Ya no son fuerzas, aliento apenas,
agotado no oigo la voz del amigo,
perdí la fe que me daba el abrigo,
y la sangre que fue de mis venas.
Dulces me parecen todas las penas,
libertad el peor de los castigos,
agua fresca la más reseca arena,
y la mayor riqueza ser un mendigo.
El viento es ahora mi único camino,
infinita será la indeseable espera,
piadosa la muerte si iza la bandera,
que fin ponga a mi maldito destino.
Y no soy más que confusa tierra,
intentando comprender el misterio,
razón que se nubla en cementerio,
que la vida en una caja encierra.
Carne pensamiento y mis sentidos,
insoportables caprichos del azar,
luz que a dioses quieren abrazar,
para no apagarse en oscuro olvido.
Comentarios
un abrazo grandote,
Este poema como tantos otros, no tienen más sentido, que el de que alguien como tú los lea.
Quedo agradecido.
pedro.