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El Bardo y su reflejo

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Comentarios

  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado agosto 2009
    CreativoJ, con opiniones como la tuya, uno se alegra y MUCHO. Decirte que ya me darás tu nombre, con los demás, para ponerlo en la parte de "Agradecimientos" de esta novela. Joder, así los emails de editoriales y agencias con negativas constantes o con comentarios como: "Es muy interesante y tiene muchas posibilidades, sigue moviéndola, pero lamentamos decirte que no encaja con nuestra línea..." No pueden afectarme. Jajaja. Soy inmune a ellas. :D
    Insisto, no tengo palabras. Gracias por seguir leyendo.
    Seguimos en contacto y por supuesto, leyéndonos. Un fuerte abrazo.
  • CreativoJCreativoJ Pedro Abad s.XII
    editado septiembre 2009
    Bueno, pues me siento muy halagado de que quieras incluirme en los agradecimientos de la novela, pero me abruma un poco, no se, ahi se suelen dar gracias a tus padres, etc... no se si uno que te dio un buen comentario en un foro merece tal mencion :D.

    ¿Y dices que ya la estas enviando a editoriales y estan pasando de ti? :confused: ¿Ya la tienes terminada o que? Porque lo que llevas publicado aqui apenas debe ocupar mas de 10 paginas de texto, muy lejos del tamaño de una novela. ¿O me he perdido algo?
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    Hombre, por supuesto que los padres, familia, amigos etc... también van, pero quienes me animan a que esta en concreto avance, merecen mención también. Esta novela todavía no la he enviado a editoriales ni agencias. Sin embargo "La tomba del Ignoto" y "El árbol de las lágrimas" llevan unos cuantos viajes encima, ninguno con éxito incluso con agente. Así que decidí un día dejarme de tonterías y colgarlas en mi web, si no las quieren las editoriales, están allí para el que las quiera leer. :D
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    Qué atascadito que estoy.... :mad:
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2009
    Comienzo con un GENIAL, revue…
    Hace tiempo vi que seguías escribiendo sobre “El Bardo y su reflejo” pero al ver que iba a ser más extenso de lo que últimamente puedo leer, decidí buscar un día adecuado para recrearme en la lectura, y ha sido un acierto.

    La verdad, revue, no sé donde andarás ahora, pero espero que estés donde estés no dejes de darle vueltas al coco para acabar con esta novela corta que te has propuesto. Ya somos unos buenos pocos los que desde aquí te mandamos ánimo, y tampoco sé si la acabarás publicando o no, eso como ya dijiste, da igual, lo importante es que este texto realmente tiene entidad, incluso ajena a lo que pudiera ser tu voluntad.

    Brillante el laberintico juego de espejo que has montado. Formidable la idea de que el personaje conozca a su creador, y que el creador acabe reconociendo cierto desconocimiento en el personaje. ¿Sabes? En esto me ha recordado un poco a la novela “Niebla” de Unamuno, sólo que el creador en ese caso advierte a Augusto, personaje principal, de que no es autónomo: Unamuno se presenta entonces como el Dios, condicionando cada gesto y palabra Augusto. Pero en ésta tuya es el autor quien queda a merced de sus personajes, Carla y Liliana, por eso me entusiasma la idea de que tal vez alguno de los personajes gane tal relevancia que acabe sucumbiendo la propia voluntad del autor. Hubo un momento en que llegué a imaginar a Liliana, encerrada en el manicomio, inventando toda la historia, viviéndola simplemente en su imaginación.

    Bueno, revue, que he disfrutado mucho leyéndote y espero seguir haciéndolo en tus próximas publicaciones.
    Un abrazo
    Max
    :)
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    ¡Oye! ¡Qué alegría! Muchísimas gracias por tus palabras de ánimo Maxmax. Ya sabes que tú también aparecerás en agradecimientos ¿no? ¡Madre mía! La novela va a tener unas cuantas páginas de agradecimientos... jajaja. Lo que dices de Unamuno y "Niebla" es verdad, de hecho, mientras escribía me di cuenta de ello, ya que "Niebla" es un juego de confusión, espejos... siempre lo defendió su autor: CONFUSIÓN y Agusto es su llave para crear este mundo. Tengo en mi poder una edición de esta novela en mi estantería; una joyita, de 1996. En propias palabras de su autor, en un texto escrito en febrero de 1935 y con título de <<historia de Niebla>> ya lo comenta: La primera edición de esta mi obra-¿Mía sólo?-.

