Yo también siento, también me ahogo en mis propias penas y también me encierro en mis pensamientos, yo también sufro en silencio, y tengo miedo de hablar con alguien, porque cuando era niño siempre escuché decir "los hombres no lloran" y eso me desarrollo un orgullo absurdo con el cual llevo años maquillando mis emociones, y es que cuando tenía ganas de llorar y me decían "los hombres no lloran" apachurraba mi frágil corazón de niño y aguantaba mis lágrimas con coraje, y si me escondía para poder llorar sin que nadie me viera, alguien me encontraba y solo me hacía burla en lugar de hacerme sentir mejor, y me preguntaba "¿estás llorando?" Cómo si mis lágrimas no fueran obvias, pero yo con el orgullo en la garganta decía"¡no!" Mientras secaba mis lágrimas con mis pequeñas manos y me iba molesto de ahí, nunca supe cómo desahogar ese sentimiento, tuve que aprender a reprimirlo con los años, y cuando me hice adulto fue peor, había preocupaciones más serías, pero no podía hablarlo con un amigo, por aquello del orgullo, el no estaría dispuesto a escuchar ni yo a ser escuchado, son cosas que entre hombres jamás se hablarían, y con una mujer tampoco funcionó, porque siempre interrumpen mis palabras con un "a mí me pasó algo peor" o "yo me siento igual" seguido de una charla de horas en la cual yo ya no tenía voz, y en mi mente decía, "ok, tal vez lo mío no es tan grave y estoy exagerado con mis emociones" y entonces buscaba otra manera de desviar la atención de mi, y si preguntaba "¿que me estabas contando?" Solo respondía con un "nada importante, ya lo olvide" pero no era así, en mi mente estaba fresco aquello de lo que quería hablar, eso que seguramente me habría echo quebrarme en llanto, pero, los hombres no lloran.
-Diego Mora.
Me vendría bien una crítica constructiva sobre este escrito.
Comentarios
Este relato es una ejercitación permanente contra la voluntad desde pequeño. Buena inspiración, pero como pides "críticas constructivas", te diré que debes cuidar más la puntuación, sobre todo las tildes, has omitido unas cuantas. Además, bueno sería que disgregaras ese párrafo grandote en varios más pequeños, quizá resulte más estético.
Un saludo y Felices Navidades desde Sevilla (España, Diego
Otro abrazo para ti y un saludo para tu Jalisco
Los dichos de la niñez son buenos!, tienen esa gracia particular. Yo siempre compare eso de la niñez con lo adulto como entrar en la tienda del barrio a comprar un par de zapatillas y un tuvo de aspirinas. Despues si todo se hizo mas complicado.
Los judios mismamente prefieren contarle todo eso a una pared. Jeje.
Lógico es que los hombres también lloren, como seres humanos que son. Llorar es un sentimiento, por tanto es lógico que lloren todas las personas que tengan sensibilidad frente a momentos de dolor. No por llorar un hombre pierde parte de su hombría.