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Pueblo pueblo

edgar89edgar89 Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado marzo 2010 en Narrativa
Cuando bajo las calles de mi pueblo por la mañana me sopla un viento con fiereza que oxigena las paredes agrietadas, firma las pintadas que hicimos torpemente en antaño y musicaliza cocheras acordes con el ritmo de un taller lejano. Me siento en el parque a verlas venir, a esperar a ver que pasa y en la pista de fútbol quedan algunos charcos de ayer, hoy hace sol pero el viento empuja con ganas el agua, despeina la hierba, a ratos verde y a ratos muerta, y los árboles agitan sus hojas estúpidamente como si dijeran “esto es lo que hacemos, ¿qué?”. Trato de sacar un encanto primaveral a todo esto, pero me resulta muy difícil cuando el recuerdo queda desgastado de tanto mirar y mirar como un pasamao. Entonces pienso que debe haber algo por aquí, el campo, algo especial que a tantos otros a llenado de inspiración, pero por ahora el sitio de donde vienen mis raíces me da dolor de cabeza, me hace sentirme sólo y para colmo, tengo que racionarme el tabaco ya que no hay nada abierto. Conforme voy paseando me envuelve la atmósfera que sólo se me ocurre definirla como extremadamente rancia y mareantemente sosa. Definitivamente el pueblo me hace sentirme sucio cuando es él, el que camina sobre mí, es ahora el pueblo puramente pueblo, así se siente libre y seguro supongo. Despierta temprano y hace las cosas a su modo. Parece como si tratara de mostrarme su lado más auténtico y perverso, su lado más garrulo. Él sabe que le toca estar aquí, en verano no molesta, estamos a gusto dentro de lo que cabe, yo tomando el sol y él escondido en la sombra sin hacer ruido ni descubrir su rostro magullado. Pero por lo visto ahora soy un intruso sumergido en su más absoluta intimidad y es una situación violenta para ambos, similar a la de un intento de violación paterno-filial, así que fíjate si es violenta. Todo es muy desagradable, el pueblo se desuda literalmente ante mí, exibe todos sus defectos y me obliga a palparlos hasta hacerme vomitar sobre ellos, parece gustarle como resbalan mis desechos sobre las profundidades de su garganta. Sus aceras, sus casas con un tablón en la puerta, piscinas vacías, sus campos de trigo, sus caminos y olivares, insectos pueblerinos, flacos, marrones y de estilo puntiagudo, todo el paisaje es tan sórdido con el brillo de la mañana que hace que dejes de sentirte sólo para hacerte sentirte idiota y desorientado en un sitio que llevas pateando 20 años, entonces no puedes evitar preguntarte ¿por qué coño he venido aquí? Joder, si nunca hay nadie por estas fechas ¿qué esperaban mis padres?. Esto no es venir a descansar. Si una pequeña villa, un gran tipo, te encañona con un arma y te dice “¡descansa!”, habrá quien pueda cerrar los ojos y dormirá como un bebé, mis padres suelen hacerlo, yo no tengo esa suerte, así que doy vueltas por aquí y sufro la gravilla del asfalto. En el pueblo cuando no es verano parece no haber nada más que tú, diminuto, vagando en los regazos de un violador gigantesco, en un paisaje ajeno a tus buenos recuerdos narrados por esas mismas calles, ahora pervertidas por su dueño. Por fin aparece una persona a lo lejos zarandeando violentamente la bici de un lado para otro mientras sube una pequeña cuesta. ¡Salvado! –pienso- por fin alguien con quien pasar el rato. Aun no se quien es, pero estoy seguro de que es de los míos por su manera de moverse con la bici. Estaba algo nervioso, parecía haber pasado una eternidad y a penas recordaba los patrones básicos para entablar una conversación con una persona real, de todos modos la felicidad de encontrar a alguien podía con los nervios, eran unos nervios buenos (que dicen mis profesores). Mi intuición casi arácnida con la ayuda de su amiga miopía me vuelven a jugar una mala pasada cuando, motivado por tener ser vivo con el que hablar, alzo la mano sonriente y le mando saludo. El tío que iba montado en la bici era un crío de las casas nuevas con el que no tengo ninguna relación, por lo menos buena. El chaval mirando al suelo cuando pasa a mi lado con la respiración entrecortada y la rueda delantera zigzagueando como el culo apretado de una negra, me contesta cortésmente –hola...- estilo viejuno, entonces su bici empieza a traquetear al bajar la marcha como una fábrica rodante, dobla la esquina y desaparece. Punto, ya está. La última esperanza de vida humana mínimamente aguantable se escapa en una Orbea azul con la barra superior de chica, dejando de regalo, eso sí, el horrible sonido de su cadena mal engrasada que por lo menos, altera durante unos segundos la banda sonora de “Cocheras y taller”. Como cuando suenan las campanas de la iglesia: “¡ding! (otra hora)”, ¡dong! (sólo), ¡ding! (otra vez), ¡dong! (aquí) ”. Y es que los sonidos de por aquí son todos muy metálicos, incluso el piar de los pájaros se hace frío y duro al chocar con el viento.
¡Quiero salir de aquí!, esto es horrible… he vuelto a ver al cretino de la bici por sexta vez bajando la cuesta del Corbillo, pobre chaval. Pero aquí estoy, esperando a que mis padres decidan volver a la ciudad y cagándome en los muertos del tipo que un día le faltaron versos para follarse al campo, a los olivos, a sus gentes y todas esas patrañas que en días de primavera me hacen vomitar en las profundidades de España.