    Yo juego con otra pelota y espero que salga otra cosa ya que, <<El Bardo y su reflejo>> empezará con otra novela; <<La tomba del ignoto>> que, cuando uno la acaba la pregunta queda en el aire. Entonces comienza esta, <<Bosquejo de un dechado>> donde pretendo aclarar quién la escribió... No va a ser fácil... ¡Dónde me he metido! Jajajaja

    Gracias Maxmax por tus palabras, insisto, soy pesado, lo sé, pero coño, ayudan un rato. Oye, ¿tú nunca has escrito una novela? ¿No te has puesto? :D
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2009
    Gracias, revue, por la parte que me toca… Es ya un honor sólo el hecho de que hayas pensado en que aparezca en la parte de agradecimientos.
    Ah, es claro que ésta, tú novela, está orientada desde otra perspectiva distinta de la de Niebla, la tuya, si cabe, está confeccionada desde otro plano mucho más complicado… Tu intención de inserirla en otras comporta un reto tal que daría verdaderos quebraderos de cabeza al escritor más experimentado. Y ahora que me refiero a tus otras novelas, con tiempo, tendré que ir echando un vistazo pa ponerme al día… jeje

    Nunca he intentado escribir una novela, aunque si lo hiciese no creo que mis ideas soportasen muchas páginas, tiendo a la dispersión, por eso procuro lo conciso… aunque sí que tengo entre manos un relato bastante largo, de unas 8 o 9 páginas, que escribí hace ya algunos años y que me gustaría volver a releer para modificarlo… propósito, por otra parte, que me va a llevar tiempo, ya que, si lo consigo, muy poco va a quedar de él…

    Un abrazo,
    Max
    :)
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    10
    thump_3125173bardi.jpg


    Es como si un impulso ajeno a mí, llegado desde arriba en lo más alto o abajo, de lo más profundo, o puede que incluso en algún lugar de mi mente que no alcanzo a iluminar… o… ¡no puedo expresárselo! ¡Créame! ¡De pronto carezco de palabras! Es como si una mano oscura decidiera y estuviera intentado cambiar lo acontecido, explicó Isabel Morrell al Agente Osuna.
    <<Culpable>>, dijo usted. ¡Basta de liar el cordel!
    ¡Imposible!
    Señora Morrell, dijo <<culpable>>.
    Por supuesto, ¡refiriéndome a la Señora Rojas! ¡Esa maldita hija de la gran puta! ¿Cómo iba yo a matar a José?― justificó rebosante de estupor, acorralada y cercada como un animal de matanza, a propósito; por mí.
    El Agente Osuna frunció el ceño como quien no da crédito a lo que escucha. Sacó un pañuelo de tela del bolsillo interior de su americana y limpió el sudor de su frente. Tosió. Carraspeó. La flema se deslizó y coqueteó con la lengua. La tragó. Hizo el amago de encender un cigarrillo pero se abstuvo al recordar que su hija, aquella misma mañana, antes de responder al aviso de un asesinato, dijo después de besarle: Papá, hueles mal.
    Pregunté, y con bastante y obvia claridad y esto puede cotejarse con los informes escritos, que si usted se consideraba autora del crimen, al haber estado en la escena y presente junto a la Señora Rojas. Por tanto, ¿inocente o culpable? Usted contestó. ¡Vaya si lo hizo!
    No fue así.
    Sí. Además, ¡jamás pude figurarme que unos ojos pudieran albergar tan sobrecogedora malignidad!
    [Y así es. Isabel: yo en un comienzo te imaginé dulce, tierna, despreocupada, una secretaria dócil con un toque atractivo. De hecho, anoche fantaseé con tu imagen. Pero pronto me di cuenta de una fachada oscura. No puedo creer que me equivocara. Que te prejuzgara tan erróneamente. Fue desgarrador descubrirte, vergonzante, humillante. ¿Dónde queda mi credibilidad como escritor, niña? Mereces girar y dirigirte allí hacia donde yo indique. ¿No me crees? Siente, sufre, quiero ver de qué soy capaz. Necesito contentar a Carla, luego Liliana…]
    ¿Cómo? ¡Lloraba! ¡Lloré! ¡Lloro! ¡Se lo suplico! ¡No me juzgue con tan vil mirada! ¿Y mi abogado?
    ¿Abogado? ¡Abogado ha dicho!― exclamó―, ¿mantuvo una relación amorosa con el fallecido?
    Isabel llevó la mano a su pecho. Sintió el aire quemar. Respirar ahora era voluntario.
    Sí. ¿Ha sido esa bastarda, verdad? Ella está tergiversando los hechos― sus ojos llamearon como los de un animal, Isabel estaba despertando.
    ¿Carla? ¿Otra vez Carla? ¡Es usted una obsesa! ¿Sentía celos de esa maravillosa escritora?
    ¡Maldita embustera!
    Desde el otro lado del cristal, con un as en la manga, Carla observó a Isabel, disfrutando el juego, el giro, la ventaja que yo estaba otorgándola. ¡Deja de fingir que sufres Carla! Sabemos bien qué hiciste, pero yo te protejo… no temas ni un minuto, es más, te pregunto: ¿cuál quieres que sea el destino de Isabel?
    Fingiendo estar deshecha, actuando con maestría y arte, perfiló un amago de sonrisa. Al otro lado del cristal, el rostro de Isabel Morrell se fundía con Liliana Candau. ¿Habrá nacido una nueva bestia o soy yo ella?
    Vas a morir Isabel. Y vas a sufrir a mi antojo. Púdrete de dentro hacia afuera.



