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El espejo

betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
editado diciembre 2009 en Narrativa
De pronto notó que se había derrumbado su rostro atractivo qué llegó a doler físicamente como un tumor. Todavía recordaba ese privilegio que llegó de la adolescencia; era como un último gesto de animal decadente. El espejo no mentía. Indudablemente, ese día reconoció la vejez.

Recordó que, desde ya unos meses atrás, todas las mañanas parada frente a él, había comenzado a mostrar, a un ritmo lento pero con una melodía ritual y monótona signos que vislumbraban, sin lugar a dudas, el avance de la infalible e inevitable cuenta regresiva.

Esos días tubo un ataque de enojo pasional contra la imagen reflejada en el espejo que ocasionó tumultuosos deseos y la única forma de redimirlos era hacer añicos al espejo.

Mas recapacitó. Su estado podría compararse con momentos de la lejana juventud, en que deseos compatibles con las normas y buenas costumbres la obligaron a una sublimación otorgándole fuerzas para sobreponerse y aceptar su impotencia.

Los días transcurrieron. La lucha interna contra el espejo, que tomó el lugar de su otro yo, fue cruel y sin escrúpulos. No fueron escatimados esfuerzos que en momentos lindaron lo imposible. Horas y horas junto a su analista reforzaron su auto estima. Caminatas largas y placenteras consiguieron fortificar su cuerpo.

Inclusive los más cercanos notaron la diferencia. Era ella, sin duda, pero con un aire de superioridad, envuelta en un halo de frescura juvenil. Su cuerpo irradiaba cierto aroma subyugante, su rostro tomó un color atrayente. Sus facciones mostraban serenidad, entereza, finura.

Al ofrecerle su semblante su imperdonable enemigo creyó que éste no daba crédito a la nueva esfinge que pretendía sobreponerse a la consabida ley de la vida, pero no tuvo reparos y reconoció que ella había triunfado en su cometido.


OOOOOOOOOOOOOOO

Comentarios

  • mariaelenamariaelena Francisco de Quevedo s. XVII
    editado marzo 2008
    Excelente Beto!!!
    Es la lucha por la vida..., el tiempo que no tiene escrupulos.
    La vida que es el camino hacia la muerte segura.
    Solo vivir con plenitud cada instante,aceptar y saborear los escalones de nuestra existencia.

    un abrazo,
  • arturoarturo Anónimo s.XI
    editado marzo 2008
    EEE!! escribes muy bien, y si, es algo por lo que todos vamos a pasar, muy bueno.
    Saludos.
  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2008
    mariaelena y arturo:

    muy amables por vuestros comentarios.

    en el camino nos encontraremos...

    betob
  • Pluma & MentePluma & Mente Pedro Abad s.XII
    editado abril 2008
    odio los espejos...

    jaja me gusto mucho lo escrito..
    la forma en que narras es muy entretenida.. ha

    siguele..


    .....saludos......
  • marina-01marina-01 Pedro Abad s.XII
    editado abril 2008
    Me encanto tu escrito, refleja la realidad que todos y todas pasaremos un dia, la diferencia sera la forma en que permitiremos al tiempo dejarnos huellas, tal y como en tu escrito, podremos detener un poco al tiempo.
  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2009
    Pluma y Mente,

    confieso yo también los odio

    betob
  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2009
    Es de lamentar, marina-01, el tiempo no acepta descansos ni paradas. Eso si podemos cambiar, mejorar, e inclusive engañarnos.

    betob
  • POLIXENAPOLIXENA Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado junio 2009
    Es necesario mirar más allá del espejo, no quedarnos con la imagen que refleja si no es pensando en todo lo que esa imagen ha vivido y sufrido y lo que todavía le queda.
    Hermoso betob.
  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2009
    De acuerdo contigo Polixena, allí radica la esencia misma de la vida, mirar adelante y no al espejo.

    betob
  • LetrazulesLetrazules Anónimo s.XI
    editado junio 2009
    Me gustó el inicio de tu relato, aunque la frase "...doler físicamente como un tumor" suena algo redundante, creo que se podría omitir la palabra 'físicamente'. También me agradó la forma de escribir, aunque hay dos errores ortográficos, que seguramente nos pasa a todos.

