Este es un corto relato que dividiré en 2 capítulos. A continuación pongo el primero:
Venganza
Es de noche, las calles casi vacías, solo extranjeros y putas las llenan. La puerta trasera de un restaurante de lujo se abre con cierta fuerza y de ahí sale con bastante prisa un hombre muy bien vestido. Al parecer está malherido, tiene una herida en su pierna derecha que le dificulta el movimiento. La escandalera que provoca despierta la curiosidad de la poca gente que habita la calle. Otro hombre sale del restaurante por la misma puerta, pero este es distinto, lleva una pistola en su mano derecha y tiene la ropa hecha trizas. El hombre malherido recibe otro disparo, esta vez en su otra pierna, provocando que caiga sobre la húmeda carretera. El golpe le abre una pequeña brecha en la parte superior de la frente. El hombre armado se acerca mas y le apunta a la cabeza. El pobre herido suplica por su vida y el que va armado hace oídos sordos.
El pequeño juego que se llevan entre manos es interrumpido por la policía, que llega de inmediato y rodea a la pareja. Al mas mínimo movimiento del hombre armado les llevará a dispararle… ¿Qué lleva a las personas a actuar de esa manera? ¿Cuándo dejamos de pensar con la cabeza?
Un día antes:
Un bonito parque, es muy grande y muy arbolado. Niños jugando en los columpios y toboganes, y parejas paseando de forma muy romántica; pero centrémonos en una de ellas, una que está sentada en uno de los numerosos bancos blancos que tienen vistas al mar:
-Hace un día precioso cariño.-Le dice ella.
-Si, la verdad es que el cielo hoy está hermoso.-Le contesta su pareja.
-Lázaro, ¿te acuerdas cuando nos conocimos?
-Si.-Le dice a su amada con una leve sonrisa en la boca.- Fue en este parque, estabas paseando a tu perro y yo te entré de forma descarada ¡jajajajajajaja!
-Que vergüenza pasé en ese momento, en aquel entonces no pensé que estaríamos aquí los dos juntos justo cinco años después. Por cierto, mañana abriré por fin la tienda de ropa.
-Estupendo “Liz”, pero… ¿No dijiste que no tenías dinero?
-Bueno, eso está ya arreglado.
-Vamos Elizabeth, te conozco ¿Por qué hemos venido aquí exactamente? ¿Qué me tienes que contar?
-Lázaro…-La chica se sonroja mientras aprieta la mano de su querido y le dice con alegría…-¡Estoy embarazada!
-¡Yiiiijaaaaaaa!-El novio pega literalmente un salto de alegría y se arrodilla ante ella-Cielo, cásate conmigo.
-Te quiero.-La chica se abalanza a él y le besa con pasión.
¿Cómo? Ahora Lázaro se encuentra tumbado en el suelo de su casa, en el comedor mas exactamente. El chico está desnudo de cintura para arriba, tiene múltiples heridas en la espalda y una pequeña raja en la mejilla izquierda. El pobre vuelve en si:
-Que dolo…¿Qué demonios? ¿Por qué estoy lleno de heridas? ¿Por qué está mi casa toda revuelta? ¡“Liz”! ¡¿Dónde estás?!
El joven pasa al aseo y empieza a lavarse.
-Mierda, está todo revuelto… ¡”Liiiiz”!
Lázaro sale del aseo y entra en la cocina.
-Joder, la nevera abierta y todo fuera, todo lo de los cajones igual, ¿no nos habrán entrado a robar? ¡”Liz”! ¿Has llamado a la policía? ¿Ala, tu no contestes, no estarás durmiendo? Je, tu eres capaz.
El joven sale de la cocina y se dirige a la habitación.
-¡Vamos Elizabeth, levanta que ya son horas! ¡Tenemos que ir a la comisaría!-Lázaro abre la puerta mientras habla- ¡venga, levanta Eli…! ¡Oh, Dios mío!
El chico deja de aguantar el peso de su cuerpo y se ve obligado a caer de rodillas, lo que ve le entran ganas de sacarse los ojos; pero se debe conformar con vomitar. En la habitación se aprecia el cuerpo mutilado de su amada, aunque a el le basta con ver su cabeza encima de la cama para sacar todo lo que lleva dentro. La sangre lo inunda todo.
