Hola,
comparto con vosotros un minirelato. Como siempre, os agradeceré vuestros comentarios.
El juego
No suelo encontrar a nadie en mis incursiones. Casi todos murieron envenenados hace tiempo, y los que aún quedan rehúyen este lugar. Pero yo debo seguir viniendo, a pesar del riesgo, a pesar del miedo; gracias a que el hambre, que nunca me abandona, guía mis pasos con decisión.
Avanzo con cautela, aguzo mis sentidos, asomo por fin la cabeza y contemplo la habitación: en la cama, un sueño profundo y tranquilo; en el suelo, ropas y zapatos por doquier, islotes en un mar de silencio y de oscuridad. Con pasos cortos y temerosos me alejo de la cómoda, despreciando las joyas y el oro que pueda contener. Navego entre los islotes, salgo de la habitación y corro por el pasillo hasta alcanzar la cocina.
Aunque la puerta está cerrada, los aromas que del otro lado emanan me fascinan y me hacen olvidar el peligro en que me encuentro, hasta que un olor diferente me fuerza a recordar. Entonces, aunque tarde, me giro, corro, salto. Pero sus zarpas primero rozan y después hieren, hasta que solo puedo renquear. Se inicia entonces un juego que al gato divierte y que, para mí, no puede sino acabar mal.
Alex A. Armesto
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