Dejaré que sean las estrellas
quienes te den mi último adiós,
y cuando su palpitar se extinga,
¡sólo entonces callará mi voz!
Mi último suspiro en una tarde
caerá en la sangre ardiente del sol,
y mientras siga habiendo un ocaso,
allí suspiraré por los dos.
En los ríos dejaré mi impronta,
y, confundida con su rumor,
te hará llegar, estés donde estés,
el recuerdo de mi corazón.
Comentarios
No te preocupes texas, tu comentario no me molesta en absoluto: me encanta Bécquer. ^^
Gracias a las dos.