Su amado no emite ni un solo sonido, simplemente se echa las manos a la cabeza y se acurruca en una esquina, a llorar en silencio.
Después de un par de horas se levanta muy despacio y sin mirar los trozos repartidos de su novia por toda la habitación, se dirige con desánimo al comedor. Allí saca de un cajón de un mueble, una Desert Eagle que adquirió de forma ilegal. La mágnum estaba escondida en una especie de doble fondo. Lázaro coge con fuerza la mágnum y se sienta en el destrozado sofá, apoya la cabeza en la pared y se mete parte del cañón en la boca, aún le quedan pequeñas lágrimas recorriéndole las mejillas y no piensa en otra cosa que no sea morir. Todo el cuerpo le tiembla, especialmente las manos, e intenta quitar la palanquita de seguridad con el pulgar derecho. El sudor se une al tembleque y las manos le empiezan a resbalar hasta que se le cae el arma al suelo. Mueve medio cuerpo para recogerla, y justo al lado de la mágnum ve una cartera, una cartera que no es suya.
De ella saca varios preservativos caducados, algo de dinero, unas tarjetas de varios clubs y un DNI.
-No…no puede ser.-Lázaro reconoce al tipo que sale en el DNI, al parecer, de algún pub al que fue en el pasado con su novia.
A nuestro chico le rondan cientos de ideas por la cabeza, todas ellas indescriptibles, vuelve a meter las cosas en la cartera y se la lleva junto el arma, escondida en el cinturón, y se pone una camiseta de tirantes blanca y una chaqueta de traje negra por encima.
Una vez en la calle, entra en su coche y con firmeza y cara de demonio lo arranca, y va disparado al local donde puede estar el futuro desgraciado de la cartera.
Al cabo de un tiempo lo encuentra y deja el coche al lado del edificio. Sale del vehículo con rapidez y a paso ligero se acerca a los dos gorilas que protegen la puerta. Sabe que no se ha equivocado de sitio, ¿a plena luz del día y ya están los porteros en la puerta? Sabe que está ahí, sabe que está dentro. Lázaro se dirige a los gorilas:
-Hola señores ¿un buen día?
De mientras, dentro del local se encuentra el hombre que aparecía en el DNI, Rodríguez:
-¡Joder, prepara bien a esas putas para esta noche, van vestidas que dan asco! ¡Y tu! ¡Que cojones haces que aun no estas desnuda! ¡Aquí tengo a un amiguito que está esperando a que lo mames!-Si, el deslenguado es el del DNI, y también el dueño del pub.
-Se…señor, no encuentro a maría.
-¡Búscala y cuando la encuentres le dices que Rodríguez le va a meter una pistola en su jodido culo!
Rodríguez es un hombre de treinta pocos años, esta medio calvo y lleva barriga cervecera. Siempre tiene puesto algún traje barato, siempre blanco. El local en sí es una birria, un poco pequeño para lo que debería ser y la iluminación es casi nula. Casi todo lo que hay de valor en él es ilegal; pero que se le va a hacer, al fin y al cabo sirve su propósito, ser una tapadera.
Rodríguez escucha el fuerte sonido de dos disparos que proceden del exterior.
-¡Qué cojones está pasando fuera! ¡Tu estúpido, deja de buscar a la puta y ve fuera!
Antes de que el “siervo” empezase a mover, la puerta se abre y entra Lázaro con la mágnum en la mano.
-No, tu no te mueves.-Nuestro chico dispara de inmediato al que se debía acercar a la puerta y después la cierra.
-¡No puede ser cierto! ¡Jajajajajajajajaa! ¡Si no estás muerto! ¡Pero eso se puede arreglar!.-Se tira aposta un pedo.-¡Jaaajajajajaaa! ¡Mejor fuera que dentro! ¡Jajajajajajaa!
Lázaro dispara en las dos piernas de Rodríguez, mas exactamente en las rodillas, reventándoselas literalmente hablando, haciéndole caer al suelo.
-¡Aaaaaagghhh! ¡Hijo de putaaaa! ¡Deberías estar muerto junto a la zorra de tu novia!