    Saludos Betob
  • editado junio 2009
    Me encantó; la forma que tenés de narrar es muy bonita.
    Es una realidad con la que todos, tarde o temprano, tenemos que aprender a vivir, a unos les cuesta más y a otros menos (por eso hay cirujanos plásticos)...

    Esperamos ver más relatos tuyos!
  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2009
    Un gusto recibir tu comentario mary; en verdad la lucha no se sintetiza sólo con el espejo, allí radica el problema.

    betob
  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2009
    Gracias por visitar y comentar Letrasazules, con respecto a tu apreciación: redundancia, lo creí conveniente para recalcar y por lo tanto valedero.
    Un gusto platicar sobre modos y puntos de vista.
    Aprecio tu opinión.

    betob
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado julio 2009
    ¡Hola Betob! Siempre que anuncia un relato la palabra espejo me ocurre como a los perros de Pavlov y enseguida pienso en Alicia a través del espejo, mi cuento preferido.
    Míralo del revés, a ver que pasa, porque si nos empeñamos en buscar lo que ya se fue ni de coña te lo devuelve.
    Yo lo saco la lengua de vez en cuando y el me responde de la misma manera, antipático el espejito ¿verdad?.
  • Joel ChicomaJoel Chicoma Pedro Abad s.XII
    editado diciembre 2009
    betob escribió : »
    De pronto notó que se había derrumbado su rostro atractivo qué llegó a doler físicamente como un tumor. Todavía recordaba ese privilegio que llegó de la adolescencia; era como un último gesto de animal decadente. El espejo no mentía. Indudablemente, ese día reconoció la vejez.

    Recordó que, desde ya unos meses atrás, todas las mañanas parada frente a él, había comenzado a mostrar, a un ritmo lento pero con una melodía ritual y monótona signos que vislumbraban, sin lugar a dudas, el avance de la infalible e inevitable cuenta regresiva.

    Esos días tubo un ataque de enojo pasional contra la imagen reflejada en el espejo que ocasionó tumultuosos deseos y la única forma de redimirlos era hacer añicos al espejo.

    Mas recapacitó. Su estado podría compararse con momentos de la lejana juventud, en que deseos compatibles con las normas y buenas costumbres la obligaron a una sublimación otorgándole fuerzas para sobreponerse y aceptar su impotencia.

    Los días transcurrieron. La lucha interna contra el espejo, que tomó el lugar de su otro yo, fue cruel y sin escrúpulos. No fueron escatimados esfuerzos que en momentos lindaron lo imposible. Horas y horas junto a su analista reforzaron su auto estima. Caminatas largas y placenteras consiguieron fortificar su cuerpo.

    Inclusive los más cercanos notaron la diferencia. Era ella, sin duda, pero con un aire de superioridad, envuelta en un halo de frescura juvenil. Su cuerpo irradiaba cierto aroma subyugante, su rostro tomó un color atrayente. Sus facciones mostraban serenidad, entereza, finura.

    Al ofrecerle su semblante su imperdonable enemigo creyó que éste no daba crédito a la nueva esfinge que pretendía sobreponerse a la consabida ley de la vida, pero no tuvo reparos y reconoció que ella había triunfado en su cometido.


    OOOOOOOOOOOOOOO

    Resulta interesante la perspectiva en la que te sitúas. Abstraer el tema de la pérdida de lajuventud a la literatura,no resulta fácil y en este caso lo consigues, no obstante, y es mi opinión como lector, que le restas armonía al escrito cuando el personaje busca ayuda del psicoanalista y no en sí misma.
    Un fuerte abrazo
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