- Mi tiempo vale mucho, dice el anciano. - El mío también, replica el joven. - Pero el mío vale más, exclama el anciano. - ¿Por qué? pregunta desafiante el joven. - Porque me queda menos.
Breve y conciso. Aún así, el tema da para análisis. El tiempo es valioso cuando haces algo productivo con él; aunque para el que se da cuenta de que le queda poco... si, es muy valioso. Y como siempre, la juventud desafiante como si lo supiera todo.
El valor, el tiempo, se me antojan antonimos, pero claro seguramente por escurrir el mio tan vilmente.
Y la juventud, perdida y aturdida, en realidad todo lo sabe, solo que despues llega el mundo con sus menesteres y bue, nos brinda el conocimiendo, experiencia o asociaciones similares.
Gracias por comentar, Odmaldi. Si, tienes razón desde ese punto de vista. En el contexto en que imaginé el diálogo, el anciano está exhortando al joven a que no pierda su tiempo (el joven), ni se lo haga perder a él (el anciano, porque de hecho le queda menos). Por ejemplo en un contexto de trabajo, de espera...
El tiempo del anciano es extremadamente más valioso que el del jóven desde un punto de vista cuantitativo. El del jóven también es valioso, claro, pero desde un punto de vista cualitativo (en todo caso; es el jóven el que está en plenitud de facultades).
El tiempo del anciano es un precioso diamante al que le quedan dos días para que la Parca lo engaste en un bonito anillo para su dedo anular. El del jóven es aún un fragmento pétreo, rocoso, todavía por pulir, con tal de sacarle algún bonito reflejo.
El viejo sabe de la impetuosidad del jóven.
El jóven, simplemente, no sabe nada.
Comentarios
Y la juventud, perdida y aturdida, en realidad todo lo sabe, solo que despues llega el mundo con sus menesteres y bue, nos brinda el conocimiendo, experiencia o asociaciones similares.
Me he acordado que tiempo atrás escribí algo en tema también. Será porque me acerco peligrosamente a los cincuenta....
Ahora lo busco y lo publico.
http://www.youtube.com/watch?v=idCFV0KF4uo
El tiempo del anciano es un precioso diamante al que le quedan dos días para que la Parca lo engaste en un bonito anillo para su dedo anular. El del jóven es aún un fragmento pétreo, rocoso, todavía por pulir, con tal de sacarle algún bonito reflejo.
El viejo sabe de la impetuosidad del jóven.
El jóven, simplemente, no sabe nada.
Así lo entiendo.
Saludos!!!!