Bueno, espero que les guste, si quieren verlo más colorido visiten
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Un sobregolpe despertó a Jack de su profundo sueño y la duda lo invadió inmediatamente.
Algo andaba mal, su casa no estaba como la había dejado antes de caer en el sueño y comenzó a inquietarse.
Sí, efectivamente le habían robado nuevamente, era la tercera vez en el mes que ésto sucedía.
Jack, acostumbrado a que las autoridades no se preocuparan por sus infortunios , se sentó calmadamente a tomar su habitual desayuno preocupado y frustrado por sus accidentes.
Por la tarde se decidió a ir a la comisaría a hacer la denuncia, invadido en la duda de quién podría estar cometiéndole semejante aberración.
Jack sabía que el cuerpo de policía se le presentaría, firmaría una declaración, contaría los hechos, volvería a firmar otra declaración, y pagaría la comisión correspondiente por hacer la denuncia. En ello se le iría toda su tarde y nada lograría.
La preocupación que asediaba en la mente de Jack era que se le agotaba el dinero.
Jack contó siempre con una buena posición económica trabajando en la empresa de su padre que ahora descansa en paz, hasta que luego fue removido por el concejo directivo por una injuria que él no cometió.
"Hoo, Eleonora ¿Acaso será por eso que me has dejado?" Jack no dejaba de pensar en su prometida.
En principio pensó que los atentados estaban siendo cometidos por Eleonora, quien contaba con la llave de su residencia, pero descartó la idea luego de cambiar la cerradura varias veces sin lograr nada.
De hecho Jack no tenía ni la menor idea de quien cometía los robos destruyendo su vida.
Pasada la noche el episodio se repitió, dejándolo a Jack más desconcertado aún, no era posible que alguien contara con el sigilio suficiente para evadir a los vecinos, las cerraduras y, para colmo, no despertarlo.
La situación comenzaba a desesperarlo y asustarlo, no era que faltaran cosas importantes, simplemente algunas revistas, diarios, platos, y todo lo que un ladrón generalmente no roba, pero que alguien deambulara por sus aposentos mientras dormía ameritaba a tomar medidas drásticas.
Jack sin dudarlo compró e instaló un sistema de cámaras y una caja fuerte en la cual guardó sus pertenencias más deseadas, tal es el caso de los ahorros de su vida, algunas viejas obras de arte que guardó de tiempos mejores y cartas de su amada Eleonora, quien ahora disfrutaba de la companía de otro hombre.
Tristes noches pasaba Jack sin ella, por momentos el suicidio parecía tentador, pero Jack no era lo suficientemente fuerte para hacerlo, no, él no podría, y Dios sabía que lo deseaba.
Esa noche Jack durmió tranquilo pensando que estaba a salvo, pero al despertar encontró que las cámaras habían sido violadas.
El horror lo invadió cuando comprobó que la caja fuerte estaba vacía y encontró un papel que recitaba:
"Vivo en las sombras
Mientras que tu te asombras
Nadie puede detenerme
No puedes contenerme
Robarte todo es mi destino,
tal es así que no me iré
Robarte todo es mi objetivo
y sólo muriendo fallaré
Alma en pena ya no llores
Que vengo a traerte flores
Lucio"
Jack quedó indefenso ante la duda de quien podría ser Lucio "¿Que clase de lunático rima en el mismo nivel que roba??" se preguntaba desconsolado Jack.
La sangre se le heló cuando se preguntó porque merecía el castigo de un extraño.
A Jack se le estaba haciendo costumbre pasar sus tardes en la comisaría, ellí estaba nuevamente haciendo la denuncia pertinente sin éxito, le dijeron que el trabajo de ellos era investigar, pero no podían vigilar su casa.
No podía quedarse sin hacer nada y permitir que esa situación continuase, así que valiéndose del poco dinero que le quedabadecidió contratar a un policia de la jefatura en forma privada para que vigilase su departamento; luego de leves regateos el policía aceptó otorgarle sus servicios pasando la noche en vela cuidando que nadie se entrometiese en el lugar.
Esa noche Jack durmió tranquilo, ya no le importaba el estar sin trabajo, sin dinero, sin Eleonora, esa noche Jack sabía que la victoria era suya, nadie entraría en su apartamento sin su permiso... Jamás.
Al otro día su reloj no lo despertó, éste ya no estaba, así como también le faltaba casi todo en la casa, parecía completamente saqueada; sólo quedan muy pocas cosas, tales como sillas, mesas y algunos muebles que al parecer el criminal no había podido llevarse.
