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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
El optimista que fui
A solas con la soledad me hallo secuestrado por lo que la vida me ha negado. Es cierto que no ha habido contrato acordado, pero tanto ha sido lo caminado que duele darlo por acabado.
Muchas veces me rebelo a la tristeza, finjo que no la siento, pero ella sabe que miento. Deambulo por los fríos callejones de mi corazón y mis huellas pisan una y otra vez confiando en que se detengan mis pies. Y así paso los días, apoyándome en las finas paredes de la ilusión.
Decido hacer inventario de mis penas, y mis
sospechas me las confirma mi corazón; son tantas que rebosan.
A un lado, mi mente; al otro, la gente que al
decir te aprecio miente. Pero es que ahora estoy ausente y a veces desearía
no estar presente. Tan pocas son las manos que me están tendiendo que me avergüenzo de
seguir viviendo.
En todo el tiempo, el problema es que cuando
llego, siempre es a destiempo y, entonces, aparecen los contratiempos, y yo jugando
con mi vida al igual que un pasatiempo.
Dicen que lo mío es un duelo, pero aceptar eso me niego porque sonrisas anhelo. Saltaré este presente y me instalaré en
el futuro, de tal forma que esquivaré este bodrio melodrama en el que se ha convertido
mi triste corazón, que clama.
Y mañana saldré a la calle dando patadas a los
problemas. Cogeré mis miedos y a la cara les diré que de aquí no me iré. Y que
si la vida me ha quitado y me quita será porque me lo merezco. Le entregaré
todo, pues teniendo futuro nada me hace falta. Ya me encargaré yo
de buscar y encontrar lo que me falta.
Tengo claro que cuanto más abajo me veo, más ignoro
lo que no veo. Y si no me gusta, me fustigaré con una fusta.
Pero tengo que poner fin a esto y decido pelear
y seguir, y con coraje sabré salir, y así volveré a reír.
Echo de menos el optimista que fui, no sé en qué lugar dejé la sonrisa, porque como hui con tanta prisa, tal vez no regrese con la primera brisa. Pero no me gusto de esta guisa, así que tengo que cambiar a todo gas.
Las lágrimas no se me secan, pero trataré de que mi pesimismo termine por
aburrirse e irse.
La soledad y la ansiedad son una necedad, pero convencido estoy de que no podrán con mi terquedad.

Comentarios
Pero tengo que poner fin a esto y decido pelear y seguir, y con coraje sabré salir, y así volveré a reír.
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Sonríe al mundo y el mundo te sonreirá.
Gracias por leerme y por colaborar en el foro.
Saludos
Gracias, Luis
Saludos afectuosos