Aclaración: El relato es sólo un fragmento de un libro que estoy escribiendo, como el libro es bastante largo decidí solamente poner este trozo y está un poco descontexualizado. Después de releerlo me di cuenta de que no confundía tanto, espero que así sea. El relato, de manera aislada, funciona como una suerte de microrelato ¿eh? Disfrútenlo.:D
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Durante esos años, en la vieja casa de Santa Helena, Sid sufrió sus primeros problemas con la cabrona ambigüedad realidad-sueño que lo había atormentado por meses y meses. Sucedió un día martes, todavía lo recuerda, invierno. El sol había caído rendido en el horizonte ambárico de la ciudad hace horas. Sus padres habían discutido brevemente y al parecer habían decidido ir a arreglar sus problemas a otro lugar. Sid sospechaba cierta preocupación de ellos hacia a él, pero prefería pensar que solo querían evitar comentarios malintencionados por parte de los vecinos.
Él, por su parte, se dedicaba a desarrollar una “seción de investigación gastronómica inductiva”. Lo que significaba “dejar la cagada en la cocina” según la experta opinión de la tía Isabel, lo cual no se alejaba mucho de la realidad. Sobre las llamitas azules ardía un complejo alimenticio formado por huevos revueltos, carne molida, queso -muy derretido-, arroz y una sustancia extraña que Sid había encontrado en el refrigerador. Afuera, la niebla invadía la noche como un ser oculto, mortal y silencioso, que se extendía tetricamente bajo las luces amarillo eléctrico de los altos faroles. Sid no tardó en sepultarse bajo el cubrecamas y apagar la luz. Su plato de comida inventado ahora estaba tomando venganza y eso se denotaba con los extraños ruidos que emitía su estomágo. En fin, el sueño no tardó en llegar y ahora era un juguete de su propia mente. Un silencio inmaculado sobrecogió las frías paredes de la vieja casa. Pero había un eco suspendido en el aire, un sonido diminuto y difuso, que seguramente provenía del piso inferior; del comedor seguramente. Era una especie de siseo eléctrico. Magnético. O los dos. Tenía una evidente semejanza a lo que sería una etrecortada -y, talvez, desesperada- respiracion humana, lo que era inquietante, horrible en cierta medida. Sid se levantó casi sin hacer ruidos, le tiritaban las rodillas y le recordaban la sensación de debilidad que producía la fiebre. Quizás era por el frío o, tal vez -por favor, no- por el nerviosismo. Dio un par de respiros largos y giró la manilla retorcida de su puerta con la máxima sutileza que pudo concebir, aún asi la puerta de mierda vómito un largo y ronco crujido. Pareció más una queja sombriamente antropizada en vez de una propiedad natural de la madera. El extraño sonido se detuvo por unos segundos, como si de un ladrón se tratase, pero no tardó en volver. Ahora parecía salir de todos lados, un susurro artificial que algún secreto debía guardar. Sid observó detenidamente las escaleras, y cómo eran devoradas por la penumbra somnolienta del primer piso. Carraspeó, pero dio el paso inicial con vehemencia sobre el primer escalón de los doce que formaban la escalera. Inclinó lentamente la cabeza para tener una vista periférica del recibidor. Su mente le jugaba malas pasadas, Sid veía altas siluetas observándolo en la oscuridad, pequeñas sombras parecían moverse en las agonizantes luces del exterior, pero decidió seguir bajando impulsado por la curiosidad de descubrir el origen de tan escalofriante sonido, sin prestar atención a esas aparentes criaturas que se escondían en la oscuridad de su mente y que pretendían salir a dar un paseo. Sus latidos eran cada vez más acelerados. El sonido había aumentado y ahora delataba con claridad su procedencia, la cocina. Sid cruzó como un fantasma el living y se acerco a la puerta de la cocina, estaba sudando y el temor lo había poseido por completo. Al abrir la puerta se vio desesperado ante tan estúpido error, la oscuridad era absoluta en la habitación y se