Un día distinto
El espejo delata un brillo manifiesto en mi rostro amanecido;
abriré las puertas de mi casa para no privarme de escapar,
para que no exista una barrera entre mi soledad y el mundo
y así poder vivir, gozar del inagotable flujo de las horas.
Oler a redención, oír la música en el laberinto de las calles
y que la extinta esperanza entre estos muros retoñe Primavera
adquiriendo una fantástica armonía con el común de las cosas.
Y se arroje el sol; burilando se ensañe con todas las siluetas.
(Le permitiré devorarme hasta extinguir todas mis sombras.)
Alejandro Casals
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