquero te has metido en el delicado tema de una tercera persona, has definido con suavidad la presencia aceptada y la entrega arriesgada de otro cuerpo cuando el propio no está allí. Bien.
  • José ArqueroJosé Arquero Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    Gracias Artemisa. Sí, me suelo meter en "jardines" un tanto arriesgados. En este caso una tercera persona, en otros, formas de relación quizá no convencionales, pero tan intensas y auténticas como cualquier otra, si no más. "Y en todas partes he visto..." cómo la fuerza del sentimiento pasaba por encima de la crudeza de lo físico, y así he intentado plasmarlo.
  • CloeCloe Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2008
    Felicitaciones, José. El relato está muy bien llevado, y me resultó muy interesante, ya que sin apenas dar información sobre el narrador, me hiciste prever el desenlace, sin sorpresas desagradables.
    Un placer leerte.
  • efezoefezo Fernando de Rojas s.XV
    editado junio 2008
    muy buena narración, la verdad yo había oído también algo parecido pero la verdad no recuerdo si lo lei o lo vi en una película :p, pero bueno eso no importa, es muy buen tema y lo supiste llevar, aunque creo que le hizo falta un poco mas de sentimiento, me explico: él sabe que ella lo ama, él disfruta los gemidos de su amada a la distancia y los toma como propios, pero yo digo, mierda ella esta con otra persona, creo que falto algo mas de intensidad en esa parte, cuantos mas sentimientos pasan por la cabeza de este hombre, en fin. Debo también decir que me fascinó el primer párrafodonde describes a la mujer.

    salud.
  • José ArqueroJosé Arquero Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    Gracias efezo. Piensa que ella está, y él lo dice, "con otro cuerpo" pero no tanto con otra persona, sino que su alma está con él. El sabe que sus gemidos, sus temblores,´sus explosiones de placer las vive con él, pero a través de otro cuerpo. Por eso él sólo siente la felicidad. Además se supne que está nararado cuando ya ha sucedido más veces, ("otra vez, esta noche...") por lo que los otros posibles sentimientos ya se han superado.Pero es una buena sugerencia, tratar de revivir esa primera vez, gracias por la idea. Sí, no me extraña que te suene, está basado en hechos reales y supongo que la historia se ha divulgado por ahí, de hecho me llegó a mí, y me imagino a mucha gente más. Gracais de nuevo.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com