A veces,
la fiera hace presa
en mis entrañas,
privándome de la respiración, hasta la asfixia.
Como en una noria,
el recuerdo
gira a mi alrededor,
ensartándome con la aguda espada de lo pretérito.
El abismo se abre ante mí,
y me susurra al oído
su fascinante invitación,
embaucándome con el cálido abrazo del olvido.
Un grito mudo, atronador,
fruto necesario del silencio bastardo,
escapa de mi garganta
suplicando piedad.
Comentarios
¡Qué recuerdo de profundo dolor! Sin decir su nombre tu sufrimiento habla de esa terrible guedeja de memoria que rasga las entrañas de tus sentimientos. ¡No quisiera que fuera cierto lo que dices! Que solo fuera el intangible dolor del vivir.
Es hermoso en esa descripción que añade saña al sufrir.
Gracias por compartirlo.