El joven al escuchar eso último le lanza una fuerte patada en la boca, haciéndole saltar unos cuantos dientes.
-¿Por qué?...¿Por qué lo…hicisteis?.-Lázaro empezó a soltar un par de delgadas lágrimas, ya que al preguntar le saltaron las fuertes imágenes de su novia muerta.-Dímelo o te arranco tus putos dedos de gordo que tienes y luego te obligaré a tragártelos.
-¡Muéreteeeee! ¡Que te jodan!
-Respuesta equivocada.
El chico rebuscó en los bolsillos de Rodríguez, encontrando una navaja bastante grande.
-Bingo.
-¡No, espera! ¡Espera!
-No, espera tu.-Con una pierna inmovilizó el brazo izquierdo del dueño del local, y acto seguido empezó a cortarle el pulgar de la mano derecha, como si de salchichas se tratase.
-¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
-Así me gusta, que grites.
Los gritos podían estremecer hasta al mas valiente de los hombres, excepto a Lázaro, que no pensaba en lo que estaba haciendo, sino en lo que aun le quedaba por hacer…
Después de un rato, consigue cortarle el pulgar y el índice.
-¿Sabes? Deberías llevar una navaja mejor afilada, me ha costado horrores cortarte dos dedos, y aun me quedan ocho mas…que demonios, si después están los pies. Que alegría ¿verdad?
-¿Aaaaaaagghh! ¡Dios mío! ¡Que dolor! ¡Valeee! ¡Te lo diré!
-Habla.
-¡Fue una orden de arriba! ¡Nos enviaron a nosotros! ¡Por favor déjame en paz!.-Casi no se le entendía con media docena de dientes menos, la boca chorreando de sangre y los típicos lloriqueos de un cobarde.
-¿Quiénes?-Pregunta mientras aprieta la navaja contra otro dedo.
-¡A mi y a un colega!
-¿Que colega?
- ¡Se llama Charez! ¡Regenta una discoteca! ¡El local se llama “El último baile”! ¡Siempre es a el al que le cuentan las movidas! ¡El lo sabrá todo! ¡Yo ya no se nada mas! ¡Por favor! ¡Aunque me cortases todos los dedos no podría decirte nada!
-Tranquilo, ya no necesito cortarte ningún dedo.
-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
Lázaro clava con ímpetu la navaja en el pecho de Rodríguez y lo arrastra hasta el ombligo, mete la mano en la gran raja y de tirón saca lo que en principio parecen que son órganos. Se escucha el último grito de Rodríguez.
-De que te quejas, mejor fuera que dentro.
Se limpia como puede la mano que está llena de sangre y sale del local. Observa que se ha aglomerado gente, pero no le importa, no le importa nada, simplemente anda hacia su vehículo y se dirige a la discoteca.
Por la carretera, en el atardecer, el ángel vengador se dirige a su próximo destino.
Comentarios
La discoteca “El último baile”… Cuestión de tiempo en que Lázaro la encuentre.
-“Liz”…”Liz”…-Repetía una y otra vez mientras volvía a derrochar lágrimas de amor.
No conseguía quitarse de la cabeza aquella imagen de su querida en aquella habitación, y cuanto mas tiempo la tenía en la cabeza, mas apretaban sus manos el volante.
-¿Por qué? ¿Por qué te han hecho esto “Liz”? ¡¡¡¿Por queeeeeeeeeeeee?!!!
Justo en ese momento encuentra la discoteca, tiene otros dos seguratas, también están fuertecitos. La puerta esta vez es doble y bastante grande. La discoteca está situada en un edificio alto y viejo.
Lázaro aprieta el acelerador, con intenciones obvias a la vez que descabelladas.
La mirada del joven se torna como la de un halcón, observa atentamente sin miedo como va a estrellarse y los gorilas que guardan la gran puerta no son capaces de ver el acontecimiento.
Al final pasa lo inevitable… Lázaro deja las manos libres, crea una mueca diabólica difícil de olvidar y se deja llevar. Se lleva por encima a los gorilas con su Jaguar del 77 rojo…
De mientras, dentro del local…
-Si joder, esta mierda esta rebuena colega, coño, pruébala hermano.-El que habla es Charez, o por lo menos le llaman así.