  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    11
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    No podía apartar la mirada de aquellos imponentes tacones de aguja.
    Imponentescereza, taconesdiría blahnik, por decir. De aguja―unos doce centímetros.
    De ellos y hacia lo alto, como una extensión adherida y herida, se prolongaba el femenino y esbelto contorno de una mujer de apellido Candau, invocada de un laberinto para penetrar en otro.
    ¿Para esto me haces llamar? ¡Qué mentecata eres!
    Me embisten inquietudes; preguntas que…― exteriorizó Carla, encogida como quien protege su orgullo ante la respuesta a una pregunta burlesca. Podría decir que incluso con recato y prudencia a su propio álter ego.
    Dudas de esa simpleza las tiene un mediocre sin criterio. ¡Por favor! ¡No te creí tan basta, mezquina, baja…! ―exclamó Liliana―. ¡Eres, ni más ni menos, que la autora de <<Desnudo, alma y abismos>>, demuéstralo! En ella yo soy lo que quieres ser y escribí lo que tú no podías narrar. ¿Lo recuerdas?
    Sí.
    ¿Entonces qué?
    ¡¿Nunca creíste en él o ella?!
    ¡Jamás!
    A veces siento que los acontecimientos de mi vida no dependieran de mi criterio…
    ¡Basta! No hay nadie encima de nosotras. Ningún ser supremo, dios antojado, o como quieras llamarlo. Tú y sólo tú mataste a José; tú y sólo tú lograste que culparan a esa engreída, Isabel, fruto de tu propio trabajo. Tú y sólo tú me creaste e hiciste creer muerta. Tú y sólo tú te atreviste a creerme loca en un Centro Psiquiátrico. Tú y sólo tú hiciste que me arrancara la cabellera en nombre de la locura. Sólo para que pariera una novela escrita como diario… ¡Tan sólo para eso! ¡Pero te debo la vida y bebo de ti! ¿Y yo, acaso, te reprocho todo ese sufrimiento?
    ¡No! ¡Y te agradezco esa entrega! Pero al igual que yo te creé, alguien me creó a mí.
    Liliana rió y dio dos pasos al frente.
    Me parece acertado lo que planteas; Querida Carla, me mataste o lo diste a entender en tu novela (Duerme, duerme, duerme…), recitaste. Y me has resucitado de tu retorcida mente. Y ahora viva, no te he matado porque te aprecio. Debes saber que yo ya no dependo de ti. Soy independiente, vivo y crezco en otros. ¿No ves que huelo tu miedo desde aquí?
    Carla no respondió y se acercó al espejo.
    Tienes toda la razón. Siempre supe que esto pasaría algún día. Y como te admiro, te pregunto: ¿Qué debo hacer?
    Si tú crees que él existe, mátale.
    ¿Cómo?
    Sólo tú sabes cómo hacerlo.
    Tengo miedo.
    Carla, Carla Cossete… Señora Rojas… ¿De qué tienes miedo?
    De lo que pueda hacerle a Isabel.
    ¿Esa gilipollas?
    Sí, no la aprecio ni mucho menos, pero es inocente y él… él quiere hacerla daño, por algún motivo…
    ¡Pero si fuiste tú!
    Yo estuve temblorosa, torpe después de matar a ése cabrón… Y sin que moviera un dedo, el viento sopló a mi favor y una fuerza creció dentro de mí. Dominé el escenario. Pero tuve ayuda, la tuve. Fue él.
    ¿De quién? ¡Dilo si te atreves!
    ¿Recuerdas aquel laberinto?
    Liliana retrocedió los pasos que dio.
    ¿Él?
    Sí.
    ¿Es ese monstruo del que hablas?
    Sí.
    ¡Asesínalo!
    Él te adora, te quiere. Y deberías saber que me utiliza para llegar hasta ti. Me pregunta una y otra vez por la novela que escribiste. ¡Quiere leerla! ¡Necesita leerla! Liliana…
    Liliana lloró sangre. No de pena. Odio, rencor, celos. Luego desapareció otra vez justo cuando Carla llegaba a ella. Ojalá, dijo, pudiera llevar con tan suma elegancia unos tacones de aguja. Lástima que mi cuerpo no los merezca… ¡Por qué nos haces esto! ¿Por qué nos creas y luego nos abandonas? ¿Eh? ¡Di! ¡Detesto tu silencio! ¡Abomino tu puto silencio!
    ¡TE ODIO MISERABLE!
    Carla cayó arrodillada. Como quien reza, pero sin fe. Sin fe… Ya no creía ni creería en mí. Maduró. Y ello traerá terribles consecuencias.
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    Voy engranando las piezas. Si os interesa, aquí está todo junto, aunque no esté acabado. Saludos!

