Cada vez que oigo tu nombre recuerdo aquellos días en los que compartíamos la misma habitación. Sí, aunque no lo creas todavía lo recuerdo. Sale a flote en mi memoria esa sonrisa tuya que ahogaba mis pensamientos y que merodeaba mis tentaciones. Recuerdo aún como me acercaba a ti para apenas rozar tus manos, tus brazos o tus hombros y mostrarte mi existencia. Recuerdo cerrar los ojos y sentir como tu aroma me embriagaba. Recuerdo siempre a mi imaginación buscando darte un beso. No sé si lo supiste alguna vez, pero aquellos días eras todo para mí.
Comentarios