Charez es afro americano, se peina al estilo “cesar”. Suele llevar vaqueros de tres tallas mas de las que debería usar, suele llevar camisetas verdes, está obsesionado con el color verde. Es una persona algo delgada pero le suele echar huevos a los malos asuntos. A simple vista puede parecer tener mal genio, pero en el fondo no tiene tanto carácter.
-Charez, parece que se escucha jaleo ahí fuera.
-¡Y que coño me importa a mi! Estoy ocupado imbécil ¿No lo ves?
Parece que estar esnifando coca es un entretenimiento para algunos, en fin, cada uno pasa el rato como puede.
-Hermano, se escuchan gritos fuera.
-¡¡¡Qué te calles coño!!!
Un gran ruido muy exagerado llama por fin la atención de Charez, obligándole a salir de la “oficina” y meterse en lleno lo que es la discoteca.
-¡¿Pero que cojones es esto?! ¡Que alguien me diga que mierda hace un puto coche en mi discoteca!
Lázaro sale magullado pero firme del Jaguar y contesta a Charez:
-Aparcar.
-¡Joder! ¿Has atropellado a mis guardias?
-Que se jodan los guardias.
Charez, sorprendido, se da media vuelta, seguramente se dirigirá a la “oficina” a por una pistola. Lázaro le sigue aparentemente tranquilo, disparando a los dos amiguitos del dueño que habitan el local.
Una vez dentro de la “oficina”, Lázaro se apresura y dispara en una pierna a Charez.
-¡Aaaagghhhh!
-Si no te disparo no te detienes, a las malas se aprende… Bien, habla.
-¡¿De que cojones quieres que hable?! UN…un momento, ¡Tu eres el capullo de esa zorra!
Eso último no le gusto mucho a nuestro chico como ha sonado, por lo que decide romper el cristal de una ventana que da al vestíbulo de la discoteca, y con fuerza coge uno de los trozos rotos y se lo clava en su ojo izquierdo.
Los gritos incesantes y el sufrimiento de Charez invitan a una pequeña mueca de Lázaro.
-Cuando dejes de chillar como un puerco hablamos.
Los gritos no cesan pero nuestro chico tiene paciencia, gira levemente su cabeza hacia la ventana y al rato vuelve a dirigirse al desgraciado del cristal en el ojo.
-¿Sabes? Este antro me da entre pena y asco.
-¡¡¡¡Púdrete hijo de puta!!!! ¡¡¡¡Disfruté violando a la puta de tu novia!!!!
La cara de Lázaro cambió repentinamente, cogiendo a Charez de un brazo y arrastrándolo con crueldad por las escaleras hasta llegar al tejado del edificio.
Una vez arriba, Lázaro lo empuja hacia un lateral y le lanza la cartera de Rodríguez a la cara.
-Vas a acabar como tu amigo si no hablas.
-De…de acuerdo.-Charez se lleva las manos al ojo, intentando quitarse el trozo de cristal, con fallido resultado.-Nuestro jefe nos pidió que le diésemos una lección a una mujer. Nos dijo que le debía dinero y no estaba dispuesta a pagar.
-La tienda de ropa de la que me habló, así fue como consiguió el dinero.-Dijo para si mismo en voz baja Lázaro.
-Íbamos Rodríguez y yo, creíamos que estaría sola y nos trajimos una mierda china que te hace perder el conocimiento..-Según va hablando Charez, Lázaro se va calentando mas.- Cuando entramos a la casa te vimos a ti primero, te abalanzaste hacia nosotros y no nos quedó otra que meterte la mierda a ti. Caíste al acto y Rodríguez te propinó una paliza estando en el suelo.
-Por eso no recuerdo nada…
-Si, y de mientras yo me ocupé de la puta…si, la violé repetidas veces y al final la descuarticé.
Charez empieza a reírse incontrolablemente y Lñazaro se arrodilla y levanta su mirada al cielo, volviendo a dejar caer otro par de lágrimas.
-¡Jajajajajaaaa! ¡Jódeteeee cabrón! ¿No querías saber la verdad? ¡Pues ya la tienes!