sentía como la presa más vulnerable e idiota del mundo. Tan idiota como para haber olvidado prender las luces a su paso. El aire estaba denso y frío, parecía que la niebla había entrado sin problemas en la oscuridad de la casa. Sid buscó ciegamente el interruptor. El sonido estaba ahí, a unos metros, pero se seguía escuchando ahogado y lejano. Sid hundió el interruptor. La inyección de adrenalina fue tan intensa que lo paralizó por completo, el corazón le dio un vuelco y su garganta se contrajo con una fuerza punzante y dolorosa. En la esquina del techo con la muralla del fondo, se arrinconaba una criatura deforme y repulsiva, sus ojos eran completamente negros y brillaban estremecedoramente. La criatura había proferido un grito descomunal al prenderse las luces, un alarido rasgado y agudo que inundó la cabeza de Sid, era como un niño deforme y horrendo. Su pellejo era de un gris ceniza y sus extremidades grotescamente largas y flacas. Parecía una araña en el rincón. Sid no podía respirar ni emitir sonido alguno, solo retrocedió un par de pasos y sintió una sensación de irrealidad casi al punto de desmayarse...
Estaba en su cama con taquicardia y problemas para respirar. No había ningún ruido extraño ni niño-araña deforme en el techo de su cocina. Solo se escuchaba el sonido del auto de sus padres estacionando cerca del castaño. Al parecer lo había soñado todo, pero aquel repulsivo sonido persistía como un eco agonizante en el cerebro del muchacho. Ahí estaba, su primer sueño-tormento. Así continuaron por meses, en intervalos. A veces eran menos explícitos y más perturbantes, pero siempre contenían seres extraños, deformes... horribles.
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Comentarios
El relato me ha parecido bastante bueno en general, según mi humilde opinión, pero has de revisar la ortografía, que seguramente no han sido más que un par de descuidos [FONT="]:
Tenía una evidente semejanza a lo que sería una etrecortada -y, talvez, desesperada- respiracion humana, lo que era inquietante, horrible en cierta medida
Una cosilla que me ha chocado bastante es el uso de las palabras como "mierda" o "cabrona" que parecen no pegar demasiado con la estética general del relato
Un abrazo y mucha suerte,
Windumanoth.
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Impresionante! Quizá haya algún pequeño fallo, y el estilo puede gustar o no, eso ya es tema a parte.
Sólo sé que si tienes los años que dices, tú eres un prodigio... Caramba! O te enseñaron condenadamente bien... que por poder ser, todo es posible.
En general el fragmento está bastante correcto y es ameno de leer.
No obstante te marco algunos aspecto que creo que son importantes y podría por ahí flojear un poco:
Suscribo plenamente lel acertado comentario de Windumanoth.
-El narrador que planteas no puede permitirse decir ese "cabrón" "mierda". Completamente fuera de lugar del registro empleado. Del mismo modo ocurre con la expresión "En fin", que aporta un tono coloquial fuera de lugar.
-A pesar de que la puntuación en general es buena es cierto que te has liado un poco en algún momento.
El pasaje de la gastronomía no me quedó muy claro.
-En cuanto a la narración en sí misma y el tema recurrente de los sueños:
Como relato, en general, no funciona. Te explico: Escribir una historia en la que a sus personajes les ocurren cosas y decir al final que todo fue un sueño, cosas de la mente, etc .. es un recurso tan, tan, tan típico, que la mayoría de lectores (ni te cuento los críticos y jurados de concursos) se encabronan cuando se les desvela esa verdad. Eso, en técnica de guión se conoce como deux ex machina, agua de borrajas, falsa implantación, etc ... cuando el desenlace de un drama no proviene del propio drama. Aunque ya leí que el relato es un fragmento de una narración más larga, en ese sentido hay que ir con un poco de cuidado y no abusar de esos pasajes, a menos que a lo largo de la narración puedas justificar que todo eso era necesario.