    http://www.scribd.com/full/19734747?access_key=key-na8yx3pej86kc03jaa3
  • CreativoJCreativoJ Pedro Abad s.XII
    editado septiembre 2009
    Esta ultima parte 11 esta muy bien, aclara algunas escenas que hemos visto pero que no se entendian del todo bien (esto de leer el relato a trozos tampoco ayuda precisamente). El dialogo entre una creacion y su "subcreacion" es interesante, mas cuando la "subcreacion" (Liliana) es superior a su creadora (Carla), esta la envidia, le pide consejo, sabe que le dira lo que ella no es capaz de ver. Y lo mejor es el giro hacia "hay que matar al creador", y esa frase final de "Y ello traerá terribles consecuencias", que te deja con ganas de ver la conclusion.

    Un saludo
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2009
    Sigue así, revue, ya sabes cuál es mi opinión...

    Reafirmo el análisis de creativo. El juego de espejos (la observación entre ellos) conlleva a una introspección cada vez mayor en los personajes, que los subleva y los conduce hacia una revelación de sí mismos más y más independiente, dejando entrever al lector, los deseos, sentimientos y debilidades de estos. Lo mejor, que todo está por decidir, por descubrir…

    Saludos,
    Max
    :)
  • lady_yunalady_yuna Pedro Abad s.XII
    editado septiembre 2009
    Está muy bien, se nota que manejas muy bien las palabras y tu vocabulario es muy amplio. En sí, creo que refleja claramente un personaje algo neurótico, Carla, que a pesar de todo se reprime a pesar de que su editor la saque de quicio y es con Liliana, el personaje de su novela con quién es capaz de liberarse. Espero empaparme de tanto talento... Un saludo.:o
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    Creativo, Maxmax, LadyLuna... Thanks!
    La cosa está por terminar, o no... Jejeje, tendremos que hacer una quedada y tomar unas cervecitas. un abrazo :D
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    12