Comentarios

  • ChumoskiChumoski Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado marzo 2010
    (hostie...)
    Esto me ha gustado mucho, oiga. Vaya que sí.
    Literatura áspera de calidad. (al menos, en mi humilde opinión)

    Felicidades, Ed. Me gustó de veras.
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado marzo 2010
    Increíble la intensidad y el realismo con que consigues acabar con toda la bucólica campestre.
    En una sola parrafada y pese a un leve sabor a añoranza inicial, la rabia, la frustración y la soledad situan al protagonista en un entorno hostil y desabrido.
    Hay algunas imágenes muy bien logradas, por ejemplo, la banda sonora de Cocheras y Taller o "despeina la yerba".

    Pocos, pero revisa algunos errores de ortografía. :)
  • edgar89edgar89 Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado marzo 2010
    Gracias a los dos, shaianti lo has clavao, era lo que quería transmitir. Ya he corregido los errores y he cambiado alguna cosilla, gracias. ke pasa Hank? jajaj mola que haya más gent por aquí que le mole la literatura cruda.
    Un saludo! nos leemos
  • ChumoskiChumoski Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado marzo 2010
    edgar89 escribió : »
    Gracias a los dos, shaianti lo has clavao, era lo que quería transmitir. Ya he corregido los errores y he cambiado alguna cosilla, gracias. ke pasa Hank? jajaj mola que haya más gent por aquí que le mole la literatura cruda.
    Un saludo! nos leemos

    Noooo. Que yo me llamo Paco.
    :D
    (jajajaja)

    Y sí. Me ha gustado el asunto este, ya te dije.
    :cool:
  • Chus-AChus-A Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2010
    Edgar89...

    Me ha gustado bastante. Sí.
    Como dice Shai, acabas de dar un patadón a los campos de Castilla de Machado y tantos otros. Con descaro,,con elegancia, con cierta arrogancia y desfachatez seguramente. Así es el atrevimiento, la osadía. Buenas imágenes, buenas descripciones. Me gusta cómo se mezclan los registros. Me cunde como relato. Una espera solitaria, una observación expectante, aparentemente no pasa nada, como en las películas de Jarmusch o de Jaume Serra. Pero se destila una contenida violencia. Un aceite de odio muy interesante.

    Tan sólo un par de matices. Creo que hay algunos errores gramaticales del tipo:
    - "Definitivamente el pueblo me hace sentirme sucio" Esto sería
    "Definitivamente el pueblo me hace sentir sucio".O bien:
    "Definitivamente el pueblo hace que me sienta sucio"

    Y otra similar, con el mismo error, que ahora no encuentro, hacia el final...

    *Algunas expresiones me parecen algo desacertadas a mi parecer, como "Estilo viejuno", "Me parece horrible" especialmente en el párrafo final donde creo que te has precipitado un poco más a la hora de solucionarlo y anda el texto un pelín más flojo de belleza y altura, sintaxis, expresiones, etc . Así como el principio me parece bueno, creo que conforme avanza el texto te vas dejando un poco especialmente, como te digo, hacia al final y está menos pulido y mimado.
    Preciso aun más: El úlimo párrafo, se te asilvestra el tono. Pese al tono salvaje que destila e impacta creo que está fuera de lugar con el tono propuesto en general en el texto (mucho más contenido en cuanto a forma-que no a intensidad-)
    Echo de menos que se mate ese texto con intensidad, pero guardando las mismas formas y del lenguaje que traías.

    Un cordial saludo
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