Un cordial saludo!
El sol había caído rendido en el horizonte ambárico de la ciudad hace horas.
La palabra “ambárico” no existe, si te quieres referir al ámbar, la palabra correcta sería “ambarino”.
El sol había caído rendido en el horizonte ambarino de la ciudad hace horas.
Para no tirarte abajo, debo decirte que tenés talento, los errores que todos señalan se corrigen con el estudio, lo importante como siempre digo son las ideas, y parece que no tenés problema en ello.
A lo último que he leído cabría objetar que también hay quien piensa que "errando se aprende".
Y no entiendo por qué el chico tendría que arrepentirse por el solo hecho de escribir una novela. Está en edad de poderse permitir fallos. Igual que puede lamentarlo, también podría sentirse orgulloso de haberlo intentado.
De entrada lo que nadie puede negarle es la osadía y un buen nivel, incluso en comparación con gente de más edad. Pero, como dicen en mi pueblo, "nadie nace sabiendo".
Un saludo!:)
Aquí no es el lugar indicado para esto, pero en vista de que si callo estaría otorgando, explicaré por qué no estoy de acuerdo con esta forma de aconsejar, que sólo me parecería apropiada de estar refiriéndose a drogas, malas compañías, o algo por el estilo.
He leído libros (publicados por editoriales) de los que nadie parece avergonzarse, escritos por adultos con la mitad de nivel y de talento que muestran algunos de los foreros más jóvenes. Si ellos no se avergüenzan, por qué deberían hacerlo los que todavía están en todo su derecho. Nadie va a esperar que sean Dostoievski, pero si ellos quieren probar la experiencia de mostrar su trabajo es su elección, y ya habrá gente para aconsejarles, digo yo, como la familia. Quién sabe si no nos íbamos a llevar una sorpresa.
Ejemplos de jóvenes que no tuvieron de qué avergonzarse:
Laura Gallego García ganó un premio importante con una novela que escribió con 21 años, pero es que además hoy se puede leer en su web su primer libro, que empezó a escribir a los 11.
Assimov publicaba sus primeros relatos con 19 años.
Catterton publicó su primera égloga con 11 años, haciéndola pasar por un fragmento de un manuscrito antiguo.
Delany publicó sus primeros libros de ciencia ficción con 20 años.
Rimbaud a los 15 años estaba acostumbrado a ganar premios en prosa y poesía y recibir elogios de todas partes.
Lovecraft escribió su primera novela de terror con 15 y a los 16 publicaba una columna de astronomía en un periódico.
Espero que esto sirva para que nadie se desanime, que cada persona es un mundo y nadie sabe de qué va a arrepentirse, o no, en el futuro.:)
Edito para explicar que el tipo de errores que por aquí se corrigen, por importantes que sean, un chaval inteligente los soluciona en poco tiempo. El problema es que también los comete gente con edad, estudios y hasta pretensiones. Algunos de ellos pasan por un corrector y se quedan tan panchos con su libro en las estanterías. Los chicos, por lo menos, tienen el talento, es decir, algo que mostrar.
No creo que sea desalentarlo, decirle pará, estudiá más y después publicá.
En estos temas hay que ser bastantes cuidadosos y no comentar por comentar, sino que haga lo que hizo el Maestro Cortázar, que publique sus libros bajo un seudónimo y que se fije en la reacción.
Recuerden que no hay apuro y nunca podría ser un consejo desalentador el decirle que estudie y analice su propia realidad.
Espero que sigas adelante y publiques en el foro más de tu novela.
Saludos desde Argentina y ojala que leas mi relato “El piano” y también dejes tu opinión.
Ludwig__
Sibelus, te agradezco la corrección y la sugerencia, pero creo que estoy siendo bien prudente a la hora de escribir, no he pensado en ningún momento en publicar algo tan grueso como una novela porque estoy trabajando en mi estilo aún, abierto a producir errores y arreglarme