    Podría haber cambiado estos dos últimos capítulos; soy un despiadado protector del repaso, la limpieza y el orden en todo lo que escribo. Pero he aquí la pregunta: ¿Depende de mí? Lo dudo. Ya lo dudo. Ni mis dedos obedecen. Mi criterio, hundido. ¿Quién, quién escribe esto? ¿Yo?
    Lo pongo en entredicho. Me distorsiono.
    Deterioro.
    Vacío.
    He decepcionado. Me he vendido, prostituido y cedido. ¡Así es! No espere gran cosa de mí.
    ¡Silencio! Escuche… ¡Viene, viene ya!
    ¿Quién está ahí? ¿Hola? ¿Eres quien espero que seas?
    [Creador…]

    ¿Carla? ¿Eres tú, mi Carla? Este silencio está corroyéndome. ¡Responde infausta crea…DFS.lrir`ñnnna6cfgerrrg8uq34 uae6jueaju


    Relevo: Lástima de hombre. Encorvado y podrido por el ordenador, de físico lamentable, tal y como tú me describiste. Ha sido fácil eliminarte. No hiciste nada, NADA por defenderte. De hecho, esto último que has escrito no es más que una pelada y lamentable interpretación. Me viste venir, ¡y de lejos!
    Deduzco entonces, que quisiste morir. Dos cabezazos contra el teclado del ordenador. Y un charco de sangre crece. Tus ideas, Aitor, se esparcen y entremeten en las teclas. Dulce penetración amarga mi escritura. ¡Valiente bastardo!
    Sí. Tu tumba sí que tiene nombre.
    Me justifico: le he matado. Al creador. He degollado al padre; a la madre. He erradicado cualquier idea, símbolo, juego hacia algo superior. Ni templos, ni majaderías, ni oficios, ni ofrendas a ÉL. Ahora, como diría mi álter ego, yo, y sólo yo timoneo este barco.
    Suelto cabos.
    Libre.
    Ochenta grados a estribor.
    Toda la mar para mí. Toda y ella...
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2009
    Se me olvidó postear el final:


    13


    ¿D.E.P?
    Aitor (de apellido desconocido).
    Misógino No Confeso.



    14


    Le lacrime tue io le raccolgo!


    Me ha dado por llorar. Y la verdad es que no siento pena alguna por él. Quizá lo hago por el desorden de este escrito que arrojo y sentencio a la mar. Al matar a mi creador soy partícipe de que me he sentenciado a muerte. Mi barco va a la deriva. Y sólo y solo; porque soy incapaz de timonearlo.
    <<¡La Mamma Morta!>> resuena en mi cabeza como una luz inerte que penetra la más oscura habitación.
    Las olas me embisten y hieren de gravedad a mi pequeño navío. Desde que nací, mi vida ha sido un aria, aunque no a una sola voz.
    Alguna que otra vez, distingo a Liliana reflejada en el agua del mar. Enfurecida como una bestia. Triste e inocente como una niña. Su mirada está inundada de desconcierto. Soy una asquerosa y lamentable réplica de Maddalena di Coigny, le he gritado a Liliana.
    ¡Perdóneme Excelentísimo Umberto Giordano por tomar su obra para interpretar mi propio final!

    Liliana me grita:

    ¡No! ¡Te ruego, vive!
    ¿No te das cuenta? ¡Es nuestro final!, la respondo. Canto, canto, canto…

    Così fui sola! (¡Y así quedé sola!)
    E intorno il nulla! (¡Y alrededor la nada!)
    Tu non sei sola!,(¡Tú no estás sola!) grita Liliana. Tú y yo, juntas, seremos paraíso.
    ¡Basta!, sentencio.

    El barco se ha hundido. Los cantos de Liliana y el mío son uno. Fundidas en el mar que devora, me deshace, me diluye.
    Exacto.
    Lo son già morta cosa.
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2010
    Bosquejo de un Dechado, una continuación de "El Bardo y su reflejo" puede leerse aquí:

    http://www.scribd.com/full/22702663?access_key=key-4w04mdytopghulfibzz
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado septiembre 2010
    Me entristece el final, pero en fin...
    Revue, no creo que haga falta traducir entre paréntesis los versos de la obra italiana.
    Por cierto, el verso es "Io (yo) son già morta cosa".
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