Lázaro bajó la mirada, esta vez la dirigió al suelo, y se abrazó a si mismo.
-¡Jajajajajajaaaaa!-Charez sigue riéndose, cada vez mas descaradamente.
Lázaro deposita sus manos al suelo y vomita.
-Quien… quien…-Dice sin sentido nuestro chico.
-Quien que gilipollas.
-Quien… es tu jefe.
Lázaro se levanta y dispara a Charez en un lado de la barriga.
-¡¡HABLA!!
-¡Aaaaaggghhh! ¡Valeee! ¡pero para! ¡Se llama…Frank Lamiere!
-Mas cosas.
-¡Todas las noches cena en el restaurante Shinfu con otros hombres de negocios!
-Es curioso, al final… todos los cerdos cantan.
-¡Ya esta amigo! ¡He hablado, déjame hermano! ¡Por favor!
-Me suplicas… el último recurso de los cobardes.
Lázaro se acercó a Charez, justo cuando esta encima de él inclina una rodilla, le quita el trozo de cristal haciendo movimientos circulares y con los pulgares le incrusta los ojos salvajemente. Charez grita y se retuerce de dolor, no puede pararlo, no le quedan fuerzas para contrarrestar la voluntad de una bestia sedienta de venganza.
-Deja de patalear, tus esfuerzos son inútiles… sufre…
-¡Aaaaaaaaaaahh! ¡Dios miooooooo!
-…sufre…
-¡Aaaaaaaaaahhhh! ¡Mátame yaaa!
-…sufre…
El rostro de Lázaro no expresaba absolutamente nada… bueno, quizás expresaba el vacio, o puede que sea dolor y el sufrimiento de su corazón… solo él esta seguro de que es lo que siente.
-¿Sabes? “Liz” y yo íbamos a casarnos.-Habla con extraña e inquietante tranquilidad, mientras la sangre le salpica en la cara.
Lázaro no cierra los ojos, necesita ver como Charez rabia de dolor, un Charez que cada vez se mueve mas, sin poder escapar de su inevitable destino.
-Se me van a dormir los dedos, en fin, llegó la hora de marcharme, que tengas un buen viaje.
Lázaro agarra sus piernas y las levanta haciendo caer a Charez del edificio mientras suelta su último aliento desesperanzador. El cuerpo cae al suelo y pronto se amontona la gente a su alrededor. Lázaro se asoma y le dedica unas palabras:
-Cuidado por donde andas, si no abres bien los ojos puedes tropezarte.
Baja del edificio, se mete dentro de su estropeado vehículo y se dirige hacía el restaurante.
La mirada fija en la carretera, empieza a anochecer y Lázaro intenta durante todo el viaje poner un rostro al hombre que piensa incrustar una bala entre ceja y ceja.
Llega de madrugada, para el Jaguar enfrente de la puerta y baja.
-Acto final.-Se dice a si mismo.
Entra, en el vestíbulo le paran y al verle las pintas que lleva no le dejan seguir…
De mientras…
-Caballeros, hoy estamos aquí para hablar sobre el centro comercial que se inaugurará dentro de tres días, me parece que eso lo llevas a cargo tu, Cédric.-El que habla es ni mas ni menos que Frank Lamiere.
Frank es un importante hombre de negocios, nadie se atreve a tocarle, es muy respetable y también temido. Tiene 55 años pero se conserva bien. Mataría a su anciana madre por dinero.
Está reunido con otras nueve personas como él.
-Si Frank, yo soy el que lleva el negocio del centro comercial.
-Bien, ¿Qué tienes pensado?
Se escucha un fuerte disparo.
-¿Qué está pasando?-Pregunta ajetreado Frank.
Entra en escena Lázaro, que observa atentamente el lugar, mirando fijamente todas las mesas, quedándose con una, donde está Frank, es demasiado sospechosa para pasarla por alto. La gente se altera, están viendo a un loco con una gran pistola en la mano, la ropa echa polvo y restos de sangre en su cara.
Lázaro se acerca a la mesa…
-¿Quién de vosotros es Frank Lamiere?