Jack estaba indignado, la ira lo invadió, y tomó el teléfono (Una de las pocas pertenencias que le quedaba) y llamó al policía quien se hacía el desconcertado por las acusaciones, todo era claro ahora, el policía le había visto en la jefatura y decidió robarle las pertenencias.
¿Pero porqué?
A Jack no le importó, supuso que había enloquecido con los años de servicio, y sin dejarle emitir palabra sentenció al policía:
"Haré del objetivo de mi vida destruirte"
Y colgó.
El odio bramó de su interior, más para colmo encontró otra nota, que se trataba del mismo poema de la noche anterior. Sus ojos relampagueaban y exclamó para sí "¡No seré ridiculizado!".
Luego encontró un cambio en el poema, un cambio tan sutil que lo había pasado por alto, el final había cambiado.
Ya no decía "Alma en pena ya no llores
que vengo a traerte flores"
Sino "Que a tu tumba vengo a traerte flores"
Jack quedó paralizado unos instantes, y luego sintio un profundo sentimiento de ira, mucha ira; un sentimiento de destrucción y odio que jamás había sentido.
Y para su sorpresa sintió gusto cuando volteó la hoja y vio: "Ésta noche a las 12:00 tendrás mis flores"
Jack salió bramando de sus aposentos, como un animal salvaje, lo único que le importaba ahora era matar al policía. El policía ladrón que era el motivo de la ruin vida que llevaba.
Sus pasos ahora eran guiados por el sentimiento de venganza inminente, y la adrenalina corría por sus venas.
Jack intercambió todas sus pertenencias restantes a un grupo de mala muerte que le entregaron un arma de fuego.
Sus únicas pertenencias ahora eran el reloj de pulsera que Eleonora le había regalado, el cual había programado para sonar a las 12, su frío revolver y la cama en la cual se acostó a saborear la venganza.
Eran las 11 ya, cuando Jack se sentó en la cama esperando la tan ansiada cita, su corazón se impacientaba y su sangre se calentaba cada vez que escuchaba pasos frente a su puerta.
Finalmente su corazón dio un vuelco al percibir que unos pasos se dirigían a su puerta y se detenían frente a ella, sus manos temblaban y la respiración se le aceleró de una manera en la que jamás en su vida creería posible. Miró el reloj y eran las 11:37 ¿Acaso sería éste su fin? ¿O el fin de su atacante?
El individuo tocó la puerta y Jack gritó: "Estaba esperándote maldito, no me llevarás con vida, juro que te mataré"
"¿Disculpe señor?" Contesto una voz familiar que no era la del policía que Jack esperaba.
Abrió la puerta y se encontró con Lucio, el portero del edificio. El arma cayó de las manos de Jack por la sorpresa y preguntó:
"¿Por qué?"
"Siento molestarle a ésta hora, pero he venido a entregarle algo"
"¡Lo sé! Pero yo lo haré primero"
Jack tomó su arma del suelo y Lucio retrocedió.
"No..." Gimió el portero mientras que recibía un disparo en las piernas.
Como un demonio con una bala en la pierna derecha, Lucio embistió a Jack tumbándolo al suelo.
El sonido del reloj de Jack, que avisaba que estaban por ser las doce distrajo a Lucio unos segundo que fueron aprovechados por Jack para levantarse y propinarle un golpe en la sien.
El portero, tumbado en el suelo ya no parecía amenazador, Jack tomó su arma y le disparó entre sus ojos, quitándole instantáneamente la vida.
Algo lo hizo volver a la realidad, algo que asomaba del traje del portero, un papel tal vez, no una carta, se dio cuenta Jack al tomarla.
Era del policía.
Jack abrió la carta, y escuchó un sonido qeu provenía de su reloj anunciando que eran ya las 12.
Todavía con su arma en la mano sintió como se le helaba la sangre, su cabeza razonaba a una velocidad inhumana, uniendo, analizando... Deduciendo...
Jack sentí que su cuerpo no respondía, que nada importaba ya, y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos mientras que leía como el policía le decía que ayer a la noche era él quien con actitud de loco tiró todos sus muebles por la ventana y lo hechó de su casa al tiempo que destruía la videocinta de grabación.
Jack comenzó a sentirse mal, sintió una punzada en el estómago y sentía como perdía el control de su cuerpo y persona mientras se llevaba el arma a su boca; sintió el frío revolver dentro de sí sin poder controlar su brazo, y escucho que la boca, la cual no era suya, murmuraba "No podemos vivir sin Eleonora" al tiempo que sus dedos presionaban el gatillo.
Comentarios
¡¡felicitaciones ¡¡
Un Abrazo De Oso Y Buena Vida:):):)