Uno de los hombres de negocios se levanta indignado:
-¿Pero que insolencia es esta?
¡Bang! Lázaro le dispara en la cabeza.
-Respuesta incorrecta. Lo repetiré, ¿Quién de vosotros es Frank Lamiere? Espero que no fuese el idiota que se me ha puesto tonto.
Frank Se levanta y responde:
-Soy yo, y tu eres hombre muerto, no sabes lo que acabas de hacer, pequeño insecto.
La mitad de la gente se va del lugar gritando de horror, los hombres que estan en la mesa de Frank empiezan a temblar, aunque aparentemente parecen indiferentes ante la situación.
Lázaro gira su cabeza lentamente hacia Frank y se le queda mirando sin hacer nada…
-Mmmm, así que tu eres Frank…
-Sí, no se quien eres ni me importa, pero ya no hay vuelta atrás, te arrepentirás.
Lázaro le dirige una mueca diabólica y empieza a reírse desesperadamente, luego se dirige a uno de los hombres de la mesa:
-Tú, traeme a ese capullo de Frank aquí.
-N…no…no lo voy a hac…
-¡Qué me lo traigas!.-Le interrumpe a gritos.-¡O me lo traes o te reviento la cabeza de un tiro!
El hombre se levanta sin decir nada y coge de los hombros a Frank.
-¿Qué haces? No le tendrás miedo al don nadie ese ¿no?
-Lo…lo siento Frank, pero va armado.
-Así me gusta.-Se recochinea Lázaro.
El hombre le lleva a Frank y vuelve a sentarse.
Justo en ese momento el chico le dispara en la pierna derecha.
-¡Aaaaaa! ¿Quién demonios eres y por que haces esto?
En ese momento uno de los clientes se abalanza hacia Lázaro e intenta reducirle, por lo que Frank aprovecha la ocasión para dirigirse a la cocina, y de allí salir por la puerta de atrás.
Lázaro se quita como puede al estúpido y va a la cocina. Una vez allí ve la puerta de atrás abierta y le sigue.
-¿A dónde vas Frank? ¡No hay lugar donde esconderse! ¡La has cagado! ¡Mañana no va a salir ni el Sol!
-¡Déjame en paz, lunático!
Lázaro le propina otro balazo, esta vez, en la otra pierna. Frank cae a mitad de la calle y se golpea la cabeza, abriéndose una pequeña brecha. Lázaro se acerca y le apunta a la cabeza.
-Este es tu fin.
-¿Qué es lo que quieres? ¿Dinero? ¡Puedo darte todo el dinero que quieras, lo tengo a montones!
-¡No quiero tu asqueroso dinero!
-¡¿Entonces que es lo que quieres?!
-Venganza.
-¡Quieto! ¡No te muevas!.-Interviene la policía, que les rodea fácilmente.
-¡Señor! ¡Baje el arma o nos veremos obligados a disparar!
Lázaro levanta ligeramente la cabeza, cierra los ojos y sonríe, mientras le vuelve a caer otra lágrima, la mas hermosa y cristalina de todas.
-¡Estás loco!.-Le grita Frank.-¡No sabes con quien te estas metiendo!
-¡Señor, por favor! ¡Baje el arma!
En su mente solo se distingue el bello rostro de Elizabeth, con su dulce melena moviéndose por el suave viento… Ella le dirige una mirada apasionante y se aleja poco a poco.
-No “Liz”, no te vayas, no, “Liz”.-Delira Lázaro.
-¡Señor! ¡Por última vez! ¡Baje el arma!
Ve en su mente como la mujer de su vida se esfuma de sus sueños.
-Quiero estar contigo, Elizabeth.
-¡Señor! ¡Nos vamos a ver obligados a dispararle si no baja el arma!
Ya casi no se la puede apreciar, se va, muy lentamente.
-Mi musa, mi inspiración, mi razón de ser, mi diosa…
-¡Señor! ¡Cualquier movimiento y abriremos fuego!
-Eli…za…beth…
Lo tiene claro, por su mente pasan tantas imágenes de su amada que se le va cualquier duda que pueda tener… Está feliz, la vuelva a ver, está seguro que es ella, reacciona con el corazón y…dispara.